Vivienda

Cae un 23% la petición de obra nueva por parte de extranjeros en la Costa Brava

Roses sigue siendo el municipio más solicitado

Una vivienda en Begur, en el litoral de la Costa Brava.
Una vivienda en Begur, en el litoral de la Costa Brava.

La pandemia ha limitado la posibilidad de los extranjeros para adquirir nuevas viviendas en el litoral de Girona. Del total de 827 viviendas de obra nueva encargadas en 2020 al Colegio de Aparejadores Arquitectos Técnicos e Ingenieros de Edificación de Girona (un 30,38% menos que en 2019), 181 lo han sido por clientes extranjeros. Esto significa un descenso del 23,63% respecto a 2019. El presidente de los aparejadores, Miquel Vendrell, lo tiene claro: “Debido a la pandemia ha habido una reducción muy grande de la movilidad y los extranjeros apenas han podido venir este verano. Desde marzo no han entrado los encargos esperados”.

El 70,1% se las viviendas encargadas por extranjeros en 2020 se encuentran ubicadas en localidades de la Costa Brava, siendo Roses el municipio más solicitado. La mayoría de los encargos proceden de clientes de la antigua Unión Soviética y de Francia y Bélgica.

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Vendrell considera que es una cuestión de fácil entender, “Hemos tenido una reducción muy importante de la movilidad, nuestros clientes extranjeros apenas han podido venir este verano, a muchos les estamos acabando sus viviendas que nos encargaron hace uno o dos años y no las han podido ver porque no se han podido desplazar por culpa de la pandemia. Esto ha condicionado las operaciones actuales y sobre todo actuaciones futuras”, asegura. En este sentido apunta que “es muy difícil pensar que un cliente de Moscú quiera comprar por Internet una parcela, es de sentido común. Tardaremos a recuperarnos”, afirma.

De cara al 2021, el Colegio de Aparejadores de Girona, augura que todavía habrá una caída aproximada de vivienda acabada (tanto de obra nueva como de rehabilitación) del 6,40%, pasando de las 2.030 del año pasado a unas 1.900. Vendrell lo achaca a dos factores importantes: -indica “La pandemia y la moratoria”. “La pandemia seguirá afectándonos en 2021”, augura. La moratoria en la Costa Brava con el Plan Director Urbanístico (PDU) aprobado inicialmente en diciembre también ha condicionado el volumen de obra por encargar. La moratoria ha acabado, “pero ha hecho retrasar muchos encargos, y ha creado inseguridad tanto para particulares como para promotores, que han esperado a ver la consolidación o la redacción final del PDU”, sostiene.

Una vez finalizado en Plan director, la mayoría de municipios de la Costa Brava que tienen planeamientos urbanísticos muy anticuados los deberán adecuar en dos años. A pesar de la dificultad del proceso, piden a los ayuntamientos “que aceleren al máximo este trámite”. El Colegio también ha detectado que por culpa de la pandemia ha aumentado la lentitud en la tramitación de las licencias urbanísticas por parte de los municipios. En algunos tardan entre uno y dos años. Para Vendrell “hace falta mejorar, falta celeridad, agilidad a la hora de dar licencias urbanísticas. Esto, que para los de aquí ya es sorprendente, para el cliente extranjero es inexplicable y no lo pueden entender”.

El presidente de los aparejadores, además, asegura que había un grueso de proyectos que estaban esperando la finalización de la moratoria y que los municipios tuvieran clara cuál sería la normativa que tendrían que aplicar, “y ahora todos esos verán la luz de inmediato”. Algunos se deberán reconsiderar. Espera tener cifras a mediados de año para ver si la actividad constructiva en estas zonas costeras es significativa o no.

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