El frenazo a la desescalada asesta un nuevo golpe a la campaña navideña

Desánimo y críticas empresariales ante el anuncio, argumentado por el aumento de la tasa de contagios

Un camarero monta una mesa en la terraza de un restaurante del centro de Barcelona.
Un camarero monta una mesa en la terraza de un restaurante del centro de Barcelona.Quique Garcia / EFE

Cataluña no avanzará en el plan de desescalada de las restricciones que el próximo lunes debía entrar en una nueva fase para dar un poco más de aire a la actividad comercial, de restauración y cultural. El repunte de la transmisión de la covid-19 ha forzado este jueves al Govern a anunciar que se prolongarán las medidas un tiempo más, lo que, a las puertas de la campaña navideña, ha sumido otra vez en el desánimo a los empresarios, que ven ya imposible salvar la época más preciada para sus cajas registradoras. La curva epidémica ha volteado su tendencia descendente y la velocidad de expansión del virus retoma crecimientos.

El repunte de la velocidad de transmisión del virus y el cambio de tendencia en la curva epidémica coincide, de forma paradójica, con el anuncio del Govern de que flexibilizará el toque de queda (de las 22.00 a la 1.30) en los días festivos de Navidad y permitirá las reuniones sociales de hasta 10 personas, niños incluidos. El Ejecutivo catalán asegura que seguirán adelante con este plan navideño —similar al acordado ayer por todas las autonomías en el Consejo Interterritorial de Salud— independientemente de la evolución curva epidémica.

La tasa de contagios (Rt), que mide a cuántas personas transmite el coronavirus cada contagiado, subió ayer por tercer día consecutivo y se situó en 0,92, por encima del parámetro estipulado por el Govern para pasar a una nueva fase que implicaría ampliar los aforos de la restauración, el comercio y la cultura. “Tenemos una tendencia al alza. Ha habido un cambio brusco en nuestros indicadores. La Rt se ha disparado. No ha habido tiempo de reducir la presión asistencial”, advirtió la consejera de Salud, Alba Vergés, como forma de argumentar la decisión del Procicat, el órgano del Govern que coordina la respuesta a la pandemia, que implica que Cataluña se mantendrá en la fase 1 de su desescalada previsiblemente otras dos semanas. “Proyectamos que seguiremos creciendo. Esperábamos un repunte, pero no a esta velocidad y rapidez”, admitió también el secretario de Salud Pública, Josep Maria Argimon.

Los datos epidemiológicos actualizados ayer por el Departamento de Salud confirman que se ha roto la tendencia a la baja de la epidemia y que vuelven a rebrotar los casos tras la apertura parcial hace 10 días de bares, restaurantes, gimnasios, cines y teatros. Según los últimos datos del Departamento de Salud, que corresponden a la semana del 23 al 29 de noviembre, la primera semana con la restauración y los eventos culturales abiertos, se registraron 8.467 nuevas infecciones. “Estábamos bajando a un ritmo de 6% de casos diarios. Pasamos de 30.000 casos semanales a 8.000. Pero esta reducción, el jueves pasado se frena. Seguimos bajando, pero bajamos a porcentajes menores del 3%”, dijo Argimon.

El riesgo de rebrote (EPG), que mide el crecimiento potencial de la pandemia, que bajaba en Cataluña desde el 23 de octubre, ha vuelto a subir por tercer día consecutivo y se ha situado en 217 puntos, siete más que ayer. Es decir, un riesgo todavía muy alto. “El descenso se frena el cuarto día tras la reapertura. Esta pandemia va relacionada con la interacción social y la movilidad y seguramente este es el trasfondo que hay detrás del aumento de la Rt”, explicó Argimon.

Martilleo sobre el sector comercial

La decisión cayó como un nuevo jarro de agua fría sobre el empresariado, que solo ve en la reapertura posibilidades reales de minimizar el impacto de las restricciones que está tomando la Generalitat para evitar la propagación del coronavirus. Hay comercios en los centros comerciales que ultimaban los preparativos para su reapertura el lunes, después de más de un mes cerrados, cuando conocieron la noticia. “La situación empieza a ser insostenible para algunos comercios que ven peligrar su futuro”, señaló el responsable en Cataluña de la Asociación de Centros Comerciales, Víctor García. Desde este colectivo se interpreta como una discriminación especial, ya que seguirá sin poder abrir mientras que el resto de establecimientos comerciales e incluso grandes almacenes como El Corte Inglés sí lo podrán hacer.

Y para los restauradores esa interpretación de los efectos sobre la economía se tornó en crítica abierta al Govern, al que acusan de ser incongruente. “Hace dos semanas decía que con tres semanas de actividad cerrada no se podía llegar a conclusiones sobre los efectos y ahora han decidido prolongar la fase 1 del plan de desescalada apenas una semana después”, se quejaba Roger Pallarols, el director del Gremio de Restauración de Barcelona, quien auguraba que la tasa de contagios iba a seguir al alza a causa de la socialización de la población.

Los restauradores están enojados con el hecho de que la Generalitat les señale, interpretan, como uno de los principales vectores de contagios y les responsabilizan de que la economía no pueda volver a recobrar brío en plena campaña navideña. “Jugamos con fuego de forma permanente y hay dejación de funciones en el seguimiento de la crisis económica que tiene nombres y apellidos”, señaló Pallarols. A la toma de medidas que les perjudican sin la aplicación de ayudas —de momento— se añade la queja de que no se tenga en cuenta la opinión del sector para la toma definitiva de decisiones.

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