Junts per Catalunya

Junts escoge candidato en unas primarias que enfrentan a las dos almas del partido

La diputada Laura Borràs y el consejero Damià Calvet buscan el voto de los más de 5.100 afiliados

El consejero de Territorio, Damià Calvet, y la diputada Laura Borràs, en una imagen de archivo
El consejero de Territorio, Damià Calvet, y la diputada Laura Borràs, en una imagen de archivoAlbert Garcia / EL PAÍS

Los 5.128 afiliados de Junts per Catalunya, la formación que preside Carles Puigdemont, podrán votar hasta este domingo en las primarias para escoger a su candidato a la presidencia de la Generalitat. La carrera se redujo el viernes a dos nombres, Laura Borràs y Damià Calvet, después que el abogado Jordi Farrés abandonara en favor de la campaña de la diputada en el Congreso. Borràs siempre se ha impuesto al conseller de Territori en las urnas de los diferentes espacios políticos donde se han enfrentado.

Calvet representa las esencias de la antigua Convergència y Borràs encarna el empuje de las nuevas incorporaciones que llegaron con el proyecto nítidamente independentista de Puigdemont. Pero tanto el uno como el otro están pescando apoyos en todos los sectores de la formación política. El camino de Junts para convertirse en partido ha sido tortuoso y el proceso de primarias para formar las candidaturas de cara al 14-F terminará de darle forma. La marca comenzó como la lista con la cual el mundo neoconvergente, aglutinado alrededor del expresident buscado por la justicia, se presentó a las elecciones de diciembre de 2017, convocadas bajo el amparo del artículo 155 de la Constitución. Puigdemont obtuvo carta blanca del PDeCAT, después de muchas presiones, para confeccionar una candidatura con muchos independientes (entre ellos Borràs) y con la cúpula neoconvergente arrinconada.

La lista triunfó sobre ERC y comenzó una lucha entre sus dos almas, no solo ideológicamente sino también a nivel organizativo. La decisión del PDeCAT de no hincar la rodilla ante Puigdemont —con el intento de socavar el partido mediante otra formación, La Crida, y la fulminación de la excoordinadora Marta Pascal en el camino— fue el detonante para que el verano pasado Junts finalmente comenzara su camino en solitario. Las tensiones externas rebajaron, pero la naturaleza de las dos almas al interior de Junts continúa.

Tanto Borràs como Calvet responden de manera idéntica cuando se les pregunta si estas primarias es la última batalla de ese contencioso: “Ya estamos todos en el mismo partido”. El proceso de primarias decidido por Junts es bastante intrincado y pese a ello no se descartan cambios radicales de última hora. Se trata de tres votaciones: la primera, este fin de semana, en la que se escoge al presidenciable; la segunda para escoger los puestos de salida de Girona, Lleida y Tarragona y las mejores posiciones de la de Barcelona y la votación integral del resto de las candidaturas. Las listas intercalarán hombres y mujeres de forma estricta y la dirección tendrá en cuenta la votación de los más de 5.000 afiliados con derecho a voto y el equilibrio territorial y sectorial.

Puigdemont sorprendió no optando por ser el presidenciable, alegando que su situación actual —eurodiputado, con cuentas pendientes ante el Tribunal Supremo— le impedía ser el jefe del Govern. Un discurso que implica un giro de 180 grados con respecto al de las elecciones de 2017. Si aspira, en todo caso, en ir a las listas y de hecho crecen las voces que le piden que encabece la candidatura por Barcelona aunque no sea el presidenciable.

También sorprendió que después de meses de especulaciones, la lista de presidenciables o “candidatos efectivos” se redujera a dos. Y que esos dos nombres, precisamente, encarnaran esos dos espacios primigenios que formaron Junts. Para José Rodríguez Teruel, profesor de ciencia política de la Universidad de Valencia, que finalmente los consejeros Jordi Puigneró (que ha participado en eventos de ambos) o la diputada Elsa Artadi no dieran el paso es un intento del sector que viene del mundo convergente de “no dividir el voto ante Borràs”. Fuentes de la dirección niegan esa hipótesis y ponen en valor que haya “muchos liderazgos posibles”.

Puigdemont y la dirección apostaron por la neutralidad —al menos pública— durante todo el proceso. Algunos nombres de peso sí han verbalizado su apoyo a algunos de los candidatos. El expresident Quim Torra o el vicepresidente del Parlament Josep Costa, reconocidos por sus tesis más de confrontación con el Estado, no militan en el partido pero dieron el beneplácito a Borràs. El diputado Francesc de Dalmases (otro de los independientes primigenios) es su sombra durante estos días de campaña. También la apoyan la directora de Protección Civil de la Generalitat, Isabel Ferrer Álvarez y los diputados Lluís Ginó (exconvergente) y Saloua Laouaji. Ésta, junto con Aurora Madaula, son parte de la dirección de Acción Republicana, un partido que ya ha dado apoyo a Borràs.

En manos de la militancia

Calvet, por su parte, cuenta con el apoyo explícito de parte de los políticos presos. Su mejor amigo, Josep Rull, le avala, así como también lo hace Quim Forn. La esposa de Jordi Turull, Blanca Bragulat, también le ha acompañado en algún evento. Sin embargo, voces de la dirección de Junts creen que es un error pensar que todos los exPDeCAT están con él: “Borràs tiene grandes apoyos en lugares como Girona y Terres de L’Ebre, bastante convergentes”.

La militancia de Junts es variopinta y la movilización de este fin de semana podría ser clave para definir quién se enfrentará a Pere Aragonès (ERC). Hay 5.128 personas habilitadas para votar telemáticamente. El partido ya se ha sometido a las urnas en varias ocasiones: para escoger su cúpula y para votar el reglamento de las primarias. En la primera, participó el 56% de los entonces 3.791 afiliados. Borràs y Calvet se presentaron para tener un lugar en la ejecutiva (se podía votar por varios nombres): él obtuvo 1765 votos (82%) y ella fue la que más apoyos recibió (1977 votos, 92%).

Antes habían competido también por un lugar en la ejecutiva de La Crida, el partido con el que Puigdemont intentó presionar al PDeCAT pero que no funcionó y terminó fundiéndose en Junts. En enero de 2019, la diputada también fue la más votada, con 2.237 votos. El consejero de Territorio recibió 1.809. Allí también se podía votar por varios candidatos en la misma papeleta y en ese momento el PDeCAT no fue beligerante con la doble militancia.

El albornoz de Ada Parellada y las ‘flores’ de Toni Comín

Laura Borràs y Damià Calvet tienen estilos completamente distintos de hacer campaña. La diputada ha apostado por la idea de “la candidata de la gente” y le saca jugo a cada mensaje de apoyo que tiene en Twitter. Sabe que su carisma y telegenia son bazas importantes y elegantemente achaca a “las malas lenguas” los comentarios sobre sus roces con Carles Puigdemont. Ayer, en una entrevista a <CF1003>La República, el eurodiputado Toni Comín alabó su postura al decir que su discurso es el que más se acerca al del Consell de la República.

El consejero de Territorio ha optado por ir a buscar los votos uno a uno, aprovechando la red territorial conservada del PDeCAT. Ahí su relación con los políticos presos, especialmente con Jordi Turull, es fundamental. Calvet comenzó su campaña con un vídeo en las vías del tren que se veían en el anuncio del 1-O. Uno de los últimos es cuando le entrega a la chef Ada Parellada un albornoz amarillo. Las urnas dirán si su mensaje más abierto al diálogo cala entre los militantes de Junts.

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