Barcelona se propone ‘salvar’ la Navidad

Ayuntamiento, Puerto y entidades comerciales diseñan campañas para activar las fiestas pese a la covid

Local comercial en alquiler en la calle Ferran, de Barcelona.
Local comercial en alquiler en la calle Ferran, de Barcelona.Albert Garcia / EL PAÍS

Con todos los condicionales del mundo porque lo imprevisible se ha convertido en el día a día desde el estallido de la pandemia del coronavirus; muy probablemente bajo un estado de alarma y con la incertidumbre de cuál será la situación sanitaria. Pese a todo, Barcelona, sus principales instituciones y el tejido comercial y empresarial se han conjurado y han diseñado proyectos y campañas para, casi literalmente, salvar la Navidad. Lo harán con más de un centenar de acciones repartidas en toda la ciudad que cumplan todos los requisitos de seguridad sanitaria y, sobre todo, con el foco puesto en el centro de la ciudad.

La campaña de Navidad se concentrará en 12 días y tendrá su epicentro en la plaza de Catalunya, que otros años se convertía en un espacio de paradas y algunas actividades, y que en esta Navidad quiere ser uno de los escenarios principales con actividades destinadas a las familias y con conciertos para los jóvenes, según la campaña que ha diseñado el consistorio con el nombre La Màgia del Nadal.

También plaza Urquinaona, que el año pasado se iluminó por primera vez, tendrá estas Navidades un montaje fijo. Las calles del centro estarán más iluminadas, incluyendo Via Laietana y plaza de la Universitat. Al margen de esa campaña central, el encendido de la iluminación será el 26 de noviembre y durará hasta el 8 de enero. “La campaña de este año se empezó a diseñar justo acabada la anterior, el 8 de enero. El impacto del coronavirus ha obligado a replantear muchas cosas pero también se ha aprendido mucho estos meses para poder hacer acciones que sean seguras”, explica la regidora de Comercio del Ayuntamiento, Montserrat Ballarín.

Algunas de esas acciones se han trazado conjuntamente con el tejido comercial agrupado en las dos grandes organizaciones: la Fundació Barcelona Comerç y Barcelona Oberta, instituciones convencidas de que estas Navidades, y el éxito o no de la campaña, serán decisivas para que muchos negocios aguanten o, por el contrario, se vean obligados a bajar la persiana.

Si la evolución de la pandemia lo permite, se han programado un centenar de actividades en el conjunto de la ciudad. Entre las infantiles, habrá cuentacuentos con aforo controlado y actuaciones musicales en 50 balcones de los diez distritos. Operadores culturales se han sumado a la campaña con proyectos como La ciudad de los sueños en Montjuïc.

Una de las principales estrategias es la comercial, con acciones que quieren conectar los barrios con el centro. Para eso, el Consistorio distribuirá 600.000 tarjetas regalo entre los comercios de Barcelona, que repartirán 20.000 premios para disfrutarlos en actividades del sector cultural y deportivo y en la restauración, que se entiende que estará abierta en Navidad. La campaña este año le costará al Ayuntamiento 3.359.700 euros.

Fira de Santa Llúcia

“Se ha puesto el foco en el centro porque es la zona más castigada, por la desaparición casi total del turismo y el impacto del teletrabajo, que ha restado mucho movimiento en las zonas de oficinas y servicios”, apunta Núria Aparicio, directora de la asociación Barcelona Oberta. Por ahora, no hay una promoción diseñada de estancias hoteleras en Barcelona. “Dada la situación, las campañas se tienen que centrar en el consumo interno, de proximidad”, apunta el regidor de Turismo , Xavier Marcé. Baixa a la Rambla será uno de los mensajes que se repetirá. En el eje comercial del paseo se preparan ofertas y acciones combinadas para el público familiar y el joven. “Además, queremos reforzar esas iniciativas con otras cosas que pasen en la calle, en medio de la Rambla o en actuaciones desde los balcones. Que la escuela del Liceo actúe en La Rambla el Tablao Flamenco Cordobés”, explica Xavier Masip, gerente de Amics de la Rambla.

Desde La Rambla y también desde el eje comercial de Barnacenter y el Gòtic se confía en el tirón que puedan tener las actividades de plaza de Catalunya y las que organiza el puerto por segundo año consecutivo. “La Fira de Nadal con casetas de venta de productos de regalo y puestos gastronómicos se instalará este año en el Moll de la Fusta, un espacio más grande”, puntualizan desde el Puerto.

La Fira de Santa Llúcia no se moverá de su ubicación habitual, en la plaza de la Catedral. Pero con menos puestos: de los 282 del año pasado, a 132. “Los puestos de artesanía y los que vendían molsa y árboles de Navidad son los que más se han dado de baja”, explica Albert Deulofeu, director de la Fira. Los puestos estarán más separados y habrá un control de acceso en el que todo el que entre deberá dejar en un registro su nombre y número de móvil.

En cuanto al pesebre de la plaza de Sant Jaume, el Ayuntamiento está “estudiando” si se podrá hacer y cómo.

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