crisis del coronavirus

El cierre de la restauración vuelve a disparar las cancelaciones hoteleras

Pimec asegura que el sector de los bares y restaurantes dejarán de ingresar 780 millones por el cierre

Terrazas cerradas este viernes en la plaza Universitat de Barcelona.
Terrazas cerradas este viernes en la plaza Universitat de Barcelona.Albert Garcia

Como si fueran piezas de dominó, el efecto del cierre de la restauración decretado por la Generalitat para contener los contagios de coronavirus está arrastrando al sector hotelero. Y, desde el jueves, cuando se hicieron públicas las nuevas restricciones, se han sucedido las anulaciones de reservas hoteleras, según explicó ayer el gremio. Para la restauración, el cierre de dos semanas supondrá dejar de ingresar 780 millones de euros, según la patronal de las pequeñas y medianas empresas (Pimec) que pone sobre la mesa otro dato: las ayudas prometidas por el Govern solo cubrirían el 5,1% de las pérdidas.

Con el decreto en la mano, los restaurantes de los hoteles solo pueden dar servicio a los hospedados: “Pero es que no se ha pensado en que hay hoteles que no tienen restaurantes y se ha dejado a los huéspedes, de un día para otro, sin posibilidad de comer y cenar porque está todo cerrado. Así que se están organizando cáterings entre hoteles para solucionar el problema”, explicaba Manel Casals, director del gremio hotelero de Barcelona. Casals, que ayer también participó en la concentración de la plaza de Sant Jaume, se mostró muy crítico con el decreto de nuevas restricciones. “Este cierre solo viene a empeorar todo. Otra vez se han producido anulaciones y cancelaciones de reservas porque, entre otras cosas, la gente no viaja a una ciudad en la que no hay restauración”, añadía. De la planta hotelera de la ciudad —de más de 450 hoteles— están abiertos 135 hoteles y el gremio teme que el cierre de la restauración aboque a que un 15% de los hoteles que funcionaban vuelvan a bajar la persiana.

La cuestión es que hay hoteles que tienen en sus restaurantes una fuente muy importante de sus ingresos a los que el decreto les deja en una situación muy delicada. Algunos han buscado una solución para que su oferta de restauración pueda seguir funcionando. Es el caso del hotel Alma, del Eixample barcelonés, que entiende que son clientes del hotel todos los que hagan el check-in de entrada. Y han creado una estancia de uso diurno reducida —con una tarifa específica— de tal manera que el que se acoja a ella pueda disfrutar del restaurante: “Se trata de buscar soluciones en una situación muy complicada”, apunta su director, Joaquín Ausejo.

Mientras el sector hotelero no sabe qué impacto colateral puede suponer el cierre de restaurantes en la ciudad durante al menos dos semanas, la patronal de pequeñas y medianas empresas de Cataluña (Pimec) estima en unos 780 millones el volumen de negocio que el sector de la restauración dejará de ingresar. La patronal considera que la medida “tiene buena intención” y puede ayudar a que los indicadores de la epidemia lleguen estables a la campaña de Navidad, pero critica que “no es una medida proporcional” y que las ayudas que prevé el Govern para compensar el cierre, con un importe de 40 millones, solo cubren el 5,1% de lo que las empresas dejarán de ingresar.

El cierre de bares y restaurantes de Cataluña, que ha entrado en vigor este viernes de madrugada, ha supuesto un serio varapalo para un sector que, tras un confinamiento largo y con el turismo en mínimos, no ha podido recuperarse en los últimos meses pese a la desescalada. En Cataluña hay, según Pimec, 44.000 empresas que se dedican a la restauración, y 210.000 personas que tienen un empleo directamente vinculado a este ámbito. Teniendo en cuenta el carácter familiar de estas empresas y los empleos indirectos, la patronal calcula que las medidas tendrán impacto en más de 800.000 personas.

Con las medidas restrictivas tomadas por el Govern, que buscan atajar el incremento de la transmisión del virus en Cataluña de las últimas semanas, el sector de la restauración considera que llueve sobre mojado. La situación, pues, es crítica, y el presidente de Pimec, Josep González, considera que las medidas son “desproporcionadas”. “Tendrían que ir acompañadas de campañas de concienciación, de más sanciones para la gente que incumpla las medidas y de ayudas más importantes”, expresó. La patronal ha analizado la estructura de costes de un establecimiento de restauración tipo, y ha destacado que con el cierre de 15 días, los ingresos mensuales van a la mitad, mientras que los costes se mantienen.

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