Crisis del coronavirus

“¡No toquéis la bocina!”

Andreu Casanova estrena ‘Autocomedy’, monólogos en formato autocine, primer espectáculo de este tipo en España tras el inicio de la desescalada sanitaria

Andreu Casanova, en su actuación del sábado en Parets.
Andreu Casanova, en su actuación del sábado en Parets.

Ver una cola de coches, incorporarte a ella, avanzar a buen paso, entrar en el párking del campo de fútbol local y saber que no vas a tener problema para aparcar te hace sentir casi como un superhéroe. Asistir a un espectáculo en vivo sin tener que bajar del coche, tomándote una cerveza, fumando y picando lo que te dé la gana (todo traído de casa), casi también. Es lo que ocurrió este sábado por la noche en la puesta en marcha de Autocomedy, un proyecto de MPC, productora que representa a humoristas como Berto Romero, Santi Rodríguez, Godoy, Victor Parrado, entre otros, y organiza giras como la de La vida moderna Live Show, con David Broncano, Ignatius Farray y Quequé.

Andreu Casanova es uno de estos monologuistas, uno de esos tíos a los que les pasan tantas cosas y sufren de incontinencia por contarlas (con mucha gracia). Habitual en el Capitol de Barcelona, estaba representando Tinder sorpresa en el Teatro Arlequín de Madrid cuando el coronavirus dio al traste con todo. El sábado reapareció entre los 180 coches que llenaban el aparcamiento y se subió al escenario con desparpajo y alegría, dispuesto a contar una versión “confinada” de su último espectáculo.

El primer reto no era sencillo. Meterse en el bolsillo a los espectadores cuando estos están encerrados en sus coches no es fácil. La visión desde el escenario debe de resultar poco cálida, desangelada. Pero se trata de un público fiel, entregado, que se muere por expresar a carcajada limpia que ha pillado un chiste. Aun así, confinado entre las cuatro puertas de su buga, al fan le cuesta transmitir esas muestras de cariño, de complicidad, de gritar: “¡a mí me ha pasado!”… De modo que se expresa dando golpes en el techo del vehículo, encendiendo las luces de emergencia, agitando el coche al retorcerse de risa y lanzando algún grito, sí, que se cuela por las ventanillas, bajadas solo hasta la altura de los ojos, como mandan las reglas de seguridad del espectáculo. Da la sensación de que los asistentes están encarcelados y que, si en algún momento les abrieran las celdas, se comerían a abrazos -convenientemente enmascarillados- a Casanova. Solo había una prohibición: “¡No toquéis la bocina, por favor!”, advirtió el artista desde el escenario.

El cómico, ya con la seguridad de ante quién estaba hablando, repasó una serie de vivencias que todos hemos conocido durante las semanas de encierro total: el acopio histérico de papel de wáter, las videoconferencias a todas horas y con todo el mundo, los paseos con el perro como salvoconducto… Episodios de una vida que, esperemos, no han de volver y que, ante las primeras grietas que ha abierto la desescalada, parecen incluso lejanos en el tiempo: hasta los aplausos a las ocho de la tarde han caído en el olvido. Además, Casanova explicó, con (demasiados) pelos y señales, las aventuras de los ligones por internet (de eso va su espectáculo Tinder sorpresa), que acabaron de descorchar las carcajadas: una retahílas de anécdotas curiosas, absurdas, escatológicas y subidas de tono, tremendamente familiares, de aquellas que le han ocurrido a un amigo (nunca a uno mismo…). Una función cuidadosamente preparada que tenía todas las de triunfar.

La idea es que el espectáculo se repita con otros cómicos (¡será por agenda..:!). “Está gustando a muchos ayuntamientos, que lo ven como una buena opción para poder celebrar algún evento con todas las medidas de seguridad que requiera”, revela Manel Portomeñe, gerente de MPC. Igualmente, desde el Ayuntamiento de Parets están encantados con la iniciativa: “Es una satisfacción ser los primeros en llevar a cabo este proyecto, porque“la cultura a través del humor es esencial en estos momentos”, ha declarado la concejal de Cultura, Kènia Doménech.

Ni si quiera en el desalojo de los 180 vehículos, algunos ocupados hasta por cinco personas, hubo necesidad de dar bocinazos. El desagüe fue ligero y rápido, como la entrada. Una manera ágil, ejemplar y funcional de asistir a un espectáculo cumpliendo todas las medidas de seguridad que impone el estado de alarma.

Autocine en la Costa Brava

Si el 30 de mayo Golmés (Pla de l’Urgell) estrenó su autocine con el pase de Jocker, Begur (Baix Empordà) ha anunciado que también contará este verano (del 1 de julio al 30 de septiembre) con un autocine, un espacio donde los espectadores ven la proyección de una película desde sus respectivos vehículos. El sonido, a través de un sistema de radiofrecuencia en los altavoces de los coches, ofrecerá la posibilidad de escoger idioma. Además, se organizará un festival al amparo de esta nueva iniciativa que, además de la proyección de películas, incluirá música y actividades en este espacio de 8.700 metros cuadrados que favorece el distanciamiento social impuesto por la pandemia de coronavirus.

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