efectos del coronavirus

“Esta crisis cambiará la economía, pero no el sentido de un museo”

Emmanuel Guigon, director del Museo Picasso de Barcelona, considera que la situación generada por la pandemia es una oportunidad para que Barcelona redescubra que esta colección es suya

Emmanuel Guigon, director del Museo Picasso de Barcelona, en una foto de archivo.
Emmanuel Guigon, director del Museo Picasso de Barcelona, en una foto de archivo.Albert Garcia

“Cuando el 30 de enero Emmanuel Guigon (Besançon, 1959), director del Museo Picasso de Barcelona, presentaba la nueva temporada, no imaginaba que el coronavirus trastocaría sus planes. Mes y medio después el museo, como el resto de los equipamientos culturales de toda España, cerró sus puertas para evitar el avance de la covid-19. Desde entonces, este hombre inquieto permanece, como todo el mundo, encerrado en su casa, echando de menos sus paseos diarios de 10 kilómetros y, sobre todo, estar rodeado de las obras que Pablo Picasso realizó en su etapa barcelonesa y que el pintor donó en 1970 para crear este museo, el único que el malagueño fundó en vida.

MUSEOS ANTE EL CORONAVIRUS

La semana pasada el Gobierno anunció que comenzaría la desescalada y que permitiría abrir a los museos el día 11, con aforo reducido de un tercio y control de aglomeraciones. “Las informaciones son contradictorias de un día a otro. Los directores de los museos de Barcelona nos hemos reunido cada semana por videoconferencia. Hasta hace poco se hablaba de reabrir para La Mercè, pero ahora, la idea es hacer una apertura conjunta hacia mitad de junio. Sería lo ideal, pero no hay nada definido porque cada uno tiene sus instituciones detrás. El personal del museo se irá reincorporando poco a poco. La reapertura no se puede hacer en un día”, explica Guigon al otro lado del teléfono a la velocidad del rayo. “El día 11 puede estar bien para los museos pequeños de una ciudad pequeña”.

“La exposición sobre joyas se celebrará en primavera o verano del año próximo”

Cuando se reabra al público su museo, nada será como antes. “Tenemos que readaptarnos, reducir el aforo y cambiar el recorrido para que la gente no se encuentre, también venderemos las entradas por internet y, por supuesto, adoptaremos todas las medidas higiénicas y sanitarias necesarias. Con un millón de visitantes al año sabemos gestionar las colas. Pero todo esto va a generar mucho trabajo”.

Guigon explica que la semana pasada ha realizado varias reuniones con su equipo, “38 personas que han estado trabajando a tope”, para poner en marcha “la hoja de ruta con las actividades y exposiciones del año y dos grandes proyectos para el año que viene”.

El 8 de mayo de 1970 se firmó la donación de Pablo Picasso a la ciudad de las obras que estaban en el piso de paseo de Gràcia de su familia: 236 óleos, 1.149 dibujos, 17 carnés de dibujo, 4 libros de texto con dibujos y 40 obras de artistas amigos suyos. El viernes se cumplen 50 años y para conmemorarlo estaba previsto inaugurar una de las grandes citas de la temporada: Picasso y las joyas de artista. “Es una exposición cara. Pensé reducirla y celebrarla en octubre, pero como se ha hecho mucho trabajo, y no estaba seguro de que los préstamos internacionales llegaran, he decidido posponerla hasta la primavera o el verano de 2021”, explica el responsable del museo, que apunta la incertidumbre en cuanto a la posibilidad de que la gente pueda desplazarse fuera de sus países en un plazo corto de tiempo. “Tampoco se puede gastar 500.000 euros para 10.000 visitantes. Es como hacer un libro maravilloso que se quede en un almacén. Es absurdo”.

Tras reabrir, lo primero que tiene que hacer es desmontar la exposición Pablo Picasso, Paul Éluard. Una amistad sublime que vieron 300.000 personas. “Terminaba el día 15, que no pudimos desmontar por el cierre del centro dos días antes. Menos mal que las obras no salieron porque se habrían quedado retenidas en la frontera en algún almacén. El otro día mandé unas 50 cartas a los prestamistas diciéndoles que estaban todas bien, como las que recibo yo nuestras obras que están en Japón, Londres y París”, explica.

Y al cabo de un mes de la reapertura, según Guigon, se inaugurará la exposición Jamais, centrada en un objeto surrealista creado por Óscar Domínguez que acabó en manos de Picasso y que se creía perdido, pero, que el pintor conservó siempre. Es una exposición fácil que tendrá mucha repercusión a mediática”, prosigue.

La apuesta para la nueva realidad del Picasso tiene que ver con la donación del pintor a la ciudad. “El 18 de diciembre de 1970 se presentó este acto de generosidad del pintor. Mi idea es hacer una gran fiesta para celebrarlo y subrayar la relación íntima de Picasso con Barcelona, poniendo el museo en el centro; algo que siempre he hecho desde que soy director [2016], pero ahora más. Será una especie de reencuentro del museo con la ciudad. Hay que aprovechar esta oportunidad para que Barcelona redescubra que esta colección es suya”.

"Del millón de personas que nos visitaron, 70.000 son de Barcelona, muchos más que en otros museos de la ciudad”

Ese día se inaugurará otra de las exposiciones de esta nueva temporada, la que pone en relación 19 de los carnés de dibujo y notas de Picasso (de los 175 que se conocen) con muchas de las obras que los inspiraron, de Velázquez y Goya, entre otros. “Pediremos obras al Prado y la Real Academia de San Fernando, pero me tendré que olvidar de las que tenían que venir de París. Cambiará el tamaño, pero no el sentido de la exposición”.

Guigon es consciente de la importancia del turismo para su museo. “Sin los turistas este centro no tendría la capacidad económica que tiene”. Pero también reivindica los visitantes locales: “Del millón de personas que nos visitaron, 70.000 son de Barcelona, muchos más que en otros museos de la ciudad”. Por eso, le preocupan la falta de recursos: “Somos una fundación municipal. Los edificios y la colección son del Ayuntamiento porque Picasso así lo quiso, por lo que el Ayuntamiento tendrá que tomar una decisión sobre la situación. No se va a cerrar el Museo Picasso, es imposible”.

Para esta temporada contaba con un presupuesto de unos 10 millones de euros, provenientes, en su inmensa mayoría por recursos propios. “Esta crisis cambiará la economía, pero no el sentido de un museo. Siempre he dicho que antes que el presupuesto, lo principal es el proyecto”, dice Guigon, que tiene claro que un museo como el suyo “no solo son exposiciones, sino cuidar, enriquecer, investigar y difundir”. Y explica, orgulloso, como son los únicos que cuentan con un centro internacional de estudios picassianos.

“Lo virtual no despierta la misma emoción que estar delante de una obra. No es el mismo tamaño ni la misma materia”

Estos días en los que los museos están cerrados, lo virtual se ha mostrado fundamental para que estos centros sigan abiertos. Pero Guigon es categórico: “Es evidente que lo virtual es necesario, con crisis o sin ella. Nosotros hemos apostado por ella, pero una reproducción o una visita virtual no te hace sentir la misma emoción que estar delante de una obra de arte, no es el mismo tamaño, ni la misma materia”.

Y termina con una reflexión. “Es muy triste entrar en un museo vacío donde no hay nadie. Hay que reinventarse. Las obras del museo siempre son las mismas y Picasso siempre es el mismo, pero se pueden descubrir siempre novedades sobre él hasta el infinito”.




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