La crisis del coronavirus

El consumo de electricidad en Cataluña toca mínimos

El domingo se obtuvo la demanda más baja desde 2001 a causa de la crisis del coronavirus

Exterior de la fábrica papelera UIPSA, en La Pobla de Claramunt.
Exterior de la fábrica papelera UIPSA, en La Pobla de Claramunt.EL PAÍS

Dos semanas de hibernación de la industria, sin turismo en plena Semana Santa y, además, domingo de confinamiento. Con esos tres vectores activos, el consumo de energía eléctrica tocó mínimos históricos en Cataluña el último día de la semana pasada. A las nueve de la noche, el consumo era solo de 4.162 megavatios por hora (MWh), según los datos de Endesa, comercializador del 95% de la electricidad que se consume en la comunidad. Es un dato inferior al que se obtiene cualquier 25 de diciembre a esa misma hora pero también el más bajo obtenido en la comunidad desde 2001, según datos del Instituto Catalán de la Energía (Icaen).

El gráfico de la demanda de electricidad muestra desde hace semanas una drástica reducción provocada por la crisis económica asociada al coronavirus. Se consume más electricidad en casa, pero menos en comercios, hoteles y, sobre todo, fábricas. Sea cual sea el día de la semana, ya sea el miércoles, día en el que se acostumbra a alcanzar un máximo semanal, o el domingo, jornada de mínimos. “A pesar de ser festivo, el domingo está vinculado a todo el proceso productivo de la economía, pero en este caso se sumaron diferentes elementos, desde el confinamiento a que se trate de un día festivo”, explica Jordi Casas, responsable del centro de control de alta tensión de Endesa en Barcelona.

La cuestión es que la situación ha cambiado mucho desde 2001. Es cierto que había mucha menos población (1,63 millones de habitantes menos que los 7,6 millones actuales) pero también que el grueso de la actividad industria pesaba mucho más en el PIB que ahora y que los programas de eficiencia energética eran todavía una quimera. “Es evidente que estamos consumiendo menos electricidad por la falta de actividad económica, y eso se ve porque el aumento de demanda se ha desplazado ligeramente por los horarios domésticos”, explica Manel Torrent, director del Icaen. Los aumentos de demanda se han retrasado unas horas en consonancia con la actividad que se vive en los hogares.

La semana pasada, según datos del ente de la Generalitat, la demanda se había reducido un 34% en los horarios de mañana y un 29% en los de tarde. La reducción, por el peso de la actividad industrial --consumidores intensivos de electricidad--, ha sido muy superior al del conjunto español. Pero los datos de Red Eléctrica de España también muestran que los datos se están recuperando ligeramente respecto a los del consumo de las dos últimas semanas. Finalizado el proceso de hibernación, la demanda vuelve a situarse en límites similares a los del resto de días del estado de alarma. En Cataluña, que hasta ayer no volvió a la situación anterior porque el lunes era festivo, esa recuperación está siendo todavía más lenta. Y lo será más hasta que su industria no vuelva a estar en plenas condiciones de producción.

Ha sucedido lo mismo que con la electricidad con otras fuentes de energía, explica Torrent. El consumo de gas natural se ha reducido un 32% (por la mañana), la adquisición de gasolina ha caído un 80% en el conjunto de España y el de queroseno, el combustible utilizado por los aviones, un 90%. El director del Icaen añade que esa caída, repetida a escala global, ha provocado que el precio del barril Brent haya caído en 40 dólares (ahora cuesta 27) desde mediados de febrero.

La paradoja de la producción

La reducción de consumo eléctrico no ha conllevado un mayor uso de energías renovables, lo que habría servido para abaratar la factura energética. A principios de marzo aportaban el 50% de la demanda y actualmente ese peso ha caído a un 40%. Todas las fuentes, sin embargo, han reducido su producción estos días, incluidas las centrales eléctricas, pese a que los operadores siempre han defendido la dificultad (y el riesgo) de regular su producción. La central de Trillo, en Guadalajara, ha reducido su actividad hasta el 58% de su capacidad.

La cuestión que todavía es una incógnita es qué actividades económicas son las que han reducido la actividad más para que el desplome del consumo sea de las dimensiones actuales. En todo caso, no se prevé un repunte importante. Los incrementos serán graduales. Y las dos principales empresas consumidoras de energía presentes en Cataluña, la química Solvay y la siderúrgica Celsa, no han parado casi su actividad.

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