El Congreso crea una subcomisión para estudiar el uso del burka
La propuesta del PNV sale adelante con el apoyo de todos los partidos y la abstención de Sumar, ERC y Bildu


El Congreso de los Diputados ha aprobado en la tarde de este miércoles crear una subcomisión parlamentaria para estudiar el uso del burka en España. La propuesta presentada en febrero por el PNV ha salido adelante en la comisión Constitucional con 32 votos a favor, los del PSOE, PP, Vox, UPN y Junts, y cinco abstenciones, de los representantes de Sumar, ERC y EH Bildu. PP y Vox se han adherido a esta iniciativa tras defender por su parte en el pasado que el Congreso lo que debería es prohibir la utilización en España de esa prenda por lo que supone de coacción para las mujeres. La izquierda pone en duda que el manejo del velo integral sea un problema grave y generalizado en el país y apunta a que su prohibición podría agravar la exclusión de esas mujeres.
El Congreso ya había debatido en pleno hasta dos veces desde febrero distintas propuestas de Vox y Junts sobre la prohibición del burka. En ambos casos esas iniciativas fueron derrotadas. En el último debate, hace apenas dos semanas, el portavoz socialista, Patxi López, justificó su oposición en que el asunto era lo suficientemente complejo como para requerir un estudio más pormenorizado de cómo se ha afrontado el problema en otros países de nuestro entorno y con más cuidado y menos precipitación.
Esa discusión ha llegado finalmente este miércoles al seno de la comisión Constitucional aprovechando que el PNV había registrado en febrero un planteamiento más general, que será ahora el de la nueva subcomisión a crear para “analizar la eventual adopción de medidas legislativas relativas al uso de prendas que cubran totalmente el rostro, como el velo integral femenino, en espacios y establecimientos públicos, así como sus consecuencias”. El defensor del PNV de la iniciativa, Mikel Legarda, consideró conveniente antes de fijar ninguna prohibición escuchar a comparecientes que midan la intensidad real del problema.
El portavoz socialista en la reunión, el catedrático de constitucional Artemi Rallo, ha defendido ahora la “utilidad” de ese nuevo foro parlamentario para poner fin a la ensalada de propuestas dispares sobre el asunto que se venían planteando y con la meta de “buscar respuestas que acaben con la invisibilización de esas mujeres sin caer en la trampa tendida por las formaciones más de derechas que las estigmatizan ya de partida”. Ese debate político, sociológico y jurídico no sencillo ya lo han tenido en otros países europeos, como Francia, y en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que ha determinado recientemente que el marco jurídico concreto lo deben resolver los estados. Esa ha sido la posición del PSOE.
Los representantes de Sumar, ERC y EH Bildu han insistido en su idea de que regular ahora esta situación es darle carta de naturaleza y mantener vivo un teórico problema que en España no es ni mucho menos grave o general, que está lleno de bulos e instrumentalizado.
La portavoz de Vox, Lourdes Méndez, precisó que aunque no comparten en su partido la necesidad de estudiar mucho más el asunto lo apoyarían para no dejar pasar la oportunidad de volver a reiterar que están a favor de la prohibición: “Quien vive en España debe respetar nuestras normas y nuestros valores constitucionales; la integración no es opcional y el velo integral no es una elección libre en muchos casos, sino un símbolo de imposición que afecta a la igualdad y a la seguridad”.
Cayetana Álvarez de Toledo, del PP, aprovechó la discusión para fijar que su partido está como otros siete países europeos por la prohibición, pero sobre todo para atacar a la izquierda y particularmente al PSOE porque entiende que es hipócrita no prohibir el burka y querer blindar en la Constitución este jueves en el pleno el derecho al aborto. La diputada popular justificó su posición contra “el borrado de la mujer encarcelada en un trozo de tela” en una cuestión de principios y valores, que catalogó como superiores en la tradición cristiana frente a la islámica, pese a que se declaró personalmente no creyente.


























































