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El Gobierno se reactiva con la guerra

Sánchez alecciona a los ministros para un conflicto largo y les anima a presionar al PP

El presidente francés, Emmanuel Macron, junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una reunión de la Comisión Europea en Bruselas este jueves. OLIVIER MATTHYS (EFE)

El consejo que acabó llevándose los titulares fue el del viernes, el extraordinario para aprobar las medidas frente a la guerra, que estuvo bloqueado más de dos horas por un plante de Sumar. Pero el que tuvo más carga política fue el del martes. Como estaba previsto, Carlos Cuerpo hizo un análisis de la situación económica y las consecuencias de la guerra. Y fue muy suave. Vino a decir que serían leves si la guerra es corta. No puso ningún dramatismo. Cuerpo es un técnico que ha dado el salto a la política, habla pausado, y evita hacer aspavientos. Después habló Yolanda Díaz, en tono más político, y pidió ponerle “alma” al mensaje hacia los ciudadanos que sufren las consecuencias. Y ahí Sánchez, que cerró el debate, lanzó, según varios de los presentes, unos de los discursos con más contenido político de fondo de los que le han escuchado sus ministros en estos casi ocho años.

El presidente les dijo a sus ministros que todo indica que la guerra va para largo, al menos hasta el verano, y podría llegar mucho más allá, sobre todo, les explicó, porque empieza a tener vida propia y ya no solo depende de decisiones de EEUU.

Sánchez les hizo un análisis de la gravedad de la situación política internacional, con un Donald Trump fuera de control. Les pidió “elevarse”, no quedarse en los detalles del día, el debate por bajar un impuesto u otro, y tratar de trasladar a los ciudadanos la fotografía completa de un mundo que puede entrar en una espiral imparable de guerras por la política errática del hombre que dirige el ejército más poderoso del mundo. Y reclamó a sus ministros, según varios de ellos, que expliquen a la gente los riesgos que tiene que gobierne la ultraderecha, ya sea en EEUU o en Europa, y también que metan mucha presión al PP por titubear con Trump.

Además les explicó que es momento de hacer pedagogía, de contarle a los ciudadanos que los casi ocho años de gobierno progresista, apostando por un fuerte escudo social, por una fiscalidad con recaudación récord, y sobre todo por las renovables, permiten a España afrontar la guerra mucho mejor que si hubiera gobernado la derecha.

El presidente, que tiene este miércoles un debate importante y largo en el Congreso centrado precisamente en esto, quiere aprovechar la guerra para reivindicar su política y para cambiar por completo el eje de la discusión española, desde la idea de un gobierno en el final de ciclo a la de un Ejecutivo que es el que mejor afronta situaciones así y que además es un referente en Europa y también entre el progresismo americano por su tajante “no a la guerra”. Sánchez salió el jueves de Bruselas muy satisfecho con la sensación de que casi todos los gobiernos europeos, después de muchas dudas iniciales, han girado hacia su posición de rechazo frontal a la guerra de Trump y Netanyahu.

Pero en España, la clave para Sánchez es aprovechar lo que en La Moncloa ven como un grave error estratégico del PP, al colocarse cerca de Trump en un primer momento. Alberto Núñez Feijóo lleva ahora varios días intentando alejarse del líder de EEUU e insiste en que los españoles no quieren esta guerra, pero al principio mostró alegría por la muerte del líder de Irán y llegó a decir que antes del derecho internacional están los derechos humanos”. Mientras, el ex presidente José María Aznar o la diputada Cayetana Álvarez de Toledo apoyan abiertamente el conflicto.

Sánchez intentó el viernes arrinconar a los populares con esa posición: “esta guerra nos va a costar a todos los españoles 5000 millones de euros que podríamos dedicar a educación, a sanidad, a dependencia, los que se ponen de perfil ante ella tendrán que explicarlo”. El PP, según fuentes de la dirección, no piensa caer en ese debate y se va a centrar en que Sánchez se ha venido a su terreno al aprobar una gran bajada de impuestos en energía o en la guerra interna en el Gobierno.

Pero incluso esa batalla interna en el Ejecutivo que el PP ve como algo negativo a explotar parece haber revitalizado al Gobierno, que siempre ha recuperado pulso precisamente en los momentos más difíciles, sea la pandemia o la crisis de Ucrania. En Sumar están eufóricos por el resultado de su plante del viernes, que creen que les ha servido para recordar su capacidad de forzar al PSOE a aprobar medidas con mucho impacto como la prórroga de dos años de los alquileres que se tenían que renovar ahora y sin duda sufrirían enormes subidas sin este decreto. Es muy probable que solo esté vigente un mes y Junts lo tumbe en el Congreso, pero mientras Sumar hará campaña con esta medida y sus efectos positivos para las decenas de miles de afectados.

En el PSOE hubo mucho malestar con Sumar por paralizar el Consejo de Ministros, algo que solo había hecho Junts hasta ahora, el año pasado, pero una vez logrado el acuerdo, los socialistas también entienden que el grupo de Yolanda Díaz necesita su espacio y a ellos les conviene que lo tenga y que no siga su caída en picado en las elecciones. De hecho, el gran problema para la izquierda es que mientras el PSOE más o menos resiste en su pelea por el primer puesto con el PP, aunque la está perdiendo, Sumar, que prácticamente empató con Vox en 2023, ahora tendría según las encuestas menos de la mitad de votos que los ultraderechistas. Y como la política española moderna va de bloques, ya no de partidos, que el espacio a su izquierda se recupere es beneficioso también para los socialistas. La guerra abre tantas incógnitas que todo puede moverse en poco tiempo, pero de momento todo indica que es el Ejecutivo quien más se está reactivando con un asunto que le entrega todo el protagonismo a quien lideró el “no a la guerra” y además controla el BOE y puede hacerle frente.

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