Los socios del Gobierno mantienen su apoyo pero crece la preocupación
Aitor Esteban: “Las costuras del Estado se están tensando e incluso rompiendo”

Los socios parlamentarios del Gobierno miden mucho sus palabras tras el impacto de la entrada en prisión del exministro y exnúmero tres del PSOE José Luis Ábalos. La tesis general es que nada ha cambiado respecto a lo que ya formularon tras el encarcelamiento del también ex secretario de Organización socialista Santos Cerdán: su apoyo al Gobierno permanece intacto mientras no se demuestre que, además de corrupción personal, detrás había una trama de financiación del PSOE. Pero la cautela en las manifestaciones públicas trasluce la preocupación por el encadenamiento de noticias desfavorables para el Ejecutivo y la evidencia de que la mayoría parlamentaria se ha desvanecido, confirmada el jueves por la derrota del primer trámite en el proceso de elaboración de los Presupuestos. En el Congreso cada vez se ve más difícil la posibilidad de que Pedro Sánchez agote la legislatura.
El PNV, el aliado más fiable del Gobierno desde la moción de censura de 2018, viene emitiendo hace algunas semanas señales de cierta incomodidad. Su presidente, Aitor Esteban, ya dijo días atrás, en una entrevista en elDiario.es, que si él fuera Sánchez empezaría a pensar en una fecha para las elecciones. Este viernes, abordado por los periodistas, volvió a constatar: “Hay una inestabilidad parlamentaria que hace prácticamente imposible conseguir una mayoría”. Y añadió: “Las costuras del Estado se están tensando e incluso rompiendo mucho”, en alusión expresa a los encarcelamientos de Ábalos y de Cerdán, unidos a la fragilidad parlamentaria del Gobierno. Pero Esteban no fue más allá de contraponer la situación en Madrid a la “mayoría estable” que sostiene en Euskadi el Ejecutivo de coalición entre PNV y PSOE, una de las circunstancias que dificultarían una hipotética ruptura con Sánchez.
La línea roja de los nacionalistas vascos está en el mismo sitio que la de todos los demás: que apareciesen pruebas de una corrupción institucional del PSOE. Fuentes parlamentarias de ERC se ratificaron este viernes en esa posición, ya reiterada la víspera por Gabriel Rufián, portavoz del partido en el Congreso. Rufián, siempre activo en las redes sociales, solo se asomó este viernes para comentar con sarcasmo unas palabras en Barcelona del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en las que pedía a la patronal catalana apoyo para convencer a Junts e incluso a la propia ERC a fin de que apoyen una moción de censura contra Sánchez. “De Puigdemont a prisión a Puigdemont vótame la moción”, se burló Rufián. Esquerra está volcada en las negociaciones con el Gobierno en busca de una nueva fórmula de financiación para Cataluña, lo que, a salvo de otras novedades judiciales, aleja cualquier atisbo de una hipotética ruptura.
EH Bildu ni se ha pronunciado públicamente y desde su grupo parlamentario el único mensaje oficial es que “la legislatura continúa”. La izquierda abertzale se ha convertido en un férreo aliado de Sánchez. Esta semana se ha visto en medio de la refriega tras asegurar el también encarcelado Koldo García —y luego el propio Ábalos— que el presidente se entrevistó en secreto en 2018 con el líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi, para recabar su apoyo a la moción de censura contra Mariano Rajoy. Otegi lo ha desmentido tan categóricamente que ha ofrecido su dimisión en caso de que alguien pruebe lo contrario. Este episodio es invocado entre los abertzales para restar importancia a hipotéticas denuncias futuras de Ábalos.
La formación de Otegi ha mostrado gran contrariedad por la derrota parlamentaria del Gobierno, el pasado jueves, en la votación sobre los objetivos de déficit para 2026. Su diputado Oskar Matute deploró en el debate que algunos grupos tratasen de aprovechar para una “exhibición de fuerza”, en transparente referencia a Junts, cuyo voto en contra resultó decisivo para tumbar la propuesta.
La otra gran fisura en la mayoría que invistió a Sánchez es Podemos, que se abstuvo en la misma votación. El encarcelamiento de Ábalos ha servido al partido de Ione Belarra para reafirmar su discurso de abierta oposición al Gobierno, pero sin dar ningún paso para tumbarlo o precipitar elecciones. Fuentes de Podemos se limitan a reiterar que se trata de un caso grave de corrupción que va más allá de personas concretas y a reprochar que no se hayan dado explicaciones ni adoptado medidas.
Ya dentro del Gobierno, el socio minoritario, Sumar, ha optado también por la cautela, sin pronunciarse abiertamente sobre los efectos políticos del ingreso de Ábalos en Soto del Real. Un caso sobre el que lleva meses marcando distancias con el PSOE y que causa notoria preocupación. Su línea roja es la misma que la de los demás: una posible financiación ilegal. Lo reiteró este viernes el líder de IU, Antonio Maíllo, que aseguró que “tendrá que dilucidarse” si el caso de corrupción “va más allá” de Ábalos, Cerdán y Koldo. “No cuestionamos las decisiones judiciales, lo que queremos es que se haga justicia rápido y sepamos la verdad. Ojalá sea tan rápido el procedimiento como lo ha sido con el fiscal general del Estado”, apostilló.
En Movimiento Sumar, el partido de los cercanos a la vicepresidenta Yolanda Díaz, se limitan a afirmar que se trata de un paso más en un procedimiento en marcha, aunque reiteran su deseo de que se investigue hasta el final y “caiga quien tenga que caer”. Díaz también ha sido objeto de los ataques de Ábalos, que denunció que “personas sin derecho” a ello usaron la vivienda oficial de la también ministra de Trabajo durante la pandemia. “Lo que vaya diciendo un personaje investigado y acorralado me merece todo el desprecio”, le replicó el ministro de Cultura, Ernest Urtasun.
La voz crítica contra la prisión preventiva ordenada por el juez del Tribunal Supremo Leopoldo Puente la puso este viernes el secretario primero de la Mesa del Congreso, Gerardo Pisarello. “Hemos de saber cómo actúan los jueces. Hay cosas que chirrían un poco”, afirmó en TV3, antes de cuestionar que ahora el juez considere que “existe un riesgo de fuga” que antes no veía. “Es la primera vez que un juez toma una decisión así con un diputado” y esto “altera las mayorías parlamentarias”. También un día antes, el diputado de Compromís en Sumar, Alberto Ibáñez, se mostró escéptico con la necesidad de mandar a Ábalos a la cárcel de forma preventiva.
Yolanda Díaz, de visita este viernes en Ciudad de México, condenó la petición de Feijóo a los empresarios catalanes para que le ayuden presionando a Junts y a ERC para poder presentar una moción de censura contra Sánchez. “Es gravísimo, ha perdido toda la credibilidad democrática”, señaló la vicepresidenta segunda. En paralelo, ha asegurado que no le preocupan las mayorías parlamentarias si Ábalos es suspendido para las votaciones de PSOE y Sumar, informa Micaela Varela.
En todo caso, la tesis que sostiene su grupo es que pese a las dificultades de la legislatura, el Ejecutivo todavía tiene margen para pelear algunas normas y avanzar a la vez vía decreto en el Consejo de Ministros, sin tener que pasar por el Congreso. Creen, además, que el Gobierno no puede agotar el mandato sin intervenir el mercado de la vivienda para regular el precio de los alquileres y abordar el principal problema que tienen los ciudadanos.
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