PP y Vox elevan el tono de su enfrentamiento, pero mantienen un centenar de gobiernos locales
Los ultras cargan contra Aznar por su vieja amistad con Putin, mientras Feijóo reprocha a Abascal que “rinda pleitesía” a Trump

La relación entre el PP y Vox echa chispas. El alineamiento de Santiago Abascal con Donald Trump, al que ha acudido a Washington a ver en directo dos veces en un mes, y la victoria del democristiano Friedrich Merz, quien ha prometido mantener el cordón sanitario ante Alternativa por Alemania (AfD), el partido revisionista del nazismo al que Vox ha tomado como socio, han elevado el enfrentamiento dialéctico a un nivel sin precedentes. Pese a ello, de momento, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, no copia el modelo alemán y mantiene los pactos de gobierno con Vox en casi un centenar de ayuntamientos.
Un día después de que FAES, la fundación que preside José María Aznar, publicase un artículo en el que aseguraba que la CPAC, la convención internacional en la que intervino Abascal la semana pasada, “tiene de conservadora lo que el Palmar de Troya de católico” y se refería a Trump como “el cliente de Stormy Daniels”, la actriz porno a la que pagó para que no revelara las relaciones sexuales que mantuvo con él, Vox contestó este martes. Lo hizo con un furibundo ataque a la propia FAES firmado por el jefe de comunicación de Disenso, la fundación que preside Abascal, aunque luego desapareciera su firma. “FAES dejó hace tiempo de dedicarse al pensamiento e hizo de la fábula y la mentira su brújula”, comenzaba el artículo, antes de acusar al laboratorio de ideas de haber caído en una “anomia moral que se suma a la alergia a la verdad”. Sin citarlo por su nombre, cargaba también contra el expresidente José María Aznar, de quien recordaba que “ha expresado su admiración por el tirano”, en alusión a Putin, “incluso después de la invasión y anexión ilegal de territorio de Ucrania en 2014″, en referencia a Crimea.
En realidad, Disenso no hizo más que amplificar el ataque lanzado el lunes por la noche por el propio Abascal quien, en su cuenta de X, reprodujo un tuit de Aznar de junio de 2016, en el que presumía de su “buena y vieja amistad” con Putin, con la apostilla: “¡Tápese, por favor!”. También la portavoz de Vox en el Congreso, Pepa Millán, atacaba por el flanco abierto por su jefe al recordar que, en sus memorias, Aznar reconocía que con Putin “le unía una relación de respeto, de admiración y de amistad mutua”.
¡Tápese, por favor! https://t.co/9nSZFD92Nq pic.twitter.com/aGPDWAvBnP
— Santiago Abascal 🇪🇸 (@Santi_ABASCAL) February 24, 2025
Por su parte, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, se ha mostrado mucho más cauto que FAES y ha elegido cuidadosamente sus palabras hacia Vox. “El objetivo del PP es un cambio político, ¿cuál es el objetivo de otros partidos? Hacerse un hueco en la oposición. Ese no es el objetivo que le interesa a España, los votantes a los que nos vamos a dirigir son todos los que no quieren que Sánchez siga”, ha alegado este martes en un desayuno informativo. “Yo trabajo para un cambio de gobierno en mi país, hay otros partidos cuyo objetivo es discutir con los que estamos en la oposición”, ha añadido, en alusión a la formación ultra.
Feijóo ha insistido en que “Vox tiene que elegir entre sus dependencias internacionales y los intereses de los españoles” y le ha lanzado una pulla a Abascal al defender la postura que él mismo mantiene frente al nuevo inquilino de la Casa Blanca. “Ni insultemos ni rindamos pleitesía”, ha dicho, dando por sentado que lo primero lo hace el presidente del Gobierno y lo segundo, el líder de Vox.
Sin embargo, ha evitado contestar al emplazamiento de Pedro Sánchez para que diga si aplicaría el cordón sanitario a la extrema derecha como el nuevo canciller alemán. “El señor Sánchez no deja nunca que gobierne el que gane si no gana él. Si Sánchez fuese alemán, estaría gobernando el Partido Popular”, ha respondido, dando por hecho que los socialdemócratas alemanes apoyarán la candidatura de Merz como canciller.
Vox salió en julio pasado de los cinco gobiernos de coalición que mantenía con el PP, pero lo hizo por decisión propia, no porque los populares lo echaran. Actualmente los dos partidos de la derecha siguen gobernando conjuntamente en un centenar de ayuntamientos, aunque algunos gobiernos de coalición se han roto (como en Burgos), mientras en otros casos Vox ha pactado apoyar desde fuera los presupuestos (como en Sevilla).
De los presidentes autonómicos del PP, el que con más claridad ha apostado por distanciarse de Vox ha sido el andaluz Juan Manuel Moreno Bonilla. El presidente de la Junta de Andalucía subrayó este lunes la necesidad de que su partido “marque distancia con Vox” porque, a su juicio, está “atrapado en una estrategia norteamericana, que nada tiene que ver con la realidad social y económica de los españoles”. Las palabras de Moreno, en una entrevista en la Cope, iban dirigidas a ocupar “el espacio de centralidad”.
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