ERC, PNV y Bildu despejan el camino para la aprobación de los Presupuestos de 2023

Las formaciones nacionalistas e independentistas vascas y catalanas renuncian a presentar enmiendas a la totalidad de las cuentas públicas y facilitarán el rechazo a las de la derecha

Los portavoces de ERC y PNV, Gabriel Rufián (a la izquierda) y Aitor Esteban, en los pasillos del Congreso el 24 de mayo.
Los portavoces de ERC y PNV, Gabriel Rufián (a la izquierda) y Aitor Esteban, en los pasillos del Congreso el 24 de mayo.Europa Press News (Europa Press via Getty Images)

El camino para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2023 está expedito, después de que ERC, PNV y EH Bildu hayan anunciado este viernes que no presentarán enmiendas a la totalidad de las cuentas públicas diseñadas por el Gobierno de coalición. Con la decisión de esos grupos, el Gobierno tiene garantizado que el próximo jueves serán derrotadas en el Congreso las propuestas de devolución de ese proyecto presentadas por PP, Vox, Ciudadanos, Junts, CUP, Foro Asturias y los diputados expulsados de UPN. En un comunicado, ERC ha advertido de que, pese a su renuncia a bloquear ahora esas cuentas, el acuerdo con el Gabinete de Pedro Sánchez para darle su aprobación definitiva “aún está muy lejos” y, por tanto, seguirán negociando. Lo mismo se dijo desde el PNV y EH Bildu. La votación del próximo jueves tiene todos los visos de ser un buen bálsamo para el Ejecutivo en la recta final de la legislatura. Con un contexto de crisis internacional y económica, al obtener un resultado muy holgado y similar a la del año pasado, con 187 escaños a favor de sus intereses frente a los 159 que intentaban una derrota más que simbólica.

El plazo para la presentación de enmiendas a la totalidad de los Presupuestos del Estado para 2023 finalizó a las dos de la tarde de este viernes. ERC y EH Bildu, como suelen hacer en muchas ocasiones e iniciativas en el Congreso, anunciaron casi al mismo tiempo, media hora antes de ese límite, su rechazo a enmendar globalmente el plan económico del Gobierno para 2023, que podría ser el último de este mandato antes de las próximas elecciones generales y cuando está previsto recibir la mayoría de los millonarios fondos europeos para la recuperación del país tras la pandemia y la guerra en Ucrania. El PNV esperó hasta las dos en punto: en la sede de su partido en Bilbao, salió su portavoz parlamentario, Aitor Esteban, y ratificó que seguirán colaborando con el actual Ejecutivo, entre otras razones, para actualizar en tiempo y forma la ley quinquenal con la que se calcula el cupo de financiación que recibe el Gobierno vasco para funcionar.

Como ya había ocurrido el año pasado, los grupos nacionalistas que han venido sosteniendo al Gobierno esta legislatura mantuvieron hasta el final la intriga sobre si presentarían enmiendas para rechazar el proyecto de cuentas públicas. ERC acabó con la incertidumbre mediante un comunicado en el que anunció su postura como una manera de “generar las condiciones que permitan mantener abiertas las negociaciones que están en marcha, con el objetivo de poder llegar a acuerdos”.

La formación republicana señala en ese texto que para dar su aprobación final a las cuentas, ya en diciembre, pedirá al Gobierno compromisos de inversiones en Cataluña, así como “medidas estructurales exigentes” en materia de energía, vivienda y fiscalidad. La nota de Esquerra no alude, en cambio y expresamente, a una exigencia que nada tiene que ver con los Presupuestos, pero que dirigentes de la formación habían puesto sobre la mesa en los últimos días: la reforma del delito de sedición para rebajar las penas y de ese modo suavizar los procesos judiciales aún en marcha contra miembros del movimiento independentista catalán. Fuentes republicanas han explicado que el PSOE les ha pedido desvincular ambas cuestiones, pero matizaron que esa demanda sigue vigente en las negociaciones en busca de un acuerdo final.

EH Bildu, por su parte, se ha manifestado en términos similares. Dejará que las cuentas sigan su trámite, a la espera de negociar medidas sociales y económicas con el Gobierno en favor de las “clases trabajadoras” y la ciudadanía vasca. La formación abertzale advierte al Ejecutivo de que para asentar su apoyo “debe ser consciente de que las fuerzas soberanistas de izquierda que componen la mayoría plurinacional y progresista son imprescindibles si el Gobierno quiere llevar a buen puerto los Presupuestos Generales del Estado de 2023″. Y agrega, a modo de aviso: “No hay alternativa posible que no pase por la concurrencia de los y las soberanistas e independentistas vascos y catalanes”.

Más tarde, el PNV ha anunciado que ha obtenido del Ejecutivo el compromiso de negociar una nueva ley quinquenal sobre el cupo fiscal vasco, que jurídicamente se pactó con un anterior ministro de Hacienda del PP, Cristóbal Montoro, para el periodo entre 2017 y 2021. El PNV busca asentar ese modelo y cerrar los parámetros del nuevo reparto económico de aportaciones del Estado a la administración vasca en una comisión bilateral antes del 20 de noviembre. Su portavoz parlamentario, Aitor Esteban, en la comparecencia en la sede central de su partido, se ha declarado “moderadamente optimista” sobre las futuras negociaciones para lograr el apoyo final de su grupo a los Presupuestos y ha reconocido que en los últimos meses el grado de cumplimiento de las promesas cerradas el curso pasado se había actualizado bastante.

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De momento, el Gobierno se garantiza así para el jueves al menos 187 votos contrarios a las enmiendas a la totalidad, cuando se sometan al refrendo del pleno del Congreso. Serán los de PSOE, Unidas Podemos, ERC, Bildu, PDeCAT, Más País, Compromís, Partido Regionalista de Cantabria y Teruel Existe. Las dos diputadas de Coalición Canaria y el único del BNG están por ahora en la abstención. La votación de las enmiendas a la totalidad se realiza de manera conjunta y ahí estaba el riesgo de que ERC, Bildu o PNV hubiesen optado por sumarse al bloque de la derecha, Junts y la CUP, que sí registraron esas enmiendas y que al final llegarán solo a concentrar 159 votos. Un reparto muy similar al del año pasado.

El Gobierno prevé unos ingresos tributarios récords para 2023 en el proyecto de Presupuestos registrado hace dos semanas en el Congreso. La recaudación subirá en unos 18.000 millones hasta los 262.000 millones, un incremento que servirá para apuntalar el gasto público ante los embates de la inflación y de un menor crecimiento. PP, Vox, Cs y Foro justifican su petición de que se devuelvan las cuentas al Ejecutivo en que no son creíbles, resultan “irreales”, han sido superadas sus previsiones por los pronósticos de los organismos económicos nacionales e internacionales y suponen, según estos grupos, todo lo contrario a lo que España necesita en esta situación de crisis. Junts y la CUP ciñen su crítica a que el dinero de los catalanes no revierte en nada para su comunidad y piden a los demás independentistas que les respalden.

El año pasado, por estas mismas fechas, el escenario de suspense y tensión previo fue similar, pero al final el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2022 pasó con gran holgura el primer trámite parlamentario, el 4 de noviembre. Los intentos de bloquear aquellas cuentas, ahora vigentes a través de enmiendas a la totalidad, solo logró 156 votos favorables frente a 188 que dieron luz verde al documento económico del Gobierno. Aquel primer examen parlamentario el Ejecutivo contó con la alianza de ERC, PNV, EH Bildu, Más País, Compromís, BNG, Nueva Canarias, Partido Regionalista de Cantabria y Teruel Existe.

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