Misión salvar a Ciudadanos del naufragio

Unos 2.000 simpatizantes y afiliados participan en el proceso de refundación del partido, en el que se debate el cambio de nombre, de color y hasta de líder

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas (segunda por la derecha), acompañada de cargos orgánicos de Cs en Castilla y León en la zona afectada por el incendio forestal de Cebreros (Ávila), el 2 de agosto.
La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas (segunda por la derecha), acompañada de cargos orgánicos de Cs en Castilla y León en la zona afectada por el incendio forestal de Cebreros (Ávila), el 2 de agosto.RAÚL SANCHIDRIÁN (EFE)

Todo está en el aire. El cambio de color, nombre, programa e, incluso, la continuidad de Inés Arrimadas como presidenta. Cualquier propuesta de los afiliados va a ser analizada por la comisión que trabaja en la refundación de un partido que por ahora se sigue llamando Ciudadanos. La principal premisa es mantener a flote una formación que ocupe el espacio liberal. En en el pasado, Unión, Progreso y Democracia (UPyD) y Centro Democrático y Social (CDS) también lo intentaron. Desaparecieron sin éxito. Hace poco más de un mes, Cs presentó al G-8: los ocho componentes del equipo encargado de pilotar el proceso de renovación. Y la maquinaria no se ha detenido durante este verano. Desde mediados de julio hasta ahora se han celebrado dos reuniones presenciales con cargos orgánicos y una telemática con 500 de los 2.000 simpatizantes inscritos en el proceso de escucha. Los afiliados son ahora los protagonistas de un proceso que culminará en enero con un cónclave donde se refrendarán las propuestas de cambio.

“La madre de todas las batallas es quitarnos la etiqueta del muerto. Hay que presentar un vehículo nuevo”, explica Guillermo Díaz, portavoz del G-8. “Hay opiniones de todo tipo. Pero sí hay unanimidad en que el espacio liberal para un partido como el nuestro existe”, afirma el diputado malagueño sobre el ánimo que se respira entre los afines en las reuniones ya celebradas. Las principales citas tuvieron lugar en julio, los días 16 y 23. Un centenar de cargos orgánicos debatió sobre la crisis de la formación, que lleva más de un año encadenando debacles electorales. La última, la de los comicios andaluces. La sensación, incluso para Díaz, es que la dirección tendría que haber tomado cartas en el asunto antes. Pero la decisión de refundar el partido no se adoptó hasta que la lista del exvicepresidente de la Junta Juan Marín obtuvo cero escaños en el Parlamento andaluz.

La sede central de Cs en Madrid acogió los encuentros de julio. Los cargos se dividieron en varias mesas de debate en función de la temática a discutir. Y las conclusiones de las charlas están siendo evaluadas por el equipo técnico que trabaja en la refundación, que lidera el jefe de gabinete de Arrimadas, David Martínez, próximo en el pasado al exlíder Albert Rivera. Una consultora externa también colabora en la gestión del proceso. Al margen de las reuniones, los cargos orgánicos recibieron un cuestionario con unas 200 preguntas sobre asuntos programáticos y orgánicos, cuyas respuestas también están siendo analizadas.

El portavoz del G-8, Guillermo Díaz, en una de las reuniones.
El portavoz del G-8, Guillermo Díaz, en una de las reuniones.Ciudadanos

Rafael Burgos, coordinador de Cs en Almería, asistió a una de los dos cónclaves. “Hay un compromiso de la dirección para que todo se someta a votación: el liderazgo, marca, color. La refundación va a ser integral y el proceso está siendo democrático. Es lo correcto”, señala. Menos optimista se muestra Pedro Cintero, concejal de Linares (Jaén). El edil duda sobre los criterios para elegir a los cargos de ambo encuentros. Él no fue invitado a ninguno de las reuniones orgánicas, pero su compromiso con Ciudadanos se mantiene firme. Cintero confía también en la “necesidad de ocupar el espacio liberal”. Por eso se ha inscrito junto a otros 2.000 afiliados y simpatizantes para participar activamente en la refundación.

La primera toma de contacto con los afines se produjo el viernes 5 agosto, en una reunión para la que solo era necesario inscribirse. Dimas Grajera, encargado de organización, movilización y militancia dentro del G-8, presidió un encuentro telemático que llegó a congregar a 500 afiliados durante tres horas y media. Guillermo Díaz, portavoz del G-8, destaca la “alta participación” en medio de las vacaciones. “Es importantísimo lo que nos dicen nuestras bases”, remacha el diputado. Reconoce, no obstante, que la dirección es consciente de haber actuado de espaldas a la militancia en el pasado.

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El equipo de refundación ha creado cinco grupos de trabajo —funcionamiento orgánico; libertades, modelo territorial y regeneración democrática; políticas económicas, energía y digitalización; políticas sociales y medio ambiente, y Europa y asuntos exteriores— para canalizar las propuestas de los 2.000 afiliados inscritos. En la cita del 5 de agosto se organizaron los grupos y se eligieron a los 150 voluntarios que capitanearán estos grupos en 14 áreas geográficas. Cintero es uno de ellos. “En la reunión se percibió que el nombre va a cambiar. Se habla de hacer un proyecto nuevo, no solo de cambiarle la cara”, añade el concejal jiennense. Pero Díaz aclara que, aunque el cambio de nombre —y el del color—, está sobre la mesa, no hay nada definitivo. Y también dependerá del análisis que haga otra consultora externa que entrará en el proceso en otoño.

En lo que queda de agosto y en septiembre se convocarán más encuentros con los afiliados inscritos para entrar de lleno en materia. Y será el próximo mes cuando el G-8 lance las “primeras nuevas ideas” de la refundación fruto del proceso de escucha. “Necesitamos refrescar, renovar y reconectar con propuestas muy valientes”, sentencia Díaz. En cualquier caso, todos los cambios de calado serán votados y aprobados en lo que se vislumbra como un determinante congreso en enero. Hasta entonces, como mínimo, la actual directiva seguirá al frente.

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Sobre la firma

Virginia Martínez

Es redactora en la sección de España y ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS, donde trabajó en la sección audiovisual hasta verano de 2021. Antes cubrió información local en el diario Granada Hoy. Es licenciada en Derecho por la Universidad de Granada y en Periodismo por la Universidad de Málaga y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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