El jurado popular declara culpables de asesinato a los acusados por el ‘caso Ardines’

La Fiscalía solicita 25 años de prisión para cada uno de los cuatro inculpados por la muerte del concejal de IU de la localidad asturiana de Llanes en 2018

Adrián Fernández, abogado de la defensa; Fernando Barutell, abogado de la esposa de uno de los sicarios del caso, y Luis Mendiguren, abogado de Luis y Jesús Muguruza, entre otros, ante los acusados por el asesinato del concejal de IU en Llanes Javier Ardines, el 2 de noviembre. Vídeo: ELOY ALONSO (EFE) | EFE

El jurado popular que analiza el asesinato del concejal de Llanes Javier Ardines en 2018 ha señalado como culpables a los cuatro acusados de urdir la muerte del edil asturiano. La Fiscalía ha solicitado 25 años de prisión para Pedro Nieva como autor intelectual de los hechos, otros tantos a Jesús Muguruza como “intermediario necesario” para contactar con los dos sicarios responsables de los golpes mortales, y la misma pena a Djilali Benatia y Maamar Kelii como ejecutores materiales del crimen. El veredicto, apoyado por unanimidad, confirma que Nieva tramó el golpe para liquidar a su amigo Ardines, que mantenía una relación extramatrimonial con su esposa.

La posición mantenida por los nueve integrantes del jurado popular, que han deliberado durante dos días y han emitido un veredicto de culpabilidad de forma unánime, deberá ser atendida por el juez de la sala Segunda de la Audiencia Provincial de Oviedo antes de su sentencia, prevista para próximas fechas.

Las sesiones del juicio han transcurrido durante varias semanas en las que se han mantenido dos posiciones enfrentadas: la acusación particular y la Fiscalía sosteniendo que la motivación del asesinato de Ardines fueron los celos de Nieva; y la defensa de este, su socio Muguruza y los dos sicarios, que se han intentado desvincular de lo acontecido.

Varias pruebas han jugado en contra de los cuatro acusados. Entre ellas, la señal telefónica de los móviles de Benatia y Kelii en el lugar del asesinato el 16 de agosto de 2018, fecha en la que el edil asturiano recibió una paliza y fue estrangulado. También, las conexiones existentes entre Nieva y Muguruza, que han demostrado que ambos estaban compinchados una vez que el primero de ellos, viejo amigo de Ardines, había descubierto meses antes que su esposa, Katia Blanco, le era infiel con el concejal, quien a su vez estaba casado con una prima de ella.

La fiscal ha insistido durante este tiempo de comparecencias judiciales, siempre apoyada por la posición que esgrimió la Guardia Civil durante los meses de investigación, que Pedro Nieva estaba “obsesionado” y “atormentado” tras descubrir la relación extramatrimonial. El ahora considerado culpable conoció el hecho tras grabar con su móvil una conversación entre Ardines y Blanco, pero declaró que no era “controlador”, misma postura que defendió su pareja. Pero las pesquisas evidenciaron que durante meses había estado buscando mecanismos de seguimiento para Katia e incluso le instaló un sistema electrónico en su coche.

El rastreo policial ha desestimado también el argumento de los dos sicarios, que aseveran que nunca habían estado en Asturias y que no había restos de ADN en la escena del crimen, y han recordado que Benatia realizó una confesión inicial en la que admitía su implicación en el asesinato y el plan orquestado por Nieva. De hecho, la fiscal del caso ha dejado claro que los causantes de la muerte del concejal de Izquierda Unida en Llanes conocían plenamente las rutinas de la víctima.

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Estos hábitos incluían frecuentes salidas al mar de este pescador reconvertido en político, de modo que fue fácil saber por dónde se movía con su vehículo desde primera hora de la mañana. Y, así, en la madrugada del 16 de agosto de 2018, Ardines se encontró con unas vallas que obstaculizaban el camino por el que transitaba en su coche, se bajó a apartarlas de la senda y fue brutalmente golpeado y asfixiado por los dos sicarios, según la investigación. Quince días antes habían intentado un plan similar, pero el edil logró eludir la baliza que habían dispuesto en la vía.

Contradicciones de los acusados

Las contradicciones de los acusados en el juicio han permitido ofrecer un relato irregular que ha incluido una figura nueva en el relato: estos cuatro hombres hablaron de un tal Julián para justificar un viaje, semanas antes de lo acontecido, rumbo al Principado. Según Nieva y Muguruza, este tal Julián era experto en reparar tejados y los acompañó a la vivienda de Nieva en Asturias. Sin embargo, este nombre no había sido mentado anteriormente ni ha comparecido ante el juez. La investigación ha permitido apreciar que en aquel trayecto quien estaba allí era Benatia, a quien le habrían enseñado la zona e instruido sobre las rutinas de Ardines para propiciar un asesinato eficaz. Incluso en el registro domiciliario de Kelii los agentes hallaron un espray de pimienta cuyos componentes coinciden con los restos que hallaron en la ropa, el cadáver y el entorno del coche de la víctima.

Los acusados han tratado de desligarse del caso con la tesis de que no había restos biológicos suyos en ese lugar, sino de otra mujer con la que las pesquisas han demostrado que Ardines mantenía otro romance. Ese ADN, han sostenido los investigadores, apareció allí “por traslado” tras un encuentro sexual previo y no tuvo nada que ver con el crimen. Asimismo, Benatia trató de achacar su confesión a supuestas “presiones” de los guardias civiles, que estos y sus jefes han desmentido.

Sobre la firma

Juan Navarro

Colaborador de EL PAÍS en Castilla y León, Asturias y Cantabria desde 2019. Aprendió en esRadio, La Moncloa, en comunicación corporativa, buscándose la vida y pisando calle. Graduado en Periodismo en la Universidad de Valladolid, máster en Periodismo Multimedia de la Universidad Complutense de Madrid y Máster de Periodismo EL PAÍS.

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