El Gobierno cree que la mesa con la Generalitat prueba que el ‘procés’ quedó atrás

El Ejecutivo está muy satisfecho con el golpe en la mesa de Aragonès sobre Junts

El ministro de Cultura, Miquel Iceta (i) y el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños (d), este miércoles, antes de entrar en la reunión de la mesa de diálogo, en Barcelona.
El ministro de Cultura, Miquel Iceta (i) y el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños (d), este miércoles, antes de entrar en la reunión de la mesa de diálogo, en Barcelona.Kike Rincón (Europa Press)

“Llegamos mucho peor de lo que teníamos previsto y salimos mucho mejor de lo que esperábamos”. Así resume una de las personas que participaron en la preparación de la mesa de diálogo la sensación que se extendió el miércoles por la tarde en las dos delegaciones, tanto en el Gobierno como en la Generalitat. La satisfacción en el Ejecutivo y en ERC es muy evidente. Liderados por Pedro Sánchez y Pere Aragonès, dos presidentes que tienen desde hace varios años una relación mucho más frecuente y discreta de la que parece, ambos grupos se aferran a la buena noticia de que la mesa exista y al ambiente constructivo que se respiró en el encuentro entre los líderes y en la reunión de trabajo entre ministros y consellers.

Resumen de la intervención de Félix Bolaños en el programa de radio 'Hoy por hoy' con Àngels Barcelò, horas después de su participación en la mesa de diálogo sobre Cataluña.

De este ambiente positivo, y de la decisión de Aragonès de defender la mesa hasta el punto de celebrarla sin Junts, con un golpe en la mesa que el Ejecutivo ha celebrado mucho internamente, el Gobierno concluye que el procés está quedando atrás y que la decisión de abandonar la unilateralidad que parece haber tomado ERC es de fondo. Lo señalan abiertamente varios miembros del Ejecutivo en privado y lo dijeron también en público ayer dos ministros que participaron en la reunión, Félix Bolaños, que encabezaba la delegación y según fuentes de ERC llevaba la voz cantante con claridad, y Miquel Iceta, ministro de Cultura y primer secretario del PSC.

Bolaños fue especialmente claro al decir en la cadena SER que “el proceso soberanista ya está terminando” y que la nueva etapa, “de búsqueda de soluciones” solo se puede conseguir con el diálogo. Le contestó rápidamente Marta Vilagrá, su homóloga en el Govern y también presente en el encuentro, con la idea de que la Diada de la pasada semana demuestra que el procés sigue vivo y el mundo independentista aún está muy activo y con capacidad de movilizarse, a pesar de que fue mucha menos gente que en otras ocasiones. Iceta remató la idea de Bolaños, que es la sensación que se ha llevado el Ejecutivo de esta primera reunión de la mesa con el nuevo Govern presidido por Aragonès. “La fase unilateral del procés se ha acabado y ya no tiene recorrido”, insistió.

El Gobierno es consciente de que es un problema que Junts no esté, y confía en que pueda incorporarse en futuras reuniones —Bolaños les animó a hacerlo—, pero en este momento cree que es casi más importante que ERC haya tenido la valentía de seguir adelante con la mesa incluso aunque ellos no estén, demostrando así que su apuesta por la negociación política, incompatible pues con la vía de la unilateralidad, es algo de fondo y no circunstancial.

En las reuniones quedó muy claro, según fuentes tanto del Gobierno como de ERC, que este proceso va muy en serio y aunque estén muy lejos las posiciones, hay una decisión firme de no levantarse de la mesa y dedicarle el tiempo que haga falta, sin plazos. Eso era importante para Sánchez, que no se remarcara el límite de dos años ni se planteara un referéndum en 2030, como había apuntado en las semanas previas Aragonès. ERC ha aceptado esa idea y su portavoz, Gabriel Rufián, fue muy claro:

“Aprendí rápido que poner plazos en política es comprar soga, es negativo y es malo”, sentenció.

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