Los primeros 53 evacuados de Kabul llegan a Madrid de madrugada, mientras sigue la operación de repatriación

El avión transportaba a cinco españoles y a 48 afganos, entre colaboradores del Gobierno español y sus familiares

Los primeros refugiados evacuados de Afganistán, este jueves de madrugada a su llegada a la base de Torrejón de Ardoz (Madrid). En vídeo, imágenes de los afganos saliendo del avión.OLMO CALVO | VÍDEO: REUTERS/EFE

El primer avión del Ejército del Aire procedente de Kabul con refugiados afganos y personal de la embajada de España en la capital de Afganistán ha aterrizado este jueves a las cuatro y media de la madrugada en la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid). Transportaba a 53 personas. Cinco de ellas eran españolas. El resto, afganos que han colaborado con el Gobierno español a lo largo de los años y sus familias, entre ellos al menos una decena de niños.

Nada más bajar del avión, los pasajeros de este primer vuelo han pasado a un hangar especialmente habilitado donde médicos y enfermeros les practicaron un test de antígenos. Después, estaba previsto que todos ellos se registraran y pidieran asilo. Durante las primeras 72 horas, todo lo más, permanecerán en unas instalaciones preparadas en la base, una especie de campamento de primera acogida y refugio. Después, poco a poco, irán repartiéndose por centros de acogida de la red estatal de toda España o, en el caso de las familias, en pisos del Estado.

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, y el de Exteriores, José Manuel Albares, han recibido a los viajeros en la pista de aterrizaje de la base aérea. Albares ha comentado después que en Afganistán quedan muy pocos españoles, solo el embajador y unos cuantos funcionarios. “Solo el personal indispensable para coordinar la evacuación de los colaboradores afganos que quedan”, ha añadido.

A este respecto, sin dar cifras ni nombres ni ubicaciones por razones de seguridad, ha explicado que el Gobierno está haciendo ”todo lo posible” para traer a España a todas las personas que han trabajado con el Ejecutivo. Pero no es fácil. Hay traductores y colaboradores afganos que se encuentran ahora escondidos y que no pueden acceder al aeropuerto. El ministro es consciente: “Nosotros no controlamos el aeropuerto de Kabul, que se ha convertido en un auténtico cuello de botella. Pero haremos todo lo posible para traer a todos a España”, ha asegurado.

Una trabajadora del Gobierno da la bienvenida a una familia evacuada. En segundo plano, los sanitarios realizan pruebas PCR a los que han viajado en el avión, este jueves en Torrejón de Ardoz.
Una trabajadora del Gobierno da la bienvenida a una familia evacuada. En segundo plano, los sanitarios realizan pruebas PCR a los que han viajado en el avión, este jueves en Torrejón de Ardoz.Olmo Calvo

El ministro Escrivá, por su parte, ha adelantado que los refugiados estarán, al menos, seis meses bajo la tutela absoluta del Estado, que se les enseñará español y que se les “ayudará a irse integrando”. “Pasadas las primeras horas, haremos perfiles detallados de cada refugiado a fin de facilitar su integración”. Mientras los ministros hablaban, en el hangar, los refugiados ―entre los que se encontraba una mujer con burka― se hacían la prueba de antígenos. Cuando tenían un momento miraban, algo aturdidos y cansados por el viaje, la primera imagen que les ofrece el país en el que vivirán a partir de ahora.

Los planes iniciales del Ejecutivo pasaban por trasladar a lo largo del día un contingente de entre 100 y 200 personas a Dubái, para hacer escala, antes de continuar el viaje hasta España. La cifra de 200 se alcanzaría en el mejor de los casos: si el primer vuelo cubría todas las plazas —no lo ha hecho— y si Kabul autorizaba la salida del segundo, que también debería ir completo. Los aviones realizarán media docena de vuelos hacia Afganistán, según las mismas fuentes, para repatriar a entre 500 y 600 españoles y afganos que figuran en la lista elaborada por Exteriores. Después del traslado de los primeros evacuados a España en avión militar, el resto de repatriados podrían llegar en un vuelo comercial desde Dubái.

Miembros del GEO de la Policía Nacional trasladan a colaboradores afganos para su evacuación de Kabul.

Un operativo de 17 policías se encarga de reunir a las personas evacuadas por el Ejército español en Kabul

Los agentes del GEO y de las UIP llevan tres días trabajando sin descanso para garantizar la seguridad de los colaboradores afganos de la embajada y de las Fuerzas Armadas

Los encargados de localizar y reunir a los colaboradores afganos del Ejército español y de la delegación diplomática española para evacuarlos de Afganistán son 17 agentes del GEO (Grupo Especial de Operaciones) y de la UIP (Unidades de Intervención Policial) de la Policía Nacional, es decir, todo el personal de seguridad de la Embajada de España en Kabul. “Los llaman, los citan en un punto seguro de la ciudad, los recogen, los llevan a la zona segura del aeropuerto, a unos seis kilómetros del aeródromo, y los trasladan y entregan a los miembros del ejército español cuando llega el avión”, relatan fuentes del operativo. De este modo han partido 48 afganos, entre colaboradores y familiares (16 de ellos trabajaban en la Embajada de España), este miércoles en el primer avión militar enviado por el Gobierno de España al nuevo Afganistán ocupado por los talibanes.

El responsable de Exteriores ha destacado la coordinación entre los distintos ministerios implicados y “el liderazgo en todo momento” del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que la oposición ha reprochado no haber interrumpido sus vacaciones en Lanzarote ante la gravedad de la crisis afgana. Sánchez se reúne este jueves por videoconferencia con el grupo de trabajo que está coordinando la repatriación, integrado por cinco ministerios. Según el Gobierno, la reunión de este órgano ha estado precedida por múltiples conversaciones del presidente con los ministros implicados y varios encuentros de nivel técnico a cargo de representantes de los distintos departamentos.

Sobre la firma

Es reportero de EL PAÍS y escritor. Fue corresponsal en París, Lisboa y São Paulo. También subdirector de Fin de semana. Ha escrito dos novelas, 'Deudas pendientes' (Premio Novela Negra de Gijón), y 'La botella del náufrago', y un libro de no ficción ('Así fue la dictadura'), firmado junto a su compañero y amigo Pablo Ordaz.

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