NAUFRAGIOS

El exceso de aparejos hundió al ‘Sin Querer Dos’ causando tres marineros muertos y un desaparecido

La investigación del naufragio, ocurrido en las Navidades de 2018, requiere la intervención de buzos y un robot submarino

Miembros del equipo de rescate bajan el cuerpo de uno de los marineros fallecidos del 'Sin Querer Dos', en 2018.
Miembros del equipo de rescate bajan el cuerpo de uno de los marineros fallecidos del 'Sin Querer Dos', en 2018.OSCAR CORRAL

El pesquero gallego Sin Querer Dos se hundió en 2018 frente a las costas de Fisterra porque navegaba incumpliendo la normativa por el exceso de peso de las artes de pesca que llevaba en la cubierta, lo cual impidió su estabilidad transversal y volcó. El barco no pudo hacer frente a los efectos del viento y naufragó. Se ahogaron tres de sus diez tripulantes y otro sigue desaparecido.

Esta es la principal conclusión del informe de la Comisión Permanente de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (CIAIM), dependiente del Ministerio de Transportes, que cierra la fase de instrucción abierta en el juzgado coruñés de Corcubión y abre la vía a que los seis supervivientes puedan reclamar a la empresa armadora como responsable civil por la falta de medidas de seguridad y salud en el trabajo, según indicaron fuentes jurídicas.

Los especialistas se enfrentaron a un arduo trabajo de investigación que requirió horas de inmersión y el apoyo de un robot submarino en una zona de difícil acceso por su profundidad, situada a 4,5 millas al sur de Fisterra. El informe del CIAIM, que recoge Europa Press, incide en que “es especialmente grave” la falta de estabilidad dinámica, que “reducía drásticamente” la capacidad del barco de hacer frente a los efectos del viento y balance del viento. Esta situación se debía a que contaba con “un peso de las artes de pesca sobre cubierta muy superior al peso máximo” establecido en el libro de estabilidad del buque.

Aunque los investigadores admiten que las condiciones meteorológicas y marítimas a las que se enfrentó el pesquero ’ eran “adversas”, sostienen que “por sí mismas eran insuficientes para causar el vuelco” de un buque de ese porte. “La sobrecarga y la consecuente pérdida de flotabilidad y estabilidad pudo ocurrir porque ni el patrón, ni ninguna otra persona en la empresa armadora comprobaron que se respetaban los límites operacionales del buque establecidos en su libro de estabilidad, particularmente cuando se tomó la decisión de embarcar artes de pesca de tamaño y peso excesivos”, concluyen.

La incógnita sobre las causas del naufragio se mantuvo más de dos años, aunque los investigadores comenzaron a obtener pruebas poco después del siniestro, cuando salieron a flote restos de redes en la zona del hundimiento. Para los expertos del CIAIM “estas conductas eran habituales”, dado que se identifica que el buque operaba normalmente con tres artes de pesca, entre otras cuestiones.

También concluyen que el barco navegaba sobrecargado de forma constante, lo que producía un “centro de gravedad excesivamente alto”, con la consecuente disminución de estabilidad. En este sentido, señalan, se observa un “exceso de confianza”, bajo la máxima de que “nunca ha pasado nada” para “no respetar” los límites normativos. Aquí, la investigación señala una “falta de conciencia de la seguridad por parte del patrón”.

El dictamen recoge un relato detallado de lo sucedido a través de los testimonios recabados a los supervivientes de una tripulación de 10 personas que regresaban a casa para pasar las Navidades con sus familiares. El barco venía de faenar y pasó la noche en A Coruña. Al reanudar el viaje de regreso se produjo el naufragio.

Poco antes del accidente, cuando navegaban al sur de Fisterra, el patrón y dos marineros estaban en el puente. Mientras, un tripulante que se encontraba en el comedor, percibió que el barco no recuperaba la posición tras un balance que le pareció “raro”, por lo que gritó a sus compañeros que estaban en los camarotes: “Salid para arriba”. A continuación, “segundos después”, el buque volcó sobre babor.

Toda la tripulación logró salir del barco, pero solo seis de los marineros alcanzaron las balsas. Allí, lanzaron bengalas que fueron vistas por embarcaciones en la zona. Sin embargo, tres tripulantes fallecieron y otro no pudo ser localizado pese a los esfuerzos de los equipos de salvamento. Uno de los supervivientes vio al desaparecido salir a cubierta e ir hacia la proa, al igual que “también fue visto en el agua tratando de zafarse de las botas que le impedían mantenerse a flote”, relata el informe.

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