COMISIÓN PARLAMENTARIA DEL 'CASO KITCHEN'

Un exjefe policial que espió a Luis Bárcenas implica en el Congreso a la cúpula del PP

El comisario García Castaño asegura que Fernández Díaz y su ‘número dos’ en Interior participaron en la Operación Kitchen y muestra su convencimiento de que Rajoy y Cospedal la conocían

El comisario jubilado Enrique García Castaño, conocido como 'El Gordo', este jueves en el Congreso antes de su comparecencia.
El comisario jubilado Enrique García Castaño, conocido como 'El Gordo', este jueves en el Congreso antes de su comparecencia.Mariscal / EFE

El comisario jubilado Enrique García Castaño, que participó a partir de 2013 en el espionaje al extesorero del PP Luis Bárcenas, ha comparecido este jueves en la comisión de investigación de la Operación Kitchen del Congreso. El alto mando policial ha confirmado a preguntas de los diputados, como ya hizo ante el juez, que recibió instrucciones del entonces secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, y que facilitó a este un pendrive con la información que contenían los teléfonos de Bárcenas y su esposa, Rosalía Iglesias.

García Castaño también ha asegurado que, “por supuesto”, el propio ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, estaba al tanto del espionaje a Bárcenas. E, incluso, que fueron este y Francisco Martínez quienes supuestamente ordenaron que en el operativo participara el comisario José Manuel Villarejo. Sobre el entonces director general de la Policía, Ignacio Cosidó, no ha sido tan rotundo, aunque ha dicho que suponía que recibía información del comisario Eugenio Pino, máximo responsable operativo de la Policía.

El agente, que colabora con la justicia, también mostró su convencimiento de que tanto el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como la que fuera secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, estaban informados de la Operación Kitchen. El primero, por el propio Villarejo, del que García Castaño ha asegurado que “siempre ha tenido acceso a niveles políticos muy altos”. La exministra de Defensa, por otro de los agentes imputados, el comisario Andrés Gómez Gordo, que fue su asesor cuando fue presidenta de la Castilla-La Mancha.

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García Castaño, que recordó su bagaje de varias décadas en la lucha antiterrorista, había iniciado su comparecencia advirtiendo de las limitaciones que tenía para declarar a la vez que recalcaba que los datos que había aportado al juez habían sido “muy relevantes” e, incluso, “absolutamente determinantes” para el avance de las pesquisas. Sus declaraciones han propiciado, de hecho, la imputación tanto del ministro Fernández Díaz como del que era su mano derecha, Francisco Martínez, ya que reveló tanto la existencia de los mensajes telefónicos que implican a ambos en el caso Kitchen como la intervención directa del segundo en la puesta en marcha del operativo. “Hoy no puedo violar la ley de secretos oficiales porque puede tener consecuencias [legales] graves para mi persona”, ha dicho para explicar su inicial reticencia a responder las preguntas que le plantearan.

Sin embargo, el comisario García Castaño ha terminado aportando a los diputados de la comisión abundante información tanto sobre el espionaje a Bárcenas —gran parte ya recogida en sus declaraciones en la Audiencia Nacional— como de otras operaciones policiales realizadas al margen del control judicial. Entre ellas, la que permitió localizar en un piso de Leganés (Madrid) a la célula yihadista que cometió los atentados del 11-M o los preparativos para los encuentros entre los enviados del Gobierno de José María Aznar y dirigentes de Batasuna en 1998 durante la tregua de ETA. También ha afirmado que vio el informe Pisa (acrónimo de Pablo Iglesias SA, sobre supuestas irregularidades en la financiación de Podemos nunca demostradas), que calificó de “chapuza” y cuyo autoría ha atribuido al también comisario Gómez Gordo.

Sobre el espionaje a Bárcenas, el alto mando policial ha detallado que fue el comisario Eugenio Pino quien le llamó para encargarle una investigación sobre el extesorero del PP: “Me dice que se buscan los testaferros del señor Bárcenas y dónde tiene el dinero escondido”. A partir de ese momento, el comisario informaba de sus avances tanto a este mando policial como al secretario de Estado, con el que se reunía de manera habitual, según ha explicado. Entre las actividades que desarrolló en el operativo, García Castaño ha admitido, como ya hizo en la Audiencia Nacional, que entró sin orden judicial en un local que Rosalía Iglesias, esposa de Bárcenas, tenía cerca de su domicilio para buscar documentación bancaria del extesorero, pero que no encontró “nada”. También que realizó el volcado del contenido de tres viejos teléfonos del matrimonio que les facilitó el chófer de la familia, Sergio Ríos, que se había convertido en el confidente de la trama policial. El comisario ha añadido que grabó el contenido de estos dispositivos en un pendrive que posteriormente entregó en mano al entonces número dos de Interior en su despacho.

García Castaño también se ha mostrado convencido de que, antes de la Operación Kitchen, Bárcenas ya había sido espiado “¿Quién fue? Eso quisiera yo saber”, ha dicho antes de asegurar que mientras los agentes a sus órdenes seguían a la esposa del extesorero, vieron a personas montadas en motocicletas con matrículas falsas que llevaban cámaras de vídeo en los casos como confirmación de sus sospechas. “¿Usted cree que el PP espió, a nivel particular, al señor Bárcenas?”, le ha preguntado a continuación el diputado de ERC Gabriel Rufián. “Yo creo que sí”. Al término de su comparecencia, García Castaño ha mostrado su preocupación por las consecuencias legales que podían tener para él sus declaraciones en el Congreso: “A ver qué me dice el juez”.

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