CASO KITCHEN

El exjefe de la Policía apunta en Kitchen a más dirigentes del PP: “Cosidó lo sabía todo”

Pino admite que envió mensajes al entonces secretario de Estado donde “especulaba” con que Cospedal y su marido manejaban a Villarejo

El comisario Eugenio Pino (a la derecha) entra con su abogado en la Audiencia Nacional este lunes para declarar por la Operación Kitchen.
El comisario Eugenio Pino (a la derecha) entra con su abogado en la Audiencia Nacional este lunes para declarar por la Operación Kitchen.Eduardo Parra / Europa Press

El comisario Eugenio Pino, jefe de la Policía Nacional con el Gobierno de Mariano Rajoy, implicó este lunes a más dirigentes del PP en el caso Kitchen, el espionaje sin control judicial urdido en 2013 para arrebatar al extesorero Luis Bárcenas documentación comprometedora para el partido. El antiguo mando, que ya había reconocido la existencia del operativo y defendido su legalidad, volvió a señalar a Francisco Martínez, exsecretario de Estado de Seguridad, pero también a Ignacio Cosidó, entonces director general de la Policía, y a la exsecretaria general del PP María Dolores de Cospedal, sobre la que “especuló” que manejó al comisario Villarejo.

”Cosidó lo sabía todo. Yo despachaba con él”, respondió contundente Pino, señalado en 2017 por el dictamen de la comisión de investigación del Congreso como el muñidor de la brigada patriótica que, en la etapa de Jorge Fernández Díaz como ministro del Interior, se dedicó a “obstaculizar la investigación de los escándalos de corrupción que afectaban al PP” y perseguir a los “adversarios políticos”. El comisario lo hizo a preguntas de la Fiscalía, que inquirió con insistencia al exjefe de la Policía sobre quiénes de la cúpula política de Interior estaban al tanto de la captación de Sergio Ríos, chófer de Bárcenas, como topo de la trama. “A mí, el secretario de Estado [Francisco Martínez] me llamó preguntándome por si había algún confidente, y yo le dije que sí. Y yo se lo conté al director [Cosidó]. O sea, los dos lo sabían”, recalcó el comisario, según la reconstrucción del interrogatorio realizado por EL PAÍS con los detalles ofrecidos por fuentes jurídicas presentes en el mismo.

—¿Lo sabía el ministro?—insistió el representante del ministerio público, en referencia a Jorge Fernández Díaz, imputado en esta investigación judicial.

—Lo desconozco. Yo con el ministro no tenía una relación de poder llamarle—contestó Pino.

“El ministro me llamaba de vez en cuando, con asuntos..., digamos, especiales, pero nada operativo”, apostilló el ex director adjunto de la policía, que centró su declaración en la presunta implicación de Martínez y Cosidó, quien, tras la llegada de Pablo Casado a la presidencia del PP, ejerció como portavoz de la formación conservadora en el Senado. “El ministro no tenía mucho feeling [buena relación] con el señor Cosidó. Había cosas que me contaba el secretario de Estado y que me decía que no le contara a Cosidó”. El fiscal insistió en preguntar si el entonces director general estaba al tanto de que se había captado al chófer. “Yo se lo contaba”, recalcó Pino, quien admitió también haber autorizado pagar a Sergio Ríos con fondos reservados. La Audiencia Nacional ya ha acreditado que el chófer recibió 53.000 euros procedentes de esa partida de dinero público. Cosidó aún no ha sido llamado a declarar en esta instrucción ni como testigo ni como imputado. Fuentes de su entorno insistían este lunes en que “nunca tuvo conocimiento de la operación Kitchen”.

Durante más de hora y media, el fiscal repasó gran número de mensajes de teléfono que Pino y Martínez se cruzaron durante años, y que se han incorporado a la causa tras ser intervenido por orden judicial el teléfono del segundo. En esas conversaciones, Pino señalaba que María Dolores de Cospedal, exsecretaria general del PP y exministra de Defensa, y su marido, el empresario Ignacio López del Hierro, estaban tras los movimientos del comisario jubilado José Manuel Villarejo, también imputado y en prisión desde 2017. La Fiscalía pidió en septiembre la imputación en esta causa de Cospedal y su esposo, pero el juez Manuel García-Castellón lo rechazó.

Fiscal: ¿Quiénes son “M. C.” y el “maridísimo”?

Pino: Yo me referiría, en tono especulativo, sin ninguna prueba…

F.: ¿”M. C.” es Cospedal y el “marídisimo” es López del Hierro?

P.: Es una especulación en la que yo no afirmo nada.

F.: ¿Usted, cuando se refiere a “M.C.” y al “maridísimo” se refería a estas personas?

P.: A esos me refería. Tengo por costumbre eso.

F.: Y el atribuirle que estarían detrás dando indicaciones a Villarejo, ¿eso es una especulación?

P.: Sí, claro.

Según fuentes jurídicas, el exjefe de la Policía también señaló en su declaración a Mauricio Casals, consejero del grupo Atresmedia, como otra de las personas que “manejaban” a Villarejo.

Justo antes del Pino, había declarado también como imputado el comisario Enrique García Castaño, conocido como El Gordo, máximo responsable en 2013 de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO, especializada en labores de captación de información en la lucha antiterrorista). Este grupo se encargó de parte del espionaje al entorno del extesorero del PP, pese a no existir una orden judicial. García Castaño, que colabora con la investigación e informó al magistrado de la existencia de los documentos notariales con los SMS entre Martínez y Fernández Díaz que incriminan a este último, negó ser el autor de uno de esos mensajes, supuestamente reenviados por el ministro a su número dos y en los que se hacía referencia al volcado de los teléfonos de Bárcenas y su esposa.

El Gordo señaló que, por el lenguaje y la existencia de “errores” en el contenido del mensaje, este no procedía de un agente “operativo”. “Un policía no redacta eso”, afirmó, antes de apuntar su origen político: “La información no es de abajo arriba. Esa información viene de arriba abajo. Son informaciones que recibe el ministro y él transmite hacia abajo para confirmar”, aseguró. Minutos después Pino declaraba algo similar: “No es un mensaje entre policías, porque hubieran puesto el tratamiento. Habrían puesto ‘ministro, esto’, ‘secretario de Estado, esto”.

García Castaño, que fue interrogado también por su intercambio de mensajes de móvil con el entonces secretario de Estado, insistió en que la información que él obtuvo durante los seguimientos a Bárcenas se la transmitió directamente a Martínez, incluido lo que obtuvo del volcado sin orden judicial de los móviles de Bárcenas y su esposa. “Al día siguiente o a los dos días le entrego [a Martínez] el pendrive [con el volcado]”, recalcó. En este sentido, el comisario también indicó que sobre esta parte del operativo tardó tiempo en informar al comisario Pino, que era su superior, y que “nunca” tuvo interlocución directa ni con el ministro Fernández Díaz ni con el entonces director general de la Policía, el también popular Ignacio Cosidó.

García Castaño también negó que estuviera ocultando información sobre los seguimientos a Bárcenas y, en concreto, una “agenda” sobre la que habla en uno de sus mensajes con Martínez en 2017. Según el comisario, esa “agenda” era el listado de restaurantes que el extesorero del PP elaboraba porque los había visitado durante sus viajes y que guardaba en el móvil a cuyo contenido accedió. Según explicó al juez, ese documento era información útil para saber dónde se movía Bárcenas cuando salía al extranjero.

Las siglas “M. R.” y los audios de Corinna

Los cuatro confidentes. Durante el interrogatorio al comisario Pino sobre los mensajes que intercambió con el exsecretario de Estado Francisco Martínez tras salir a la luz pública la Operación Kitchen, el fiscal preguntó por uno en el que el exjefe policial hablaba de “cuatro confidentes” en el espionaje a Bárcenas. “Eran hechos deductivos de las informaciones que salían. Concibo el chófer, deduzco que hay un confidente en la cárcel y que hay alguien que está informando más a mi gente. Pero no sé quiénes eran los confidentes. Eran cosas que yo he sabido de forma tangencial”, señaló Pino, que negó saber sus nombres, salvo el de Sergio Ríos.

Quién es “M. R.”. El fiscal también le interrogó por un mensaje en el que el exsecretario de Estado auguraba que el escándalo del espionaje al extesorero del PP iba a “escalar inmediatamente” a dos personas que identificaba con las iniciales J. F. D. y M. R. El comisario intentó evitar responder —”Esa pregunta la debe responder él [Martínez]. Las siglas las da él”—, pero el fiscal insistió: “Es evidente que usted interpretó que las siglas corresponderían a dos personas”, para a continuación preguntar directamente: “¿Interpretó que ‘J. F. D.’ era [el ministro] Jorge Fernández Díaz y ‘M. R.’ era Mariano Rajoy?”. “Es posible, pero no lo puedo asegurar. Estas cosas las dice él”, se escudó el exjefe policial. En ese momento, el juez Manuel García-Castellón recriminó al comisario sus respuestas evasivas, que, recalcó, había esgrimido “en, al menos, cinco o seis ocasiones”.

El “fin de fiesta” de Villarejo. El fiscal insistió en que Pino explicara qué quería decir un mensaje de teléfono que, en marzo de 2017, le envió el entonces ya exsecretario de Estado de Seguridad y en el que este le decía que “PPK” (como se referían a Villarejo en sus comunicaciones) estaba preparando “un fin de fiesta” y que este era Bárcenas. “No sé a qué se refiere. El señor Sanz Roldán [director del Centro Nacional de Inteligencia] me pidió tres veces el cese de Villarejo y supongo que iba por ahí el mensaje”, dijo.

Las cintas de Corinna. Pino aseguró que se reunió con el general Sanz Roldán para hablar de Villarejo y de las grabaciones a Corinna Larsen, examiga íntima de Juan Carlos I. “Me preguntó dónde tendría las cintas. Le dije que tendría copias y que tenía un zulo en un chalé [en referencia a su vivienda a las afueras de Madrid]”. El comisario se mostró convencido de que que el ‘caso Villarejo’ se montó como “excusa” para recuperar esas grabaciones, y que el CNI no lo dirigía realmente el general sino la entonces vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.

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