CASO KITCHEN

El juez del ‘caso Kitchen’ investiga un posible segundo operativo en el espionaje a Bárcenas

El magistrado García-Castellón imputa a un nuevo mando policial por los seguimientos a la esposa del extesorero del PP

El juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón, instructor del 'caso Kitchen'.
El juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón, instructor del 'caso Kitchen'.EFE

El juez del caso Kitchen, Manuel García-Castellón, imputó este lunes a un nuevo mando policial por su presunta implicación en el espionaje sin control judicial, en 2013, al extesorero del PP Luis Bárcenas para arrebatarle documentos comprometedores para su partido. Se trata del inspector jefe Jesús Vicente Galán, entonces responsable de la sección encargada de vigilancias y seguimientos en la Unidad de Asuntos Internos. Una de sus subordinadas le señala como el mando que le ordenó acudir en, al menos, dos ocasiones a las cercanías del domicilio de Bárcenas e informarle del resultado de sus pesquisas.

El inspector jefe acudió este lunesa la Audiencia Nacional como testigo, pero, ante las contradicciones en su testimonio, el magistrado —a petición de la Fiscalía Anticorrupción— interrumpió su declaración y le comunicó su imputación, por lo que deberá comparecer de nuevo en una fecha aún no fijada acusado de los delitos de prevaricación, malversación y obstrucción a la justicia. Con esta decisión, el juez abre otra línea de investigación sobre la existencia de un posible segundo operativo policial en el espionaje ilegal a Bárcenas en el que supuestamente participaron agentes de Asuntos Internos, la unidad encargada de investigar casos de corrupción y malas prácticas dentro de la Policía Nacional.

Esta unidad, que precisamente se encarga desde noviembre de 2017 de auxiliar al juez en la investigación de todo el caso Villarejo, donde se incluye la pieza sobre la Operación Kitchen, se convierte así en sospechosa. Fuentes conocedoras de la investigación sostienen que el operativo de Asuntos Internos ahora bajo sospecha es “diferente e independiente” de los seguimientos que realizaron los agentes de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), que dirigía el comisario Enrique García Castaño, alias El Gordo, también imputado en la causa y que colabora con la justicia.

Un informe policial del pasado octubre reveló que un vehículo adscrito a Asuntos Internos fue enviado a vigilar las inmediaciones del domicilio de Bárcenas el 25 de julio de 2013. “La existencia de este vehículo permite inferir que funcionarios policiales adscritos a la Unidad de Asuntos Internos, cuando esta estaba bajo la jefatura de Marcelino Martín Blas [ya imputado en la causa], realizaron labores de vigilancia en un inmueble relacionado con Rosalía Iglesias, la esposa del señor Bárcenas, cometido totalmente ajeno a la función de la Unidad de Asuntos Internos”, recalcaba el juez en el auto del 3 de noviembre por el que citaba como testigo al inspector jefe Vicente Galán.

Actas y fotografías

Las pesquisas revelaron que este vehículo fue utilizado aquel día por una agente del grupo de vigilancias y seguimientos de Asuntos Internos. Esta policía confirmó a sus propios compañeros cuando la interrogaron que había hecho seguimientos a la esposa del extesorero y que había informado de sus gestiones a su jefe jerárquico, el inspector jefe Vicente Galán. También indicó que mientras vigilaba el domicilio de Bárcenas detectó a otro agente en las inmediaciones y que informó de ello a su jefe. En su declaración de este lunes ante el juez, la agente se ha ratificado y ha añadido que su superior justificó los seguimientos porque Rosalía Iglesias “estaba en peligro”, sin darle más explicaciones. También ha detallado que levantó actas de aquellos seguimientos y que, incluso, tomó fotografías.

Tras su declaración, comparecía el inspector jefe Vicente Galán, que, según varias fuentes presentes en el interrogatorio, no ha sabido explicar convincentemente por qué ordenó a esta policía realizar las vigilancias. Sus dudas y contradicciones en las respuestas al juez y la Fiscalía —que han llegado a recordarle que los testigos están obligados a decir la verdad— desembocaron en su imputación.

Vicente Galán ya había declarado ante la policía por estos hechos con anterioridad. Entonces negó su participación en la Operación Kitchen y solo admitió haber desplazado a agentes a las cercanías del domicilio de Bárcenas por orden del que entonces era jefe de Asuntos Internos, el comisario Marcelino Martín Blas, aunque con una misión ajena al extesorero: identificar a los ocupantes de un vehículo que merodeaba por la zona. Martín Blas, que ya declaró como imputado en marzo de 2019, ha negado que diera esa orden. El juez García-Castellón lo había citado a declarar para este martes, aunque finalmente lo ha retrasado a petición del propio policía.

Fuentes conocedoras de la investigación afirman que este segundo grupo —el de Asuntos Internos— participó en las labores de seguimientos supuestamente por orden del entonces máximo responsable operativo de la Policía, el comisario Eugenio Pino, ya imputado en la causa. Al parecer, este se mostraba insatisfecho con los resultados que el otro grupo, perteneciente a la UCAO, dirigida por García Castaño, había obtenido.

Estas mismas fuentes destacan la cercanía del inspector jefe Vicente Galán con el comisario Pino y, sobre todo, con la mano derecha de este, el inspector jefe José Ángel Fuentes Gago, también imputado en la causa. Tras la Operación Kitchen, el ahora investigado Vicente Galán obtuvo un destino en una Embajada de España en el extranjero, la de Mauritania, uno de los puestos más codiciados por los agentes por su elevada retribución económica. En agosto de 2018, el actual ministro, Fernando Grande-Marlaska, lo destituyó de ese puesto.

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