Los crímenes de ETA

La etarra Anboto suma 183 años de pena de cárcel tras dos nuevas condenas por atentados en Bilbao y Getxo

La terrorista está pendiente de conocer otras dos resoluciones de la Audiencia y de ser enjuiciada en otras seis causas

Soledad Iparraguirre, 'Anboto', exdirigente de ETA, durante el juicio celebrado en la Audiencia Nacional el pasado 10 de marzo.
Soledad Iparraguirre, 'Anboto', exdirigente de ETA, durante el juicio celebrado en la Audiencia Nacional el pasado 10 de marzo.Juan Carlos Hidalgo / EFE

La etarra María Soledad Iparraguirre, Anboto, de 59 años, suma dos nuevas penas. La Audiencia Nacional ha condenado a la terrorista por ordenar dos atentados y facilitar las armas utilizadas para perpetrarlos. Fueron los cometidos por el comando Itsasadar en los noventa, cuando tirotearon en 1995 a los policías que vigilaban la entrada de las oficinas del DNI en Bilbao —provocando la muerte de un agente y dejando tetrapléjico a otro— y cuando colocaron en 1994 una bomba junto a un banco de Getxo (Bizkaia), acto que se saldó sin víctimas. Los jueces le imponen por ambos ataques 61 años de cárcel, que se suman a otra sentencia firme de 122 años de prisión por participar en 1995 en el asesinato de Luciano Cortizo, comandante del Ejército de Tierra. En total, acumula ya 183 años, cuando aún le quedan casi una decena de procesos pendientes.

A través de sendas resoluciones dictadas los días 2 y 16 de marzo, la Sección Tercera de la Sala de lo Penal considera probado que Anboto formó, entrenó y armó al comando Itsasadar. “[Iparraguirre] era miembro dirigente de ETA y dentro de la cúpula de la organización, actuando desde la clandestinidad en Francia, tenía la función de ocuparse del denominado aparato militar, lo que consistía en organizar los comandos operativos, dotarlos de armas y explosivos, y darles instrucciones sobre sus objetivos”, resume uno de los fallos, donde se detalla parte del material que entregó a sus compañeros para atentar: como dos pistolas Browning, un subfusil Uzi, balas, manuales, amonal y relojes temporizadores, entre otros.

“Las actuaciones de los comandos de ETA no son espontáneas, ni libres. Se sujetan a los objetivos de la organización y a las instrucciones que se hacen llegar a los comandos. Esta planificación resulta indispensable para una actuación eficaz”, añade una de las sentencias, que inciden en que Anboto marcaba los objetivos a los comandos.

Los 12 procesos contra Anboto

La policía vincula a Iparraguirre con ETA desde su adolescencia. Huyó a Francia a principios de los ochenta tras una operación en la que resultó muerto su novio, miembro del comando Araba, y en la que arrestaron a parte de su familia. A mediados de aquella década volvió a España para participar en atentados, según los investigadores, que la sitúan como la segunda mujer que logró formar parte de la dirección de la banda. Fue detenida en Francia en 2004, que la condenó por su pertenencia a la organización terrorista y autorizó su extradición en 2019 para que fuera juzgada en la Audiencia Nacional por las causas que tiene pendientes.

Desde su entrega se han celebrado seis juicios contra ella. En tres de ellos ha resultado condenada: a 122 años por el asesinato de Luciano Cortizo, un fallo confirmado por el Tribunal Supremo, que dio por probado que Iparraguirre se escondía detrás del alias de Anboto; a 50 años por el ataque contra los policías de las oficinas del DNI de Bilbao, donde murió el agente Rafael Leiva y Domingo Durán sufrió heridas de gravedad; y a 11 años por la bomba colocada junto al banco de Getxo. Resultó absuelta, en cambio, por el atentado cometido en 1997 contra una comisaría de Oviedo, sentencia que la Fiscalía ha recurrido.

Quedan por conocerse las resoluciones judiciales por el asesinato, en junio de 1985, de Estanislao Galíndez Llano, cartero de la localidad alavesa de Amurrio al que la banda terrorista consideraba confidente de las fuerzas de seguridad, y por la colocación de un coche bomba junto al estadio de Mendizorroza en Vitoria en 1985. El ministerio público pide que se le imponga una pena de 39 años y 488 años de prisión, respectivamente en ambas causas. Además, Anboto todavía arrastra otras seis causas pendientes. El juicio por una de ellas, por el intento de asesinato en 1997 del rey Juan Carlos con ocasión de su asistencia a la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao, iba a comenzar este miércoles, pero finalmente se ha aplazado.

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