GOBIERNO DE ESPAÑA

Carolina Darias, el relevo “lógico y natural” de Illa

Con experiencia en todos los peldaños de la Administración, lleva meses asistiendo a los Consejos Interterritoriales de Salud

Carolina Darias, nueva ministra de Sanidad.
Carolina Darias, nueva ministra de Sanidad.Agustín Sciammarella

Con la pandemia desatada en unos niveles que no se veían desde la primera ola, el Gobierno tenía muy presente que debía evitar una “transición forzada” en un ministerio tan sensible como el de Sanidad. Pedro Sánchez concluyó en otoño, cuando se decidió la candidatura de Salvador Illa por el PSC en las elecciones catalanas, que Carolina Darias (Las Palmas, 55 años) era el relevo “lógico y natural” como ministra de Sanidad, según diferentes fuentes de La Moncloa y del Consejo de Ministros. Con experiencia en todos los peldaños de la Administración, la ministra de Política Territorial y Función Pública lleva meses asistiendo a los Consejos Interterritoriales de Salud. El comité de seguimiento del coronavirus tampoco le resulta extraño. Su frase fetiche para cerrar consensos ―“encontrar el mínimo común de entendimiento”― no parece un eslogan pasajero en un clima de crispación extremo. La presidenta de Madrid y azote del Gobierno, Isabel Díaz Ayuso, ha asegurado que tiene “buena impresión” de la sustituta de Illa. La otra excepción es la ministra de Defensa, Margarita Robles. “Hay que afianzar los lazos, también los institucionales, y comunicarnos más”, es el leitmotiv que mueve a Darias. “La búsqueda de consensos no es un signo de debilidad. Es una fortaleza” mantenía hace unos meses en su despacho.

Los miembros del Ejecutivo y presidentes autonómicos consultados remarcan que la elección de Darias “no es una ocurrencia” y valoran su amplio conocimiento de la estructura del Estado. Esto es, de cómo funciona. “Para un tren que va a tanta velocidad, no se podía improvisar y menos en una cuestión tan delicada. A efectos de la pandemia, conoce desde dentro los gobiernos autonómicos y el Gobierno de España. Ha formado parte de ambos y eso refuerza su perfil de gestora”, sintetiza un alto cargo de La Moncloa. La trayectoria de Darias, licenciada en Derecho por la Universidad de La Laguna, es un recorrido progresivo, desde la base a la cúspide de la Administración: concejala del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria (1999-2004); subdelegada del Gobierno en la provincia de Las Palmas (2004-2007); diputada en el Parlamento de Canarias (2007-2008); delegada del Gobierno en el archipiélago (2008-2011); consejera del Cabildo de Gran Canaria (2011-2015); presidenta del Parlamento de Canarias (2015-2019); y consejera de Economía, Conocimiento y Empleo del actual Ejecutivo canario (2019-2020).

“Tiene un perfil y una actitud política parecida a la de Illa. Ha entendido desde el principio que una de sus principales labores era mantener un contacto fluido con las comunidades autónomas. Siempre está a disposición”, afirma un presidente autonómico del PSOE. “Que tenga un perfil técnico no quiere decir que no sea política. Viene de muchas batallas autonómicas”, la definen en la sala de máquinas de La Moncloa, donde insisten en que cuenta con “el mismo perfil y dotes” que Illa. La coyuntura las pondrá a pruebas sin tiempo para adaptarse, con los contagios disparados –la incidencia de casos era de 189 por 10.000 habitantes el 10 de diciembre y este martes estaba en 894–, el plan de vacunación pendiente de los suministros de las farmacéuticas y una situación crítica en los hospitales, con 30.815 pacientes covid ingresados (11.965 el 10 de diciembre) y 4.433 en la UCI (2.158). Una de las grandes incógnitas será la reacción de Darias en un puesto tan complicado, en el que Illa ha destacado por su templanza y cierta flema británica o seny, según el interlocutor. “No se arruga, tiene arrojo y carácter, lo cual puede ser bueno y puede ser malo”, advierte otro presidente autonómico. “Nadie tiene la capacidad de encaje de Illa. Y Carolina puede ser muy tajante”, advierten en el PSOE canario. Pese a que las próximas semanas serán muy duras, con un aumento de los ingresos y de los fallecidos –56.799 según el recuento oficial de Sanidad–, Darias afronta un horizonte mucho más amable que la crisis sin precedentes en un siglo que Illa ha tenido que lidiar. Las expectativas de Sánchez son tener al 70% de la población vacunada en verano. “Es una hormiguita, pero ojo que su tamaño engaña. Te puedes llevar un buen mordisco”, advierte un delegado del Gobierno.

Una de las consecuencias de la pandemia ha sido el descubrimiento para la gran mayoría del Estado autonómico y la gestión compartida de la crisis múltiple por la pandemia –sanitaria, económica, social– en lo que después se pasó a conocer como la cogobernanza. Cuando Darias expuso en el Congreso las líneas maestras de su proyecto en una cuestión tan peliaguda como la política territorial, el 27 de febrero de 2020, se marcó como objetivo el “fortalecimiento del autogobierno” y que la conferencia de presidentes se celebrase con carácter anual y se convirtiese en el “máximo órgano de colaboración y coordinación política” entre el Gobierno y las autonomías. En resumen, que la conferencia de presidentes fuese “la piedra angular” del sistema territorial. Para eso Darias se puso como empeño que se celebrase una conferencia a final de año y sin ausencias.

La covid desbordó todas las previsiones. Al final fueron 17 conferencias de presidentes (14 durante el primer estado de alarma). Un récord imposible de comparar, aunque barones del PP y también del PSOE se hayan quejado de la falta de operatividad de las conferencias. Antes de que la pandemia lo cambiara todo, la última vez que los presidentes autonómicos se habían reunido había sido el 17 de enero de 2017 —la anterior, en 2012, con Mariano Rajoy de presidente; durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero se convocó cuatro veces—, y entonces no asistieron el lehendakari Iñigo Urkullu ni el president catalán, Carles Puigdemont. Pero la revolución en los engranajes del Estado ha ido mucho más allá de la conferencia de presidentes. El número de reuniones de conferencias sectoriales en 2020 se incrementó un 200% respecto a las celebradas en años anteriores. Se pasó de una media anual de 56 reuniones a 163. De estas reuniones, más de la mitad correspondieron al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, que debido a la crisis sanitaria se ha reunido desde febrero de forma semanal e incluso a diario en fechas concretas.

Nada ostentosa, a diferencia de otros ministros que se rodean de asesores, el traspaso de competencias durante el año de Darias en el Ministerio de Política Territorial se ha reactivado –tres a País Vasco y una a Cataluña– pese a las protestas de los nacionalistas. La cifra, anecdótica si se compara con los años ochenta y noventa, ha sido la mayor desde las 11 que se transfirieron en 2014. El 14 de julio se traspasaron a Euskadi competencias en legislación laboral –ayudas previas a la jubilación ordinaria a trabajadores afectados por expedientes de despido colectivo–, sobre productos farmacéuticos y de los medios adscritos a la gestión de las prestaciones sanitarias del seguro escolar. El 22 de diciembre se ampliaron los medios traspasados a la Generalitat de Cataluña en materia de provisión de medios materiales y económicos para el funcionamiento de la Administración de Justicia. Consejeros de presidencia que han negociado este tipo de asuntos con la ministra reconocen que se las han tenido “tiesas”. Entre las tareas pendientes que hereda su sucesor, Miquel Iceta, están las transferencias del ingreso mínimo a Euskadi y Navarra, previstas para el pasado octubre, o la competencia de tráfico para finales de 2020 a la comunidad foral.

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