Crisis del coronavirus

Interior cesa al enlace de la Guardia Civil en el Estado Mayor por vacunarse

El teniente coronel recibió una vacuna aunque no forma parte de la cadena de mando operativo

La ministra de Defensa, Margarita Robles; y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en una rueda de prensa el pasado día 13.
La ministra de Defensa, Margarita Robles; y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en una rueda de prensa el pasado día 13.EUROPA PRESS/R.Rubio.POOL / Europa Press

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha cesado al teniente coronel de enlace de la Guardia Civil en el Estado Mayor de la Defensa (Emad) tras tener conocimiento de que se ha vacunado de la covid-19. La noticia, adelantada por Colpisa, ha sido confirmada por fuentes del instituto armado.

El hecho de que el enlace de la Guardia Civil también se hubiera vacunado choca con la explicación que dio el Estado Mayor de la Defensa de que la vacuna solo se había inoculado a los que forman parte de la cadena de mando operativa, ya que dicho oficial no pertenece a la misma, y arroja dudas sobre cuál es la cifra final de personal vacunado. El puesto de enlace en el Emad es de libre designación, por lo que el ministro del Interior puede cesarlo en cualquier momento y sin necesidad de justificarlo.

Fuentes de la Guardia Civil aseguran que ninguno de sus miembros se ha vacunado, a excepción del citado teniente coronel, y se está a la espera de que el Ministerio de Sanidad decida en qué momento se incluye a su personal en el plan de vacunación.

La decisión de Marlaska aumenta la presión sobre la ministra de Defensa, Margarita Robles, que aún no ha tomado una determinación sobre el futuro del jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), general Miguel Ángel Villarroya. Robles le pidió este viernes un informe tras publicarse que el jefe de la cúpula militar y otros generales del Estado Mayor de la Defensa se habían vacunado ya de la covid-19. La ministra no quiso adelantar si tomaría alguna medida: “En función de lo que diga el informe, veremos”.

Fuentes del Estado Mayor de la Defensa confirmaron que Villarroya y otros generales de la cadena de mando de las Fuerzas Armadas (como el jefe del Estado Mayor Conjunto o el del Mando de Operaciones) habían recibido ya la primera dosis de la vacuna de Pfizer-BioNtech. El plan de vacunaciones de Defensa ordenaba administrarla, en primer lugar, a los sanitarios militares; y, a continuación, a los efectivos que deben desplegarse en misiones internacionales. Este es el motivo por el que este mes de enero han sido vacunados los tripulantes del buque de asalto anfibio Castilla y del cazaminas Tajo, que deben zarpar en las próximas semanas.

Solo más adelante debían ser vacunados los militares que ocupan puestos críticos, de difícil sustitución. Sin embargo, fuentes del Estado Mayor de la Defensa explicaron que este recibió un cupo de dosis y que, una vez cubierto el escaso personal sanitario que depende de dicho organismo y los militares que deben incorporarse en breve a misiones internacionales, se pasó al grupo integrado por los miembros de la cadena de mando operativa. Dentro de este colectivo, añadieron, se priorizó a los generales “por ser los de mayor edad”. Según las mismas fuentes, la vacunación en el Estado Mayor de la Defensa no tenía por qué seguir el mismo ritmo que en el resto de las Fuerzas Armadas o en el conjunto de la sociedad. El general Villarroya tiene 63 años.

La noticia causó malestar entre muchos militares y también en el propio Ministerio de Defensa, al dar la imagen de que se privilegia a los generales y no al personal que está más expuesto a contraer la enfermedad. Además, se produce en plena polémica por las vacunaciones irregulares de alcaldes y consejeros autonómicos, como los de Murcia o Ceuta, que se saltaron el turno y se vacunaron antes de lo que les correspondía.

Robles subrayó que el plan de vacunación del Ministerio de Defensa está coordinado con el de Sanidad y que en el órgano central del departamento no se ha vacunado a nadie, a pesar de que la secretaria de Estado, Esperanza Casteleiro, ha tenido que aislarse tras dar positivo. En los dos hospitales militares, Gómez Ulla y Zaragoza, se sigue el protocolo sanitario de las comunidades autónomas de Madrid y Aragón, por lo que en el primero se ha suspendido la vacunación de personal sanitario, atendiendo a la decisión del Gobierno regional.

Cuando EL PAÍS publicó el pasado lunes que se estaba vacunando a los militares que salían en misión internacional, fuentes de Defensa aseguraron que su plan de inmunización, con un “reducido cupo” de vacunas que le ha entregado Sanidad, se adecuaba a los criterios generales y solo se apartaba del mismo en “casos excepcionales”.


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