El 'caso Villarejo'

Descifrando a Villarejo

Los investigadores hallan una “guía de abreviaturas” elaborada por la propia trama para “comprender” sus informes en uno de los proyectos bajo sospecha

El comisario jubilado José Manuel Villarejo, en junio de 2017 a la entrada de los juzgados de la plaza de Castilla (Madrid).
El comisario jubilado José Manuel Villarejo, en junio de 2017 a la entrada de los juzgados de la plaza de Castilla (Madrid).ÁLVARO GARCÍA

El sumario del caso Villarejo, con casi una treintena de líneas de investigación abiertas, constituye un extenso océano de datos por donde navegan el juez instructor Manuel García-Castellón y el equipo de cuatro fiscales Anticorrupción. Las miles de páginas que acumula están plagadas de nombres en clave y anotaciones manuscritas de los miembros de la trama —incluida la agenda del comisario jubilado José Manuel Villarejo— que los investigadores escudriñan para identificar a las personas que contrataron sus servicios. Hasta tal punto llega la enrevesada madeja que los agentes de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía han encontrado en los registros una “guía de abreviaturas” elaborada por los propios sospechosos para uno de los encargos que recibieron.

El documento, que los agentes identifican con el nombre de IF1Wine-Anexo I y al que tuvo acceso EL PAÍS, se encuentra incorporado a la pieza 21, donde se investiga el Proyecto Wine, que versa sobre el supuesto espionaje en 2011 y 2012 al empresario Luis del Rivero, por entonces presidente de Sacyr. Esta guía de abreviaturas es un complemento de otro informe de 10 páginas donde el equipo de Villarejo resume el encargo que presuntamente recibieron de Caixabank y Repsol para conseguir información comprometedora de Del Rivero y su entorno, con el objetivo de torpedear los intentos que este había puesto en marcha para hacerse con el control de la petrolera española con la ayuda de la mexicana Pemex. Las pesquisas detectaron supuestos pagos de ambas compañías por, al menos, 413.600 euros.

La Unidad de Asuntos Internos detalla que dicha guía tenía por objeto “facilitar la comprensión” a los propios sospechosos, que plagaban sus informes con siglas que necesitaban identificar después. Así, “CX” es la abreviatura de La Caixa; “RP”, de Repsol; “LR”, de Luis del Rivero; o “PM”, de Pemex. También hay anotaciones que se refieren al funcionamiento interno de la trama: entre otros, “PI”, que es como nombran a un “proyecto de inteligencia” por desarrollar; “ET”, al “equipo de tareas” que ejecutaba alguna parte del encargo; o “SS”, a los servicios secretos de un país con los que se podían topar.

Este documento interceptado a la trama sirve de brújula a los investigadores, que no tienen tanta suerte en otras partes de la macrocausa. De hecho, el instructor llegó a archivar otra línea de las pesquisas al no poder identificar a la persona que Villarejo bautizó como “K” en sus papeles sobre el espionaje a los hermanos Pérez Dolset, del Grupo Zed, si bien la Audiencia Nacional reabrió la pasada semana esa pieza al concluir que existían indicios, basándose en una declaración del comisario, de que fuera Mauricio Casals, presidente de La Razón.

En Kitchen, sobre el espionaje a Luis Bárcenas, los agentes ya se enfrentaron al problema de averiguar quién era El Asturiano, que supuestamente tuvo conocimiento del entramado. En un primer momento creyeron que era Jorge Fernández Díaz, exministro del Interior, aunque finalmente concluyeron que se trataba del expresidente Mariano Rajoy. Villarejo, eso sí, no es el único que usa nombres en clave: el exjefe de la Policía, Eugenio Pino, se refiere a él como “PPK” en un cruce de mensajes con un viejo superior de Interior.

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