Halladas grietas junto al lago “modélico” que construyó Endesa en una mina de lignito

Vecinos de As Pontes difunden las fotos y un geólogo advierte de que están sobre una gran falla cantábrica mientras la empresa las califica de “superficiales y antiguas”

Aberturas en los terrenos de la zona norte del lago minero de Endesa, en imágenes publicadas por Amigos das Pontes en su web.
Aberturas en los terrenos de la zona norte del lago minero de Endesa, en imágenes publicadas por Amigos das Pontes en su web.Amigos das Pontes

El colectivo Amigos das Pontes ha publicado imágenes de grietas, aparentemente de gran dimensión, en terrenos situados en la orilla norte del lago de As Pontes, una de las mayores masas artificiales de agua de Europa, resultado de la restauración por parte de Endesa de la mina de lignito que alimentó la central térmica de este municipio coruñés durante tres décadas. El grupo local, encabezado por el arquitecto Aquilino Meizoso, alcalde de As Pontes entre 1987 y 1994, se retiró en 2007 de la actividad municipal y ahora mantiene una web con noticias de interés vecinal. La semana pasada, difundió una colección de fotos de brechas abiertas en la tierra y puso sobre aviso al geólogo Juan Ramón Vidal Romaní, profesor emérito de la Universidad de A Coruña y una de las principales voces críticas con el millonario proyecto de restauración minera acometido por Endesa.

El experto, director del Instituto Universitario de Xeoloxía y miembro de la Real Academia Galega de Ciencias, advierte de que por aquel concreto lugar, la zona conocida como Castro da Uz, pasa una “falla activa” cuyo deslizamiento podría tener “consecuencias desastrosas, catastróficas”. Según su criterio, “debería estudiarse inmediatamente el problema geotécnico y comenzar a rebajar la profundidad de agua en el lago” para disminuir una presión hidrostática que, lejos de apuntalar las paredes del antiguo cráter minero, “reduce a la mitad el peso” de las rocas. Si se llegase a producir una avalancha de piedra y sedimento sobre el gran depósito de agua de 18 kilómetros de perímetro, según Vidal Romaní desplazaría una enorme masa de líquido con potencial riesgo de formarse lo que en geología se denomina un “tsunami de lago”.

Vista parcial del lago de As Pontes, de 18 kilómetros de perímetro, con la central térmica de Endesa al fondo.
Vista parcial del lago de As Pontes, de 18 kilómetros de perímetro, con la central térmica de Endesa al fondo.OSCAR CORRAL

Sin embargo, Endesa resta importancia a estas aberturas longitudinales en el suelo que en algunos tramos, según las fotografías, pueden medir hasta un metro de ancho. Un portavoz de comunicación de la empresa energética informa de que las grietas son “superficiales, antiguas, no relevantes y de carácter local” y que no repercuten en “la estabilidad del talud” de la pared norte de la mina rellena de agua del río Eume desde 2012. Explica, además, que un ingeniero de la compañía visitó el lugar en su día y concluyó que no eran señal de “ningún deslizamiento” por lo que “hay absoluta tranquilidad”. Tanta, admite, que el técnico ni tan siquiera emitió un informe por escrito tras su visita ni fue preciso informar a las autoridades porque “es algo propio de la empresa” y “una obviedad” su falta de importancia.

Endesa insiste en que una red de sismógrafos tomó el pulso del terreno desde 2007 (momento en que se agotó el lignito y se proyectó la restauración minera) hasta que se entregó el lago a Augas de Galicia, un organismo de la Xunta que recibió el traspaso tras el llenado. Durante cuatro años, afirma el portavoz, “esa red facilitaba datos y en ningún momento reveló que hubiera ningún microseísmo”.

La eléctrica, en manos de la italiana Enel, también aprovecha para recordar que el lago es “una actuación modélica, reconocida por todas las autoridades, desde Europa al ámbito local”, que supuso “una inversión de 35 millones de euros” y cuya construcción se cimentó en “informes exhaustivos” en los que participó la Universidad de Vigo. Además del equipo de geología de la Universidad de A Coruña que dirige Vidal Romaní, el proyecto de Endesa en As Pontes fue cuestionado por los principales grupos ecologistas gallegos (Sociedade Galega de Historia Natural, Verdegaia y Adega). Todos ellos llegaron a alertar de la elevada acidez de las aguas, advirtieron sobre su uso para el baño y siguen calificando el lago como “balsa minera”.

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Grietas en el terreno en la zona de Castro da Uz, junto al lago de As Pontes.
Grietas en el terreno en la zona de Castro da Uz, junto al lago de As Pontes.Amigos das Pontes

Endesa adornó el lago con una playa de medio kilómetro y una isla de 14.000 metros cuadrados. El llenado acabó el 20 de abril de 2012 y al menos en apariencia (si se obviaba el entorno coronado por las grandes chimeneas humeantes de la central térmica) restauraba el paisaje a imagen y semejanza de la estampa que tendría hace unos 20 o 26 millones de años. Tal y como confirmaron los fósiles hallados durante la explotación de la mina, en el Oligoceno en aquel lugar había un inmenso lago natural donde luego se acumularon lignitos y arcillas.

Aunque las heridas en el terreno que ha destapado Amigos das Pontes se localizan dentro de un área que sigue siendo propiedad de Endesa, otras zonas del entorno del lago artificial están ahora en manos del Ayuntamiento, y la lámina de agua depende de Augas de Galicia. El colectivo local ha entregado en el consistorio, gobernado por el PSOE, un escrito pidiendo que “se requiera a Endesa para que emita un informe de la situación [de las grietas] y su desarrollo previsible en el futuro”. El portavoz de la empresa recalca, no obstante, que las hendiduras se hallan en terrenos acotados a los que Amigos de As Pontes no podría haber entrado para realizar su reportaje fotográfico.

Una falla que empieza en los Pirineos

“Las fallas se mueven todos los días”, avisa Vidal Romaní, considerado uno de los mayores investigadores de la historia geológica de Galicia. “Rellenar la mina con agua pareció impecable a casi todos, pero el Instituto de Xeoloxía de la Universidade da Coruña siempre dijo que no era así”, explica, porque “el yacimiento de lignito se asocia a una enorme falla inversa paralela a la costa cantábrica que empieza en los Pirineos y que en As Pontes se divide en tres ramales que mueren en la costa”. “En todos los casos la salida de la falla se asocia a grandes deslizamientos y obviamente", dice, “lo mismo ocurre en la antigua mina de As Pontes”.

Hendiduras en los terrenos de la zona norte del lago minero de As Pontes.
Hendiduras en los terrenos de la zona norte del lago minero de As Pontes.amigos das pontes

Así lo “confirman” los “seísmos que periódicamente se producen allí y cuyos epicentros marcan la traza de la falla”, advierte el académico, aunque también reconoce que “el registro en los últimos 30 años no da valores de intensidad ni magnitud inquietantes”. No obstante, recuerda Vidal Romaní, “en épocas históricas se han detectado allí seísmos con intensidad MSK [escala de intensidad macrosísmica Medvédev-Sponheuer-Kárník] de grado 6”, un nivel considerado fuerte.

La continua extracción de lignito durante tres décadas, advierte el científico, “eliminó el único freno que tenía la falla de As Pontes para amortiguar su movimiento”, es decir, el relleno de carbón fósil y arcillas. “Ahora, cualquier movimiento del terreno", entre As Pontes y la costa cantábrica, "puede realizarse con mucha más libertad y actuar sobre esa masa de agua de 220 metros de profundidad y 800 hectáreas de superficie que ejerce una presión de 1.960.000 pascales por metro cuadrado en el fondo de la laguna”.

Pero “lo más preocupante”, alerta por último el geólogo, es “la presión hidrostática inducida del agua", que transmite una fuerza perpendicular a las paredes del recipiente, "y la presión intersticial que a través del plano de falla facilitará el movimiento reduciendo a casi la mitad el peso de la masa rocosa movilizable”. Su mensaje no es nuevo: ya lo formuló en 2008. En el peor de los escenarios, según Vidal Romaní el hipotético “tsunami” que provocaría el desplazamiento de las rocas de la pared norte desbordaría el cauce del río Eume, con efectos devastadores en su desembocadura.

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