El lago artificial de As Pontes se llena un año antes de lo previsto

El hueco de la vieja mina de lignito embalsa 480 millones de metros cúbicos

Al inmenso lago de As Pontes le faltan siete metros de agua para alcanzar su nivel final. En el hueco de la vieja mina de lignito se embalsan 480 millones de metros cúbicos de agua y restan otros 67 millones más para cerrar el grifo del río Eume. Endesa calcula que a finales de este año concluirá el llenado que se inició en junio del 2008 para inundar por completo el yacimiento y sepultar la mina bajo una masa de agua dulce de 547 millones de metros cúbicos.

El resultado de este macroproyecto de regeneración ambiental es una vasta lámina de agua de 8,7 kilómetros cuadrados y 18 de perímetro, que alcanza profundidades de 206 metros en determinados puntos. Cuando concluya, el lago pasará a manos de la Xunta. "Está prácticamente completo, casi al 90%", aseguró ayer Francisco Aréchaga, director de Endesa para el Noroeste peninsular. Destaca que en los últimos cuatro años ha llovido "mucho y bien", aumentando el caudal del río Eume y acelerando el llenado, que se adelanta "unas semanas" sobre la primera fecha prevista, enero del 2012.

Es la segunda reserva de agua de Galicia, tras el embalse de Belesar

Tan grande en extensión como la ciudad de A Coruña, el lago se coloca como la segunda reserva de agua de Galicia, con 547 hectómetros cúbicos, sólo por detrás del embalse de Belesar (655 hectómetros). "El agua es potable y su calidad cumple sobradamente con los requisitos de Aguas de Galicia", afirma Aréchaga, convencido de que el lago podría funcionar como embalse alternativo en momentos de sequía. Cada año realizan 2.000 analíticas para controlar 22 parámetros distintos en laboratorios propios y externos, donde verifican la calidad del agua ajustándose a los "severos requisitos" que les impuso la Consellería de Medio Ambiente.

Aréchaga conoce bien una mina que dirigió durante años y habla con cariño de un proyecto que se empezó a gestar en 1995 y que le cuesta a Endesa 35 millones de euros. La eléctrica tiene la obligación legal de regenerar el hueco de la explotación del mismo modo que en 2007 transformó una montaña de 720 millones de metros cúbicos de escombros en un vergel de 1.150 hectáreas habitadas por 172 especies distintas de vertebrados.

A Endesa le queda pendiente restituir el régimen hídrico anterior a la explotación. Durante tres décadas de extracción, entre 1976 y 2007, evitó que la mina se inundase desviando el cauce de cinco pequeños ríos (Illade, Meidelo, Maciñeira, Uz y Chao) a través de un cinturón de canales para evacuar las aguas de escorrentía. Para reponer el curso natural de las aguas, reabrirán los cauces originales de aquellos arroyos para que vuelquen sus aguas directamente sobre el lago y, cuando este rebose, lo hará por un canal en un tramo seco del río Carracedo. Para que el agua sobrante se integre en el Eume, la compañía necesitará "una autorización específica" de Aguas de Galicia.

El lago, encajado entre la escombrera exterior, el polígono industrial de Penapurreria y la villa de As Pontes, tiene forma ovoide y cuenta con dos pequeños islotes artificiales aún sin bautizar: para el más grande suena el nombre de Santa Bárbara, patrona de la minería.

Una escollera de piedra de cuatro metros de altura protegerá la línea de ribera de la erosión de la olas, que pueden alcanzar dos metros en función del viento. Cuatro mil árboles de hoja perenne -pino de Oregón y roble americano- formarán una barrera contra las corrientes de aire. "Esta lámina de agua supone una riqueza enorme desde el punto de vista industrial y turístico", apunta Aréchaga. El mes pasado, el Ayuntamiento remitió el proyecto a un prestigioso concurso de la Unión Europea que premia la regeneración de espacios degradados con fines turísticos.

La última espina clavada en la mina son las cinco máquinas excavadoras que todavía adornan los bordes de la explotación. Un gigantesco amasijo de hierros de 25 millones de euros que Endesa aspira a vender "por un precio justo y digno". Polonia ya ha comprado dos.

GABRIEL TIZÓN

Una playa en la puerta

A los vecinos de As Pontes les han colocado un lago con playa a 300 metros de la puerta de casa. El arenal, que todavía no es visible desde el pueblo, tiene forma de media luna y 370 metros de largo. Cuenta con zona verde y vistas a la altísima chimenea de la mayor central térmica de España. La playa empezó a tomar forma en 1999 a partir de una escombrera interior que se formó apilando 100 millones de metros cúbicos de áridos.

Hace seis años que la singular geometría de este arenal ideado por ingenieros coruñeses quedó configurada formando una pendiente suave en el extremo del lago más próximo a la villa. Unas 75.000 toneladas de arena de cantera lavada "de excelente calidad" han suavizado su contorno. En dos o tres semanas, con 15.000 toneladas más, la playa estará lista pero sin accesos desde el pueblo.

Lo mejor, según los técnicos, es la temperatura estival del lago, que alcanza los 23 grados. Se perfila como el lugar ideal para deportes náuticos como el piragüismo, windsurf o kitesurf por el azote del viento. Además, se creará un observatorio de aves y quizás pequeños muelles de amarre para embarcaciones de recreo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 10 de marzo de 2011.

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