GOBIERNO VASCO

La entrada de Mendia como vicelehendakari fuerza a Urkullu a elevar el peso político de sus consejeros

La secretaria general de los socialistas vascos quiere rentabilizar su presencia en el Gobierno con un mayor rédito electoral

La vicepresidenta del Gobierno vasco, Idoia Mendia en el centro de la imagen con cargos públicos e internos socialistas, entre ellos el ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska y el exlehendakari, Patxi López, en Gernika.
La vicepresidenta del Gobierno vasco, Idoia Mendia en el centro de la imagen con cargos públicos e internos socialistas, entre ellos el ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska y el exlehendakari, Patxi López, en Gernika.Miguel Toña / EFE

El nuevo Gobierno vasco ha ganado peso político. La entrada de Idoia Mendia con una vicepresidencia segunda, ha forzado al PNV a una nueva estructura preparada para equilibrar la batalla que van a dar los socialistas por rentabilizar su paso por el Gobierno. Ni el pacto de estabilidad política y presupuestaria firmado entre ambas formaciones en 2014, ni el de coalición que sellaron tras las autonómicas de 2016 han hecho crecer electoralmente a un PSE-EE que, aunque ha ganado un escaño en las autonómicas de 2020, sigue perdiendo votos en las tres provincias desde 2009.

La clásica separación entre política y gestión ha quedado bastante más difuminada para esta nueva legislatura. Aunque la bicefalia entre partido y Gobierno es ya cultural en el PNV, y la línea divisoria entre el campo de juego de cada cual es histórica, el lehendakari ha reforzado el perfil político de los nuevos miembros de su Gobierno. Consciente de que la entrada de la secretaria general de los socialistas vascos responde a su necesidad de recuperar el perímetro electoral que perdió tras gobernar Euskadi entre 2009 y 2012, y después por la irrupción de Podemos, -el PSE logró 318.112 votos en 2009, 211.939 en 2012, 126.420 en 2016 y 121.869 en 2020- el lehendakari se ha rodeado de un núcleo duro con más carga política sin abandonar su capacidad de gestión.

La vicepresidencia de Mendia sitúa al PSE mucho más cerca de controlar y ganar protagonismo en la relación entre el Gobierno vasco y el central en unos años en los que las dos administraciones van a tener que completar, o prácticamente, en base a los pactos ya logrados, el Estatuto de Gernika. Mendia, una mujer muy próxima al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no va a dejar pasar la oportunidad para reivindicar su papel como interlocutora útil para los vascos en todo lo relacionado con el desarrollo del autogobierno y ahora también en el Tren de Alta Velocidad, que pasa a manos del PSE, a través del nuevo consejero de Transportes, Javier Hurtado.

Un papel que se sumará al que Mendia va a desempeñar al frente de una consejería clave como Empleo en unos tiempos en los que la pandemia está elevando el desempleo. “Es un perfil de izquierda que tiene que ayudar a que el electorado vasco vuelva a confiar en el proyecto socialista. Éste es el momento”, asegura uno de los primeros socialistas vascos que reclamaron la presencia de Mendia en el Gobierno y que cree que las próximas citas electorales vascas, todavía dentro de tres años, tienen que confirmar ya una clara mejoría.

Urkullu ha contratacado con Olatz Garamendi al frente de Gobernanza Pública y Autogobierno, el exsenador Jokin Bildarratz, que ha liderado al grupo vasco en esa cámara durante los últimos años, y ha reforzado el papel de otros dos consejeros clave de su máxima confianza, Arantza Tapia, la encargada del Desarrollo Económico, y Pedro Azpiazu, al frente de Economía y Hacienda. Garamendi, funcionaria de carrera, licenciada en Derecho por Deusto, y que se ha bregado al frente de la Asesoría Jurídica del Gobierno y como viceconsejera de administración y Servicios de Educación, asumirá la Función Pública con 70.000 funcionarios a su cargo y las relaciones con Madrid que deberían cristalizar en completar el Estatuto vasco. Será la nueva encargada, junto a la ministra de Política Territorial, Carolina Darias, de dar ese impulso al Estatuto.

Además, ha elegido para comunicar a Bingen Zupiria, un puesto que hasta ahora ocupaba Josu Erkoreka. Será el encargado de transmitir esa posición de una nacionalismo centrado y pragmático que ha impulsado el tándem Ortuzar-Urkullu y que está devolviendo al PNV a los resultados históricos de antes de la escisión de 1986. Además de editor y presentador de los informativos de la televisión pública vasca en la década de los ochenta y responsable de comunicación del lehendakari, José Antonio Ardanza ha dirigido EITB hasta 1999, y es el consejero de Cultura y Política Lingüística, cartera que mantiene.

Idoia Mendia es consciente de que el PSE-EE tiene que pisar el acelerador en la XII legislatura después de haber consolidado su secretaría general en los congresos de 2014 y 2017, donde pasó del 60% de los votos al 85,6% y pacificado un partido que se desangraba en luchas internas territoriales. El nuevo test electoral no llegará para Mendia hasta las municipales y forales de 2023 y tan solo tendrá que rendir cuentas en el XIX Congreso de los socialistas vascos que debería llegar a más tardar en 2021.

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