Soldado elocuente con dotes sanitarias

El Ministerio de Defensa lleva semanas formando a rastreadores entre los miembros del Ejército

Militares del Regimiento América 66 de Pamplona se lavan los guantes después de desinfectar un establecimiento en la capital navarra el pasado 22 de abril.
Militares del Regimiento América 66 de Pamplona se lavan los guantes después de desinfectar un establecimiento en la capital navarra el pasado 22 de abril.PABLO LASAOSA

Se buscan militares con formación sanitaria, habilidades de comunicación y nociones de informática. Con este perfil como referencia, el Ministerio de Defensa lleva varias semanas seleccionando a candidatos para crear su propia red de rastreadores formada por miembros del Ejército. El modelo se pone ahora a disposición de las comunidades que requieran refuerzos en esta labor, clave para atajar los focos de contagio de coronavirus. Los 2.000 soldados que ofreció el martes el presidente, Pedro Sánchez, a las administraciones autonómicas han recibido ya un curso acelerado para dedicarse a la detección del virus. La formación se seguirá impartiendo a otros militares.

Defensa ideó a finales de julio un sistema de rastreo dentro de las fuerzas armadas con potencial para implantarse en otras administraciones. Una instrucción interna fechada el 30 de julio, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, detalla los pasos para instaurar ese servicio, “un instrumento esencial de salud pública para controlar los brotes epidémicos”. La escasez de estos profesionales es uno de los factores que explican, según los expertos, la elevada propagación del virus en España en esta segunda ola respecto a otros países europeos.

El documento establece que esos rastreadores del Ejército “se formarán en covid-19, rastreo y comunicación y tendrán conocimiento de la zona de influencia” en la que operen. Para afinar en esta tarea, Defensa establece que “deberán ser seleccionados entre personal de confianza” y cumplir tres requisitos: “Preferiblemente con perfil sanitario, con buena capacidad comunicativa y conocimientos básicos de ofimática”. Fuentes oficiales del ministerio aseguran que al menos 2.000 soldados han completado ya la formación sobre el coronavirus y que el objetivo es ampliar esa base.

El rápido avance de la enfermedad registrado durante el verano animó a Defensa a implicar al Ejército en la labor ahora más urgente: detectar con rapidez los posibles contagios que cada infectado de coronavirus pueda haber generado en su entorno. Antes incluso de esta instrucción, el Boletín Oficial del Ministerio de Defensa publicó el pasado 25 de julio un plan de respuesta temprana que instaba a crear el sistema de rastreo y a formar a un grupo de militares en esas prácticas. Aunque en principio su cometido era interno, el texto ya contemplaba lo anunciado el martes por Sánchez. “Los rastreadores podrán estar a disposición de otras autoridades, previa solicitud al núcleo covid-19 [habilitado en el ministerio para evaluar esas peticiones] y la correspondiente autorización”, precisaba.

Pese a lo dispuesto en ese escrito, finalmente no será Defensa quien recoja las peticiones de las comunidades interesadas en mejorar su capacidad de rastreo. Una portavoz aclara que deberán dirigirse al Ministerio de Sanidad, el que ha mantenido el principal vínculo con las administraciones autonómicas a lo largo de esta crisis. Después, Sanidad comunicará a Defensa la cantidad de rastreadores solicitados.

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