Coronavirus

El Ejército extiende a Cataluña su operación contra el coronavirus

Los militares recuben orden de dejar sus fusiles y patrullar las calles solo con pistola

Miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) este jueves en el aeropuerto de El Prat. En vídeo, la UME desinfecta las instalaciones. MASSIMILIANO MINOCRI | EPV

Cinco días después de la declaración del estado de alarma, las Fuerzas Armadas han ampliado este jueves a Cataluña la Operación Balmis de lucha contra la pandemia. Efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) han llegado esta tarde al aeropuerto de El Prat de Llobregat (Barcelona), para realizar tareas de desinfección. Los militares patrullan las calles de numerosas ciudades, pero ya no lo hacen con armas largas, como en los primeros días, sino solo con pistolas, por instrucción del jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, general Francisco Javier Varela.

La Operación Balmis, que coordina las actuaciones de las Fuerzas Armadas en la lucha contra la pandemia, se extiende ya a las 17 comunidades autónomas, Ceuta y Melilla. Además de Cataluña, a donde han llegado 85 militares y 28 vehículos ligeros del Batallón de Emergencias de Zaragoza para desinfectar el puerto de Barcelona y el aeropuerto de El Prat, dos instalaciones estratégicas dependientes de la Administración Central, la UME tenía previsto intervenir en la Delegación del Gobierno en Pamplona (Navarra). En el País Vasco, hasta ahora, su tarea se ha limitado a reconocer y preparar la base de Araca (Vitoria), por si finalmente se decide instalar allí un hospital de campaña.

Un total de 2.622 militares han operado hoy en 59 ciudades de toda España. Las tareas de desinfección ha afectado a los aeropuertos de Barajas, El Prat, Málaga, Valladolid, Gran Canaria y Tenerife Norte y Sur; los puertos de Barcelona, Algeciras o Castellón; los juzgados de Plaza de Castilla y Plaza de la Paloma, en Madrid; los hospitales Príncipe de Asturias, Gregorio Marañón, el Clínico, la Paz y Ramón y Cajal en Madrid, así como los clínicos de Zaragoza y Valencia; las estaciones del AVE de Sevilla y Málaga y cercanías de Sevilla, Antequera, Valencia y Castellón; y una residencia de ancianos en Zaragoza.

Además de desinfectar aquellos lugares donde puede producirse aglomeración de personas o que son esenciales para el funcionamiento de los servicios públicos (como salas de control), unidades militares patrullan las calles de numerosas ciudades en misión disuasoria, advirtiendo a los ciudadanos de la prohibición de circular por las vías públicas salvo en casos tasados. En los primeros días, pudo verse a militares patrullando con arma largas (el fusil HK-36, de dotación) pero el jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, el general Francisco Javier Varela, ha dado instrucciones para que solo se patrulle con arma corta (pistola).

Aunque el decreto que declaró el estado de alarma daba a los militares la condición de “agentes de la autoridad”, estos no están imponiendo multas por incumplir el estado de alarma, según fuentes militares, sino que esa función se reserva a las fuerzas de seguridad.

La Guardia Civil está instruyendo a miembros de las Fuerzas Armadas que se hagan cargo de la vigilancia de las centrales nucleares de Trillo (Guadalajara), Almaraz (Cáceres) y Cofrentes (Valencia) y así liberarla de esta función. Además, se ha prestado apoyo sanitario en el puerto de Melilla; y se han distribuido 35 toneladas de alimentos a residencias de mayores de la provincia de Zaragoza.

Finalmente, efectivos del Regimiento Príncipe, con base en Oviedo, han montado un puesto de socorro semipermante para clasificación de pacientes (triaje) en el párking del Hospital Universitario Central de Asturias. Los militares se encargan del montaje, mantenimiento y apoyo a la gestión del puesto, mientras que la atención sanitaria corre a cargo del personal del centro hospitalario.

En palabras del general Villarroya, “esto es una guerra de todos los españoles, todos estamos involucrados en esta pelea contra el virus” y, “en este marco de una contienda bélica, sin armas o con otras armas distintas”, se requiere “disciplina, espíritu de sacrificio y moral de victoria”.


También realizarán tareas de desinfección en la Delegación del Gobierno en Pamplona, mientras que en la base de Araca (Vitoria) se está estudiando la instalación de un hospital de campaña. En mayor o menor medida, la Operación Balmis, que coordina las actuaciones de las Fuerzas Armadas en la lucha contra la pandemia, se extiende así a todas las comunidades autónomas.

Un total de 2.622 militares operan este jueves en 59 ciudades de toda España. Las tareas de desinfección afectan a los aeropuertos de Barajas, El Prat, Málaga, Valladolid, Gran Canaria y Tenerife Norte y Sur; los puertos de Barcelona, Algeciras o Castellón; los juzgados de Plaza de Castilla y Plaza de la Paloma, en Madrid; los hospitales Príncipe de Asturias, Gregorio Marañón, el Clínico, la Paz y Ramón y Cajal en Madrid, así como los clínicos de Zaragoza y Valencia; las estaciones del AVE de Sevilla y Málaga y cercanías de Sevilla, Antequera, Valencia y Castellón; y una residencia de ancianos en Zaragoza.

Además, la Guardia Civil está dando instrucción a militares para que se hagan cargo de la vigilancia de las centrales nucleares de Trillo, Almaraz y Cofrentes; se da apoyo sanitario en el puerto de Melilla y apoyo al transporte para un banco de alimentos de Zaragoza.

En palabras del general Villarroya, la lucha contra la Covid-19 es “una contienda bélica sin armas o con otras armas”, que requiere “disciplina, espíritu de sacrificio y moral de victoria”.

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