ELECCIONES AUTONÓMICAS VASCAS

El PSE se aferra al Estatuto y al pacto con el PNV

Los socialistas se presentan como el contrapeso a las veleidades soberanistas de su socio de Gobierno

Pedro Sánchez e Idoia Mendia tras un mitin electoral celebrado el domingo en San Sebastián.
Pedro Sánchez e Idoia Mendia tras un mitin electoral celebrado el domingo en San Sebastián.Javier Hernández

Los socialistas vascos quieren seguir estando en el centro de los grandes acuerdos. Después de tres elecciones autonómicas perdiendo peso en Euskadi, —han pasado de los 25 escaños de 2009 con la izquierda abertzale ilegalizada a los nueve asientos actuales— sus dirigentes están convencidos de que su oferta a los electores de pactos entre diferentes, para consolidar el crecimiento del autogobierno y mejorar los derechos sociales, va a lograr un cambio de tendencia. “Nunca se ha desarrollado tanto el autogobierno como cuando los socialistas hemos tenido el Gobierno de España”, repite su secretaria general, Idoia Mendia. Se han erigido en los garantes de un Estatuto de Gernika completo, frente a los componentes soberanistas del nuevo texto que pactaron el pasado año PNV y EH Bildu y que permanece congelado.

Las encuestas les pronostican un buen resultado, entre 11 y 13 escaños en el Parlamento de Vitoria, y eso supondría sumar entre dos y cuatro asientos más, pero sobre todo, les permitiría recuperar la tercera posición en la Cámara, todavía lejos de EH Bildu, pero por delante de Elkarrekin Podemos, que les adelantó en 2016. Y además, garantizar al PNV una alianza con mayoría absoluta para gobernar sin sobresaltos y aprobar con rapidez un presupuesto para 2021 en el que la previsión de caída de los ingresos tributarios superará el 20%.

Aunque sabe que formar parte de un Gobierno con el PNV le hace perder perfil propio, el PSE-EE no quiere bajarse del tren de la coalición en la creencia de que ha dado con la tecla para crecer después de pacificar las tensiones territoriales internas y, sobre todo, tras el acuerdo firmado el pasado año con el partido de Andoni Ortuzar para extender la colaboración al poder municipal. Desde las elecciones locales, PNV y PSE gobiernan en las tres diputaciones vascas, en las tres capitales, y en todos los Ayuntamientos en los que con los votos de ambos lograron la alcaldía. Un acuerdo que fue ratificado hace ahora un año por el 90,16% de la militancia socialista, en una consulta en la que votó el 60% de los afiliados.

En ese contexto el PSE quiere presentarse como la izquierda útil y estable frente a los herederos de Herri Batasuna, que dieron por muerto el Estatuto hace dos décadas y aspiran a una república independiente, y también a Elkarrekin Podemos, que ha pasado de cuestionar frontalmente las políticas del Gobierno vasco a pactar con PNV y PSE los actuales presupuestos. El partido de Pablo Iglesias, después de otro cambio de dirigentes, ahora hace campaña como el nexo entre socialistas y la izquierda abertzale con el propósito —que se antoja casi imposible— de articular una coalición de izquierdas.

El mantra de Idoia Mendia y su equipo es precisamente el de la estabilidad, frente a las aventuras de terceros, incluidas las tentaciones soberanistas del PNV. Cada vez que tiene un acto político, Mendia sostiene que “nunca se ha desarrollado tanto el autogobierno” como cuando los socialistas han estado en el Gobierno de España y que los mayores avances de la sociedad vasca se han logrado con los socialistas en el Ejecutivo de Vitoria. “El PSE es el único partido que ha estado en cada uno de los avances del autogobierno”, y cita los grandes consensos en torno al euskera, a la Renta de Garantía de Ingresos, al derecho subjetivo a una vivienda y la Ertzaintza, entre otros, como parte de su aportación.

En su sala de máquinas socialista dicen estar convencidos de que el partido ha iniciado la remontada. Confían en obtener réditos de la presencia de Pedro Sánchez en campaña, un empeño de Mendia. En sus mensajes insistirán en lo que han aportado a las políticas sociales del Gobierno vasco y a la consecución de la paz durante todo el proceso final de ETA. También a su papel en la última legislatura, en la que el PSE se convirtió en el contrapeso, dentro del Ejecutivo, al acuerdo con mucha carga soberanista que sellaron sus socios del PNV y la izquierda abertzale para poner las bases de un nuevo Estatuto.

Lo más visto en...

Top 50