Sánchez retoma su agenda internacional con un viaje a Mauritania este martes

El presidente coincidirá con Macron en el marco de una cumbre de países del Sahel

Pedro Sánchez, la semana pasada a su llegada al Congreso.
Pedro Sánchez, la semana pasada a su llegada al Congreso.POOL New / Reuters

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, retoma este martes su agenda exterior con una visita a Mauritania. El viaje, organizado con motivo de una cumbre internacional que celebran los países del Sahel, persigue escenificar la cooperación con este país africano, clave en la contención de los flujos migratorios hacia España. Además de participar en el encuentro con los Estados de esa región tan convulsa, Sánchez entregará a Mauritania un cargamento de ayuda sanitaria para luchar contra el coronavirus. Más allá de los materiales, cinco médicos y enfermeros españoles se quedarán a impartir formación. Se trata del primer contingente de profesionales sanitarios que prestan ayuda fuera de España por la covid-19 bajo el paraguas de colaboración pública, según explican fuentes diplomáticas.

Aunque inicialmente La Moncloa situaba en Portugal la primera salida exterior de Sánchez tras la parálisis del coronavirus, la oportunidad de acudir a un encuentro internacional en una región clave para la seguridad europea —y también para la gestión migratoria— ha alterado los planes. El presidente viajará a Nuakchot, la capital mauritana, después del Consejo de Ministros. Allí coincidirá con el presidente francés, Emmanuel Macron. Serán los dos únicos líderes europeos que participen en el encuentro del llamado G5 Sahel, una organización que pretende mejorar las perspectivas de seguridad de los Estados que la integran (Mauritania, Burkina Faso, Chad, Níger y Malí).

España trata de ganar protagonismo en esa región africana, lastrada por el yihadismo y la pobreza extrema. Aunque Francia ha ejercido hasta ahora la mayor influencia, España forma parte desde 2018 de la Alianza Sahel, impulsada por 13 países y varias organizaciones multilaterales para promover la estabilización del territorio. Desde la semana pasada, la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, preside la asamblea general de este proyecto.

Más allá de la participación en el foro del Sahel, el punto clave de la visita es la reunión entre Sánchez y el presidente mauritano, Mohamed Ould Ghazouani. “La cooperación en materia de gestión de flujos migratorios es un aspecto central, aunque no el único, de la relación bilateral entre España y Mauritania”, asegura un comunicado emitido por La Moncloa. Como muestra de cooperación, el jefe del Ejecutivo ofrecerá la asistencia de tres médicos y dos enfermeras que permanecerán una semana en Nuakchot para dar formación al personal sanitario local contra la covid-19. Posteriormente prestarán ayuda telemática. También se entregarán 10 respiradores proporcionados por el Gobierno y una partida de materiales como mascarillas, EPI y filtros antibacterianos donados por el hospital Ramón y Cajal de Madrid, explican fuentes de Exteriores.

Además de Sánchez y Macron, al encuentro de los países G5 Sahel se unirán el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres; el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel; el presidente de la Comisión de la Unión Africana, Moussa Faki Mahamat, y la secretaria general de la Organización Internacional de la Francofonía, Louise Mushikiwabo.

La de este martes será la segunda visita del presidente a la región africana del Sahel. La anterior fue en diciembre de 2018, cuando se desplazó a Malí para visitar el destacamento español de Koulikoro, en el que un contingente de militares españoles forma al ejército maliense frente a la amenaza yihadista. Aunque los entrenamientos están ahora suspendidos por la pandemia, el Gobierno explora la posibilidad de ampliar la presencia militar en esos países.

Cooperación mutua

Tras la experiencia de 2006, cuando España estrechó lazos con varios países del África occidental para frenar la oleada de cayucos que llegaba a las costas canarias, Mauritania se ha convertido de nuevo en un aliado indispensable por el aumento de los desembarcos en las islas. Además de cooperar en la contención de flujos, Mauritania acepta la devolución de migrantes irregulares llegados a Canarias desde ese país, incluso los procedentes de terceros países.

Las fuentes consultadas subrayan que la colaboración se basa en un “enfoque disciplinar”, en el que la ayuda al desarrollo resulta clave. España mantiene en el Sahel una cartera de 91 proyectos por valor de 124 millones de euros. La mayoría (33 proyectos, con un desembolso de 58 millones) se desarrollan en Malí. Por volumen de gasto le siguen los 27 de Níger, un país de enorme tránsito migratorio al que España ha destinado 43 millones desde 2014. En Mauritania se han desarrollado 30 proyectos con un presupuesto de 22 millones.

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