Ciudadanos derriba líneas rojas hacia un pacto presupuestario

El partido de Arrimadas ve la propuesta económica del PSOE y Unidas Podemos en la comisión de reconstrucción como una “mano tendida” para el acuerdo

El portavoz adjunto de Ciudadanos, Edmundo Bal, durante su intervención el jueves en el pleno del Congreso.
El portavoz adjunto de Ciudadanos, Edmundo Bal, durante su intervención el jueves en el pleno del Congreso.Chema Moya / EFE

La mayoría del decreto de la llamada nueva normalidad —el Gobierno, junto a PP, PNV y Ciudadanos— es la suma que el partido de Inés Arrimadas desearía para aprobar los Presupuestos Generales del Estado. Cs busca hacer de puente para lograr esa ecuación mientras acerca posiciones con el Ejecutivo levantando líneas rojas. El partido confía en el creciente peso de Nadia Calviño y ve la propuesta económica del PSOE y Unidas Podemos en la comisión de reconstrucción como una “mano tendida” para el acuerdo.

De un lado, los dos socios del Gobierno, PSOE y Unidas Podemos, y de otro, Ciudadanos, han coincidido esta semana en presentar en el Congreso un plan de política económica para los estragos de la crisis sanitaria que flexibiliza sus posiciones iniciales pensando en el consenso. Los aliados de la coalición en La Moncloa han dejado atrás el impuesto a las grandes fortunas y asuntos espinosos como la derogación de la reforma laboral, y Ciudadanos ha aparcado su planteamiento de bajadas masivas de impuestos, a la vez que reconoce la necesidad de un gasto público elevado y se abre a revisar algunos impuestos, como el de sociedades o la tributación de las Sicav. La lectura parece clara: se está buscando un acuerdo.

La política fiscal es el asunto que más aleja de partida a los socios de la coalición del partido de Inés Arrimadas, y no será fácil llegar a un punto de encuentro, pero esta primera flexibilización de las posiciones es importante. En el equipo económico de Ciudadanos explican que cuando se abren a revisar impuestos no significa que estén pensando en subirlos, pero sí que apuestan por buscar un “sistema impositivo más eficiente que acabe con el queso gruyere de las deducciones y exenciones”, y creen que España tiene margen para aumentar la recaudación en comparación con otros países europeos de su entorno. “Podemos reducir la brecha fiscal con respecto a la media europea con una revisión del sistema fiscal eliminando bonificaciones y exenciones y siempre y cuando no suponga un lastre para la actividad económica”, afirman fuentes del equipo económico de Cs. En el partido han aparcado su defensa de una bajada generalizada de impuestos conscientes de que esta crisis va a requerir un gasto desorbitado que se tendrá que pagar de alguna manera, aunque se espere una gran inversión de fondos europeos.

En Ciudadanos han analizado el texto de la propuesta económica del PSOE y Unidas Podemos para la comisión de reconstrucción, cuyas conclusiones serán la base de la negociación presupuestaria, y no han encontrado grandes obstáculos para sentarse a hablar. “No hay nada que digas: esto es una línea roja. Se han cuidado de no poner minas. Si este documento estuviera lleno de cosas inasumibles habría sido mucho más difícil sentarse a negociar”, afirman en el equipo económico del partido, que observa que el Gobierno está “lanzando señuelos de que está volviendo a posiciones ortodoxas y centradas”. “No sabemos cómo le va a sentar eso a Podemos”, apuntan estas mismas fuentes. El borrador económico del Gobierno se ve en el partido de Arrimadas como un “primer paso” para empezar a hablar de un posible acuerdo presupuestario.

Además, otro movimiento reciente facilita la disposición de Ciudadanos a iniciar las conversaciones: que la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, gane poder dentro del Ejecutivo de coalición si se convierte en la nueva presidenta del Eurogrupo. Los liberales buscan que la ortodoxia económica de Calviño se convierta en el centro de gravedad del Gobierno en detrimento de las posiciones del líder de Podemos, Pablo Iglesias, con quien el portavoz adjunto de Cs, Edmundo Bal, ha protagonizado un áspero choque parlamentario el miércoles en la sesión de control. “Si Calviño participa intensamente en la elaboración de estos Presupuestos, todo será más fácil”, subraya uno de los máximos colaboradores de Arrimadas.

La mano de Ciudadanos está tendida y poco a poco el partido va levantando exigencias para facilitar el acuerdo. Cs va a intentar atraer al PP al consenso presupuestario, pero se ha abierto a llegar a un acuerdo sin la participación de los populares. Y acepta seguir negociando aunque se reúna la mesa de diálogo entre el Ejecutivo y el Govern de Cataluña, a pesar de que la llama “mesa de la vergüenza”. “La clave no es tanto que se reúna la mesa, porque eso es un acuerdo de investidura de Sánchez y entendemos y nos parece bien que se cumplan los acuerdos, sino qué sale de la mesa. Si sale alguna barbaridad no podremos estar ahí”, avisan en la dirección de Arrimadas. Donde no se ven en Ciudadanos es aprobando los Presupuestos junto a ERC. “El Gobierno tendrá que elegir”, advierten fuentes al máximo nivel de la cúpula de la formación.

La pandemia ha dado a Arrimadas la oportunidad para emprender un giro estratégico de regreso al centro que le ha provocado algunas tensiones internas —como la salida de Marcos de Quinto o la baja de militancia de Juan Carlos Girauta— pero distintas fuentes de la dirección consideran que después de apoyar seis prórrogas del estado de alarma y el decreto para la nueva normalidad internamente se ha allanado el camino para un pacto de Presupuestos. No está ni mucho menos hecho, pero Cs ya ha roto el tabú del acuerdo con Sánchez.

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