El boxeador con 30 identidades, tres nacionalidades y dos homicidios a sus espaldas

La Policía Nacional detiene en Málaga a un hombre de 53 años que asaltaba con violencia a personas mayores. Una de ellas falleció en abril a causa de los golpes recibidos

Un agente de la Policía Nacional en Málaga, en una imagen de archivo.
Un agente de la Policía Nacional en Málaga, en una imagen de archivo. / Europa Press

El pasado mes de febrero, un hombre entró al domicilio de un septuagenario en Vélez-Málaga (81.643 habitantes). Se había ganado su confianza y, una vez consiguió acceder a la vivienda, le golpeó repetidamente hasta dejarle inconsciente en el suelo. A cambio, apenas se llevó algún objeto de valor y un poco de dinero. La víctima ingresó en el hospital de La Axarquía, donde permaneció casi dos meses en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) hasta que finalmente falleció. La Policía Nacional ha conseguido detener a su agresor, un hombre de 53 años con numerosos antecedentes del que existen más incertidumbres que certezas: no se sabe su nacionalidad ni su verdadero nombre, porque en cada una de sus múltiples detenciones ha utilizado una identidad diferente. Hasta 30 de tres países diferentes ha usado desde que fuera arrestado, por primera vez, en 1997.

Tawfiq, Mafouz o Toufil forman parte de la treintena de alias que ha esgrimido a los funcionarios cada vez que era llevado a comisaría. Para dar su país de origen el abanico se reducía a tres: Argelia, Marruecos o Líbano. Cuando este último país encaraba la recta final de su Guerra Civil, a finales de los años 80, fue cuando el ahora arrestado llegó a España. Tenía entonces alrededor de 20 años. Con 31 fue detenido por un robo con violencia. Desde entonces, su currículo delictivo no para de crecer y suma entradas y salidas de prisión siempre por hechos similares. La única excepción fue en 2008, cuando acabó con la vida de una de sus víctimas tras cometer uno de sus delitos y golpearle en circunstancias similares a las de este año. “Es un perla de cuidado”, dice uno de los investigadores que le ha seguido la pista hasta su reciente detención.

Los agentes creen que su nombre real tiene como iniciales S. T., pero no tienen total seguridad. Los registros policiales, eso sí, indican que acumula dos décadas en prisión en distintos periodos. El último le mantuvo preso hasta el pasado mes de noviembre, cuando volvía a salir en libertad. A comienzos de año, empezaron a llegar varias denuncias similares a la comisaría de Vélez-Málaga. Las víctimas, todas de entre 60 y 70 años, contaban lo mismo: alguien les daba un fuerte empujón por la espalda, las tiraba al suelo y se llevaba el bolso, la cartera o cualquier joya que portara.

Robos en la misma zona

“En su día practicó el boxeo y utilizaba siempre mucha violencia en sus robos, aunque lo único que se podía llevar eran siempre pequeños objetos y poco dinero que le daba poco más que para subsistir”, cuenta un policía, que explica que era muy difícil avanzar en la investigación porque nadie veía la cara del agresor. Sin descripción, todo se complicaba. Sin embargo, a finales de febrero el caso dio un giro tras la hospitalización de un septuagenario golpeado en repetidas ocasiones en el interior de su vivienda y que se aferraba a la vida gracias a un respirador en una UCI.

Comenzaron a tomar declaraciones, mirar cámaras de seguridad y realizar diferentes comprobaciones y pronto supieron que era la misma persona que ya estaban buscando. Todos los robos habían sido en los alrededores de La Azucarera, en Torre del Mar (localidad dependiente de Vélez-Málaga). Un agente tuvo entonces la intuición de que sería la misma persona a la que había detenido muchos años atrás por robos violentos exactamente en la misma zona. Tras seguir la investigación, los policías pudieron confirmar esa sospecha. Finalmente, consiguieron detenerlo el 12 de marzo, pocas horas antes de la entrada en vigor del estado de alarma. Se le atribuían al menos tres robos con violencia y fue puesto a disposición judicial.

El juzgado de instrucción número 5 de Vélez-Málaga lo envió a prisión. Semanas después, el anciano al que había golpeado fallecía en el hospital, así que se le atribuyó también un presunto delito de homicidio, caso que lleva el juzgado de instrucción número 1 de la localidad. Sea cual sea la identidad real del delincuente, su 54 cumpleaños lo celebrará, el próximo martes, en la cárcel.

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