La crisis del coronavirus

Iglesias propone una “tasa de reconstrucción” para que paguen más los que más tienen

El actual secretario general será reelegido en un congreso celebrado de forma telemática entre el 15 y el 21 de mayo

Pablo Iglesias interviene en el Congreso de los Diputados. En vídeo, sus comentarios sobre una “tasa de reconstrucción”. (Foto: Emilio Naranjo | Vídeo: Europa Press)

Pablo Iglesias ha querido este viernes dejar a los suyos un único mensaje: sin Podemos en el Gobierno, el manejo de esta crisis sería diferente. El secretario general del partido ha reunido a la dirección de su formación por primera vez en cuatro meses en un escenario completamente diferente al de la última vez. En medio de un repaso a las medidas puestas en marcha por la coalición, el vicepresidente ha mostrado su intención de seguir peleando cada medida del “escudo social” del Gobierno, entre las que defendió una “tasa de reconstrucción” para que paguen más los que más tienen.

Nada es igual ahora a entonces, cuando el recién estrenado vicepresidente se presentó a mediados de enero ante los suyos en su mejor momento político, recién superada la investidura y estrenado el Gobierno de coalición. Sin oposición interna ni liderazgos bicéfalos, el partido que alcanzaba por primera vez el poder era un bálsamo. Parecía el momento perfecto para anunciar su candidatura a la tercera reelección como líder de Podemos. Un proceso rápido que diera aire y tiempo al hasta ahora único secretario general de la formación que nació al calor del 15-M. Pero la pandemia se cruzó en el congreso estatal de Podemos, que se iba a celebrar a finales de marzo, como lo hizo con todo y el cónclave aún sigue el aire. “Os propongo celebrarlo muy pronto para poner Podemos a punto”, ha dicho este viernes. La fecha prevista es del 15 al 21 de mayo, sin acto presencial y con votaciones telemáticas.

Lo dejó para el final, pero no es un asunto menor. Podemos vive en cierto modo congelado en el tiempo desde aquella cita pletórica de enero. La entrada en el Gobierno de Iglesias e Irene Montero como ministros y otros líderes como Noelia Vera, Nacho Álvarez o Ione Belarra como secretarios de Estado obligó a nombrar entonces nuevos portavoces, pero su actividad ha sido mínima desde entonces. La única voz pública que mantiene el partido regularmente es la de Pablo Echenique, que lo hace como portavoz del grupo parlamentario en el Congreso de Unidas Podemos. “Es clave que nuestra gente siga movilizada”, ha pedido Iglesias en el arranque del Consejo, celebrado por primera vez de forma telemática.

En su discurso, el secretario general ha dicho que cuando Podemos planteaba medidas como las que se están tomando ahora “con amplio consenso” algunos los llamaban “locos”. Y ha asegurado que hoy “es un consenso que son necesarios instrumentos como una tasa de reconstrucción para que los más tienen puedan arrimar el hombro, aportando recursos a las arcas públicos”, una medida que podría traducirse como un impuesto a los ricos, una de las banderas del partido que más polémica generan y de la que, hasta ahora, no se ha escuchado hablar al Gobierno. El vicepresidente ha comparado en todo momento las medidas que se están tomando ahora con las tomadas durante la crisis económica de 2008, a las que llegó a calificar de “vergüenza para el país”.

Lo que no cambió desde la última cita de enero fue el tono de vicepresidente del líder del partido. Iglesias incidió en la importancia de que todas las fuerzas sumen para la salida de esta crisis, aunque arremetió con dureza contra el PP, del que dijo que “vive atrapado en su competición con Vox”, una formación, añadió, que defiende posiciones “abiertamente golpistas”. Aun así, volvió a tender una mano fría a los populares: “Ojalá el PP abandone a Vox y vuelva a la Constitución”.

Venía Iglesias de una semana difícil para el Gobierno, en la que se casi atragantó la cuarta prórroga del estado de alerta por la indefinición hasta el final del voto de los populares. El Ejecutivo se vio obligado a negociar otros apoyos, entre los que se incluyó a Ciudadanos, que votó a favor tras alcanzar un acuerdo. “Ciudadanos ahora podría llamarse la derecha civilizada, han sido capaces de aceptar la mano y hay que saludarlo a pesar del peso modesto que tienen en estos momentos”. Si en el discurso de Iglesias ante los suyos en enero hubiera avanzado que en los primeros meses de legislatura tendrían que sumar con Ciudadanos, quizás nadie lo habría creído, como tampoco la mayoría creía antes de las elecciones del 10-N que Iglesias pudiera ser vicepresidente. Pasó lo uno y lo otro. Y el discurso del líder en el Consejo terminó este viernes, eso sí, igual que lo hizo en enero: anunciando la celebración de un Congreso para la renovación de su hasta ahora único líder.


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