La crisis del coronavirus

Bandos municipales contra la picaresca

Diversos pueblos ponen normas adicionales a las recogidas en el estado de alarma para combatir las fórmulas ideadas por sus vecinos para sortear el confinamiento.

Varios músicos tocan a las puertas de sus casas en el barrio de Benimaclet de Valéncia.
Varios músicos tocan a las puertas de sus casas en el barrio de Benimaclet de Valéncia.Kai Foersterling

La picaresca no ha tardado en urdir soluciones para esquivar el confinamiento casero. Ha pasado en grandes ciudades, pero también en los pueblos. Para combatirla, diversos municipios han publicado bandos con medidas extraordinarias que ponen horarios a los paseos con mascotas o impiden salir de compras a otra localidad. Regañinas locales que piden civismo, pero también evitar contagios. Más aún cuando el coronavirus no ha llegado a multitud de pequeñas localidades. “Por eso hay que extremar precauciones”, dice Soraya García, alcaldesa de Benaoján (1.476 habitantes), en Málaga.

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Este Ayuntamiento detectó en los primeros días del estado de alarma un especial trasiego de personas hacia Ronda, a 16 kilómetros de Benaoján. En los controles, los conductores explicaban a los agentes de Policía Local y Guardia Civil que se dirigían a una gran superficie comercial rondeña. “En circunstancias normales no me puedo meter en eso, pero ahora sí”, dice la regidora. El bando municipal restringe las salidas del pueblo para compras salvo a quien lo justifique por necesidades médicas. Los negocios locales, además, solo abrirán entre las 7.00 y las 15.00 para evitar lo que algunos benaojanos venían haciendo: comprar producto a producto para dar diez paseos al día.

A casi 400 kilómetros, en Herrera del Duque (3.500 habitantes), al este de Badajoz, la situación era similar. “La gente venía a por el pan, luego a por la carne… dos o tres veces en una mañana”, cuenta José María Romero, gerente del Carrefour Express del municipio pacense. Dicho comportamiento ha obligado al Ayuntamiento a impedir compras de alimentación menores a 30 euros para evitar tanto viaje. El alcalde, Saturnino Alcázar, impulsó la medida con el visto bueno de los tres negocios de la localidad. El bando, eso sí, “es flexible”. “Si son 25 euros, no lo vamos a denunciar”, puntualiza Alcázar.

En la comarca sevillana del Aljarafe, los dueños de mascotas del pueblo de Olivares (9.394 habitantes) tienen desde el pasado lunes un estricto horario para los paseos. El bando municipal firmado por el alcalde Isidro Ramos limita las salidas entre las siete y las once de la mañana, las dos y las cuatro de la tarde, y las ocho y las once de la noche. Fuera del horario, la multa es de 600 euros. “Vi que otros lugares como Los Palacios o Coria, en Extremadura, habían establecido horarios y decidí seguir la iniciativa”, dice Ramos.

Con un censo de más de 2.000 animales, en el municipio la decisión no ha sentado del todo bien. “Creo que es innecesario, pero al comienzo del estado de alarma hubo quien aprovechaba el paseo con el perro para ir a casa de un amigo o incluso a sacarlo a otro pueblo. Si no se hubiera abusado previamente, los horarios serían innecesarios”, señala Juan Antonio Rojas, vecino de Olivares y dueño, junto a su pareja Mari Carmen, de cuatro perros. Los agentes de la Policía Local, además, acompañan a las fincas en el campo a todo aquel que diga que se desplaza hasta ellas en busca de alimentos para sus mascotas.

“Las segundas residencias no se consideran habituales”, recuerda un bando del municipio castellonense de Navajas (716 habitantes), que desde el 21 de marzo obligaba a quienes se alojen en ellas a “retornar a su domicilio habitual”. Algunos propietarios de estas viviendas se sienten prófugos e indican que el estado de alarma no prohíbe la estancia a quienes estaban en ellas antes del decreto.

Ante las dudas de la legalidad de la medida, la alcaldesa de este pequeño pueblo del interior de Castellón, Patricia Plantado, subraya que si hay algún párrafo en el bando “que dé lugar a una mala interpretación” se cambiará. De hecho, se ha suprimido una parte para evitar equívocos pues del texto se desprendía que quien no estuviera censado en la localidad y permaneciera allí se arriesgaba a una multa. Los afectados por este bando, a diferencia del resto, permanecían confinados en sus casas por temor a una posible sanción. Al final, el bando se ha corregido y el Ayuntamiento no ha puesto ninguna multa.

Aunque no todo son medidas que luchan contra quienes tratan de evadir el confinamiento. También hay propuestas solidarias, como la que se ha puesto en marcha en los seis municipios asturianos de la Comarca de la Sidra. Allí, el programa Rompiendo Distancias promueve que quienes figuren en el censo con más de 70 años y vivan solos o en pareja pueden recibir menús de comida o medicamentos a domicilio gracias al equipo de Protección Civil. Los voluntarios de este cuerpo también llevan casa por casa los pedidos a los mayores de Benaoján, donde la basura se recoge igualmente en sus puertas. “Protección máxima para los más sensibles”, concluye su alcaldesa.


Con información de: Eva Sáiz, Cristina Vázquez, Sonia Vizoso y Marcos Lema.

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