Consejos para viajar con niños en coche, tren y avión

Adrián Rodríguez y Gosi Bendrat son autores del blog Mola Viajar desde 2008. Una afición que hoy comparten con sus dos hijos y que les ha convertido en expertos sobre cómo recorrer mundo en familia

Adrián Rodríguez y Gosi Bendrat, autores del blog Mola Viajar, y sus dos hijos.
Adrián Rodríguez y Gosi Bendrat, autores del blog Mola Viajar, y sus dos hijos.

Bienvenidos al maravilloso reto de viajar con niños y no desfallecer en el intento. ¿Es posible? Sí, si sabes cómo. Gosi y yo llevábamos 10 años viajando solos, de aquí para allá, haciendo autostop, visitando hostales con habitación compartida y hasta incluso durmiendo en sillones cuando hacíamos coachsurfing. No había un solo país que se nos pusiera por delante, cuando llegaron ellos: primero Daniela y después, Oliver. Así que cambiamos la mochila para dos por la maleta para cuatro, cultivamos el noble arte de la paciencia y decidimos que esto no iba a ser el final de ninguna etapa sino más bien el principio de otra más bonita todavía, pero ahora sellando pasaportes para cuatro. 

Adrián Rodríguez y Gosi Bendrat, y su hija, durante un viaje por Nueva Zelanda.
Adrián Rodríguez y Gosi Bendrat, y su hija, durante un viaje por Nueva Zelanda.

Eso sí, nadie dijo que fuera fácil. Tuvimos que buscar nuestra manera de volver a viajar cómodos, y creemos que, unos cuantos kilómetros más tarde, la hemos encontrado. 

Está claro que cada peque es un mundo, y que su edad será determinante para preparar un trayecto con ellos que sea lo más agradable posible. El primer consejo que podemos daros es que comencéis con viajes más o menos manejables. Si los niños no se marean, una escapada en coche puede ser una prueba de fuego para pensar en el siguiente destino, cada vez más ambicioso en kilómetros…

Gosi Bendrat y sus dos hijos, durante un viaje en avión.
Gosi Bendrat y sus dos hijos, durante un viaje en avión.

Además, os daréis cuenta de que su maleta es un mundo, y quizá se os escapa algo. Tranquilidad, de los errores se aprende: en el próximo viaje llevaréis su chupete favorito de repuesto desde casa en vez de andar buscando una farmacia 24 horas que venda la marca favorita de vuestro retoño. 

Cuando ya hayáis pasado la barrera de los 200 kilómetros a la redonda, toca pensar en metas más lejanas. Superar un trayecto de hora y media en cualquier medio de transporte ya empieza a requerir sacar artillería pesada para hacer soportable el viaje, así que, en función de la duración del mismo, nosotros siempre llevamos lo siguiente. 

  •  Algo sano para picar: que el hambre no sea un obstáculo y que no tengáis que acabar comprando algo de última hora en la cafetería más cercana. El bolsillo y el estómago os lo agradecerán.
  • Su música favorita para hacer el camino más entretenido. Ya sabéis, la música amansa a las fieras y cuanto antes asumamos que acabaremos aprendiéndonos la canción de Baby Shark y alternándola con la última de Harry Styles, mejor que mejor.
  • Sus pequeños juguetes, sin abusar claro... No te vas a llevar el cajón entero, pero algunos de sus coches, y muñecos varios, son siempre la salvación.
  • Lápices de colores y un cuaderno para que pinten sus propios dibujos. Si el viaje se hace eterno siempre podéis pedirles que os hagan un retrato de familia…
  • Lectura: si los peques ya leen y el transporte lo permite, un buen libro es siempre una aventura adicional al viaje.
  • Para nota: un juego de viaje. Desde los magnéticos a prueba de baches de toda la vida como el parchís hasta los más nuevos, como el Virus y Banderis. Estos son nuestros favoritos.

Cuando el viaje se va haciendo pesado, en función de los kilómetros que quedan por delante, tenemos dos opciones. La primera es la creatividad, y es que vamos inventando juegos por el camino… Por ejemplo, ¿cuántos coches de color rojo nos estamos cruzando? El Veo Veo tiene más años que nosotros, pero hay que reconocer que es genial y no necesita más que tirar de imaginación. Y sí, la segunda y como último recurso, se trata de las temidas pantallas. Ni es lo que más nos gusta ni lo más apropiado para los niños, pero hay que tener en cuenta que, en un viaje largo, cuando las pinturas ya no tienen punta, hemos contado todos los coches rojos que se fabricaron desde 2007 y se nos han cruzado por el camino, y ya se saben de memoria las capitales de todos los países del continente africano, tampoco pasa nada si se entretienen viendo algo. Dicho esto, recordad descargar con antelación su película favorita y si tienen cascos, llevadlos con vosotros, o acabaréis aprendiéndoos los diálogos de memoria.

La familia al completo en el parque nacional de Yosemite (Estados Unidos).
La familia al completo en el parque nacional de Yosemite (Estados Unidos).

Eso sí, un consejo más que espero que no tengáis que llevarlo a la práctica: y es que más vale prevenir que curar… Acordaos de echar en la maleta de mano un par de mudas para los peques, no sería la primera vez que tenemos que cambiarles de ropa de pies a cabeza varias veces y en un mismo trayecto bien porque se marean y pueden vomitar o bien porque se les cae el vaso de agua encima. Así que no es exagerado si os decimos que llevéis un par recambios de ropa para ellos (y por si acaso alguna para vosotros tampoco está de más…). 

Y todo esto, es solo para el camino… Una vez lleguéis a destino y tengáis que hacer kilómetros con los peques a cuestas, la i+D está de vuestra parte. Pensad que hay un puñado de adultos sesudos pensando en gadgets para hacernos la vida más fácil a los padres viajeros, pero de eso hablaremos otro día. 

Adrián Rodríguez y Gosi Bendrat son autores del blog Mola Viajar desde 2008. Tanto en su blog como en su canal de YouTube, cuentan cómo recorren el mundo en compañía de sus hijos, Daniela y Oliver.

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