Ir al contenido
_
_
_
_

Los tres destinos fetiche de Marta Etura

De Maldivas al monte Urgull, en San Sebastián, la gran pasión viajera de la actriz vasca es comer bien y no olvida los desayunos de Tailandia

La actriz Marta Etura. getty images

Marta Etura (San Sebastián, 1978) es de las de ponerse a viajar con calma, ponerse al volante, hacer kilómetros y parar si algo le llama la atención. Así le gusta viajar a la actriz vasca, y por eso su medio de transporte preferido es el coche: “Me permite ir a mi ritmo”. Valora la rapidez con la que el avión devora kilómetros y le permite cumplir su sueño anual de un gran viaje. “He sido madre hace poco y este año me he saltado mi regla de oro”. Pero piensa retomar tan buena costumbre con su pequeña. “Hay muchos sitios a los que ir con niños”.

De dónde acaba de volver.

Mi último gran viaje fue a las Maldivas, el paraíso absoluto.

¿En qué lugar del mundo se ha sentido más feliz?

En muchos. No es solo ir a los sitios, es vivirlos. Destacaría Costa Rica, adonde viajé con mi hermano: durante 20 días recorrimos el país, conociéndolo en profundidad, su naturaleza, su cultura, hablando con la gente, improvisando.

Mencione el lugar que más merece la fama que posee.

San Sebastián: es pequeña, preciosa, tiene playa y monte y se come muy bien.

Y el que menos la merece…

No me ha pasado eso de decepcionarme. Viajo con espíritu de descubrir.

¿Cuál es su destino favorito?

Para descansar, Maldivas. Para naturaleza, Costa Rica. Y para descubrir, México o Brasil.

Háblenos de algún rinconcito estupendo que conozca.

El monte Urgull, con su ubicación entre la bahía de San Sebastián y el mar. Es una maravilla ir en otoño para contemplar las mareas vivas y el espectáculo de las olas.

¿Algún placer inconfesable?

Sí, uno, aunque confesable: comer, descubrir las comidas de los destinos.

Describa un plato memorable.

En Vietnam, en la bahía de Halong, estuvimos varios días en un barco y una mujer vietnamita nos cocinaba. Algunos platos no sabía ni lo que eran, y mejor no preguntar, pero estaban buenísimos.

Y alguno incomprensible…

Los desayunos en Tailandia. Eran como almuerzos, arroz con pollo y cosas así, y muy especiados. Me mataban esos platos tan fuertes a primera hora.

Un recuerdo viajero de su niñez.

En verano iba con mis padres y mi hermano a las Landas, la costa oeste del sur de Francia, preciosa, con esos kilómetros de playa y pinares…

¿Cuál es la persona más interesante que ha conocido en sus viajes?

Una mujer marroquí que nos alquiló casa. La habían casado siendo niña, tenía siete hijos, tres trabajos… A través de ella conocí lo dura que es la vida de las mujeres en África. Yo tenía 21 años y se me quedó grabada en la memoria.

¿Qué tipo de turista se considera?

Activa, y me gusta mezclar. Si en una parada toca echarse en una hamaca, allá que voy, y si en la siguiente veo un hotelazo que me gusta, me quedo.

¿Qué no falta nunca en su maleta?

Un bañador o un biquini, aunque viaje a sitios fríos. Me encanta nadar y no permito que haya una piscina en el hotel y yo no pueda bañarme.

Alguna asignatura pendiente.

África, me gustaría explorarla más.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_