Paisaje para centauros
En 1921, Harry Goulding pagó 320 dólares (unos 195 euros) por 640 acres (259 hectáreas) de desierto en la frontera entre Arizona y Utah (EE UU).
En plena Gran Depresión, Goulding viajó a Hollywood para convencer a John Ford -que buscaba localizaciones para La diligencia (1939)- de que en sus tierras estaba el paisaje que buscaba para su nuevo western: "Un mundo de cañones colosales y magníficas formaciones rocosas que se yerguen aisladas y arrogantes, acechantes, extrañas, solitarias", como lo describió el escritor Zane Grey: el Monument Valley. Ford filmó allí todos sus grandes westerns, aunque es Centauros del desierto (The Searchers, 1956), su obra maestra, la que mejor capta la descarnada poesía del lugar, a unas cinco horas de coche desde Phoenix o Albuquerque. El mirador de la foto se llama John Ford.



























































