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Los seis mejores hoteles de La Rioja para practicar el enoturismo

Viajar para aprender y gozar de la cultura del vino está de moda. Y los alojamientos se han puesto las pilas para dar respuesta a esa demanda. Estos son algunos de los mejores hoteles del vino en una región famosa por ellos

enoturismo Rioja
Fachada del hotel Villa de Ábalos.

El enoturismo es un negocio en alza. Según la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin), en 2019 —antes de la pandemia— el turismo en torno al vino y su cultura movilizó en España a más de tres millones de viajeros y generó 85,6 millones de euros, el 90% como ingresos directos en las bodegas y el resto en entradas a museos y actividades. Si se le sumara a esa cifra los beneficios de empresas y servicios asociados (hoteles, casas rurales, restaurantes, tiendas de recuerdos), la cifra podría llegar a 256,7 millones.

Estoy estos días de viaje por La Rioja, coincidiendo con la vendimia, y puedo corroborar que esas cifras quizá hasta se queden cortas. Es octubre, días laborables, y los hoteles y restaurantes que visito están a tope, como si no hubiera un mañana. Da igual que sea lunes que martes, que el precio sea barato, medio o desorbitado: en La Rioja este fin de semana están completos todos los hoteles. Y el vino es la gran excusa (además de que se huele el fin de la pandemia y hay ganas, muchas ganas, de pasar página). Alguien pensará que el enoturismo es elitista, un capricho esnob y caro. Yo diría que es culto, elegante. Ya lo dijo Alejandro Dumas: "El vino es la bebida inteligente". Otro sabio añadió que la civilización acaba donde acaba la viña. Lo cierto es que hay visitas a bodegas para todos los precios, desde 8 euros a 200. Y el público que hace cola para una visita guiada es de lo más variopinto, para nada elitista.

Uno de los segmentos que más ha notado esta moda de viajar para aprender de vinos y catarlos es el de la hotelería. Hoteles con encanto surgidos para dar respuesta a un público exigente y con alto poder adquisitivo que quiere completar la experiencia sensorial entre viñas y viejas barricas en una habitación acorde al momento. Estos son, en mi opinión, los seis mejores hoteles de La Rioja:

Habitación del nuevo hotel Echaurren.
Habitación del nuevo hotel Echaurren.

Echaurren (Ezcaray)

Un clásico entre los clásicos. Echaurren lleva abierto en este bello pueblo de la montaña riojana desde 1898, regentado además por la misma familia. Francis Paniego y sus hermanos Marisa y Chefe son la quinta generación. Impelidos por la tradición familiar de mejorar y mantener el negocio entre los mejores, acometieron hace poco una profunda renovación tanto del restaurante como del hotel que ha cambiado la cara al establecimiento. El Echaurren del siglo XXI conserva el restaurante de toda la vida, pero con decoración renovada y la excelente cocina de autor de Francis (las croquetas y la merluza confitada son de premio Nobel). Han abierto además otro restaurante anexo, El Portal, con dos estrellas Michelin para quienes quieran una experiencia culinaria más sensorial. Por su parte, la remodelación del hotel ha sido ejemplar. He visto pocas habitaciones tan modernas, elegantes y envolventes como estas, pero sin perder la usabilidad y el objetivo primordial que debería presidir el diseño hotelero: que los elementos estén hechos para comodidad del huésped, no para mayor gloria del decorador.

Desayuno con vista al Ebro en Palacio Tondón.
Desayuno con vista al Ebro en Palacio Tondón.

Palacio Tondón (Briñas)

Un antiguo palacio del siglo XVI que fue de todo en el pueblo, de escuela a panadería, reconvertido ahora por una familia bodeguera en un acogedor hotel con 33 habitaciones y maravillosas vistas al Ebro —que lame sus muros— y los viñedos cercanos. Me gustó la decoración, sobria y elegante, todo en tonos pastel y madera. Y la acertada iluminación. A destacar el restaurante, con unos ventanales al río y a los viñedos que convierten en un deleite cualquier comida. Organizan visitas a bodegas, pícnic en los viñedos y otras actividades. Amplísima vinoteca, con catas en la bodega subterránea privada.

Todas las habitaciones del hotel Teatrisso transportan al mundo del cine y el teatro.
Todas las habitaciones del hotel Teatrisso transportan al mundo del cine y el teatro.

Teatrisso (Cuzcurrita del río Tirón)

Posiblemente, el hotel boutique más original y divertido de La Rioja. Laura y José Ángel han creado en este pueblo —de nombre tan peculiar— el sueño de toda una vida. El caserón es un palacete del siglo XVII que en los años veinte del siglo pasado fue adquirido por una familia para montar una tienda de ultramarinos. Por casualidades de la vida largas de explicar aquí, montaron también en el piso de arriba un ring de boxeo y luego, un pequeño teatro muy humilde por el que pasaban compañías itinerantes más humildes todavía. Más tarde, con la modernidad, incorporaron un proyector que hizo durante años de cine del pueblo. Un set que no hubiera desentonado en El viaje a ninguna parte de Fernán-Gómez. Las12 habitaciones del Teatrisso están decoradas de forma muy ecléctica pero con guiños constantes al cine y al teatro para no perder la esencia de la casa, que fue durante dos décadas el centro social Cuzcurrita, hasta que la Guerra Civil lo desbarató todo.

Recepción y vestíbulo del hotel Finca Los Arandinos, en Entrena.
Recepción y vestíbulo del hotel Finca Los Arandinos, en Entrena.

Finca Los Arandinos (Entrena)

Un paralelepípedo de líneas blancas y rectas se eleva sobre un otero rodeado de vides a las afueras de esta localidad, a 13 kilómetros de Logroño. Es el hotel Finca Los Arandinos, la creación de una familia bodeguera de cuarta generación dentro de las seis hectáreas de viñedos de su propiedad que rompe con patrones clásicos del interiorismo de este tipo de alojamientos. Aquí lo que prima es el cristal y el hormigón, las líneas puras y el diseño minimalista. De hecho, en algunas habitaciones los elementos están escondidos dentro de armarios y paneles móviles. La decoración interior es obra de David Delfín. Todas las estancias tienen vistas a los viñedos, muy en especial las dos suites, que cuentan con unas cristaleras que enamoran. Cuenta con spa, restaurante y visita a la bodega.

Villa de Ábalos (Ábalos)

Otro caserón noble reconvertido en hospedería con encanto de tres estrellas en torno al vino y su cultura. 12 habitaciones decoradas con piedra y falso estuco, más sencillas y sin tantos alardes creativos como los hoteles anteriores, pero que cumplen de sobra su misión. Tiene restaurante y gastrobar con una cocina muy propia a cargo de Merche, la propietaria, basada en los productos regionales. Producen su propio vino con uva de la finca familiar.

Vista a los viñedos desde el restaurante del hotel Bodegas FyA.
Vista a los viñedos desde el restaurante del hotel Bodegas FyA.

Hotel Bodegas FyA by Carlos Bujanda (Navarrete)

Las formas vanguardistas vuelven a aparecer en este gran complejo bodeguero con hotel en su interior a las afueras de Navarrete, en pleno Camino de Santiago. Es una de las últimas inversiones del empresario Carlos Bujanda Fernández de Piérola, con bodegas en varias denominaciones de origen españolas. Un sitio muy recomendable para quienes busquen una auténtica inmersión en el mundo del vino. Habitaciones muy amplias y con decoración serena y elegante, muy minimalista. Todas con vistas a los viñedos y a la sierra de Moncalvillo. Tiene restaurante, un pequeño spa y gimnasio. Mucho silencio y mucha paz. Y, por supuesto, visitas a los viñedos y las bodegas.

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