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Coordinado por Gonzalo Fanjul

Cuando hacemos posible lo imposible

El trabajo de los voluntarios en Chile ha logrado apoyar de distintas maneras en la pandemia y encontrar soluciones donde muchos no las hallan

El apoyo emocional durante la crisis ahora se ha vuelto indispensable no solo para personas mayores, sino también para quienes viven solos
El apoyo emocional durante la crisis ahora se ha vuelto indispensable no solo para personas mayores, sino también para quienes viven solosCruz Roja Chilena

El 3 de marzo de 2020 se confirmó por parte del Ministerio de Salud (Minsal) el primer caso de covid-19 en Chile, en la ciudad de Talca, región del Maule. El 18 de ese mismo mes, el presidente Sebastián Piñera decretó el estado de catástrofe por 90 días, que amplió posteriormente con el despliegue de personal de las Fuerzas Armadas para el resguardo de infraestructuras críticas. Actualmente, Chile ha confirmado más de 505.000 casos positivos, y más de 14.000 personas fallecidas por coronavirus, principalmente en el área metropolitana de Santiago. Hasta el momento se han realizado cuatro millones de pruebas, con un porcentaje de positividad de casi un 15%.

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David Brito estudia para ingeniero comercial en Chile y mientras tanto no deja de pensar en cómo echar una mano a las personas más afectadas por la pandemia en su país. Y se le ocurren buenas ideas. Su madre ya era voluntaria de la Cruz Roja Chilena para la extinción de incendios forestales, cuando su hijo de 23 años entró en el Comité Regional de O´Higgins hace tres años, donde desempeña su labor y desarrolla su creatividad en la lucha contra la covid-19.

Según nos cuenta David, desde que se declaró la pandemia estuvo pensando en cómo podría ayudar a las personas que se sentían solas y aisladas durante los meses de confinamiento. Al mismo tiempo, muchos voluntarios mayores de la organización también se sentían muy frustrados por tener que permanecer en casa sin poder ejercer su labor voluntaria. Y así fue como, a finales de marzo, surgió el proyecto Habla Conmigo que comenzó con la compra de una tarjeta SIM de menos de 2.000 pesos chilenos (dos euros). "Con esa tarjeta y un teléfono, pudimos ponernos a disposición de la población en situación de confinamiento que buscaba un desahogo emocional… Al principio nos sorprendió comprobar que no solo nos llamaban las personas mayores que vivían solas, también se ponían en contacto con nosotros padres y madres, o incluso jóvenes que buscaban hablar con alguien que los escuchase y obtener información veraz sobre el virus".

Esta nueva iniciativa los ayuda además a combatir información falsa que pueda poner en riesgo la salud de las personas. Primero fue el teléfono, pero tal fue la aceptación del proyecto en la comunidad, que rápidamente habilitaron una línea de WhatsApp y una cuenta en Facebook para poder llegar a más personas. Varios voluntarios mayores de entre 70 y 80 años atienden las llamadas, mientras que otros más jóvenes se ocupan de la cuenta de Facebook y la línea de WhatsApp.

"El proyecto me pareció una idea excelente para ofrecer un doble servicio de apoyo psicosocial", comenta David. Por un lado, los voluntarios mayores que no podían salir debido a la situación de confinamiento, ahora pueden trabajar desde sus domicilios sin sobreexponerse al virus; y por otro, muchas personas están recibiendo apoyo en estos momentos difíciles. El equipo de siete voluntarios y voluntarias que reciben las llamadas cuenta con formación psicosocial y para atender los casos más difíciles reciben asesoramiento por parte de una psicóloga. Ahora el servicio se ha vuelto muy conocido, tanto que incluso han recibido llamadas de otros países: "Recuerdo un día en el que me sonó el teléfono a las cuatro de la mañana… Era una señora mayor desde España, doña Concepción, que estaba muy sola y necesitaba apoyo. Derivamos el caso a Cruz Roja Española para que pudieran atenderla desde allí".

"El mejor pago es la sonrisa sincera de alguien que dice gracias"
"El mejor pago es la sonrisa sincera de alguien que dice gracias"Cruz Roja Chilena

También reciben llamadas de personas que han detectado que algún vecino está muy solo y necesita compañía o alimentos, artículos de higiene, o incluso medicamentos. Unos de los casos más tristes que recuerda David fue el de un aviso que les llegó sobre 32 familias migrantes de distintos países de Latinoamérica que vivían el confinamiento hacinadas en un espacio minúsculo, en condiciones pésimas. “Fue gratificante poder ayudarles, sobre todo a los niños, que necesitaban de todo. El mejor pago es la sonrisa sincera de alguien que dice gracias”.

Los voluntarios se adapta a cualquier situación por difícil que sea, ya que “la voluntad de todo el equipo es lo que ha hecho que el proyecto funcione porque no nos vamos a rendir ante el coronavirus. Nuestro lema es: hacemos posible lo imposible”, termina David. La Cruz Roja Chilena en respuesta a la pandemia han brindado más de 49.000 servicios en actividades policlínicas, apoyo a campañas de vacunación, entrega de ayuda humanitaria a migrantes y comunidades vulnerables, distribución de equipos de protección personal, distribución de alimentos, apoyo psicosocial, etc. Además, ha difundido información y medidas de prevención y ha realizado visitas domiciliarias a personas con dificultades de movilidad y ancianos.

Olivia Acosta es responsable de Comunicación y Medios en América para la Cruz Roja.

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