solidaridad
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Se buscan chicos y chicas comprometidos con la sociedad, ¿es tu hijo uno de ellos?

Los jóvenes son el presente y el futuro, y nosotros, los adultos, somos sus cómplices. Si de verdad queremos lo mejor para ellos, tal vez sea el momento de dejarlos soñar

Una joven se pinta para participar en una manifestación contra el cambio climático.
Una joven se pinta para participar en una manifestación contra el cambio climático. Unsplash
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“Solo queremos lo mejor para ti”. “Lo hacemos por tu bien”. Estas dos frases pueden que sean con toda probabilidad las que más repetimos a nuestros hijos en nuestras discusiones cotidianas. Y también se las dicen sus profesores en el colegio o en el instituto. Pero muchas veces lo decimos sin haberlos tenido en cuenta, sin haberlos escuchado siquiera. Cuando decimos eso, pensamos sobre todo en labrarles un porvenir. Hablamos de los niños y de los jóvenes con las esperanzas puestas en el futuro, como si su corta edad les impidiera tomar decisiones ya, o tener grandes proyectos y ejecutarlos ahora mismo. Los jóvenes no son solo el futuro, son más que eso, porque el futuro está ocurriendo aquí y ahora: los jóvenes son el presente.

Vivimos en plena sociedad del cuidado, ahora como nunca antes somos conscientes de la importancia de cuidar del planeta, de nosotros mismos y de los demás. En numerosas ocasiones, las iniciativas de emprendimiento social identifican y cubren necesidades que quedan fueran del alcance de instituciones ya arraigadas. La educación puede hacer mucho por despertar el interés en iniciativas sociales, pero no siempre lo consigue, ya que en muchas ocasiones la vida escolar transcurre entre las paredes de un centro desconectado de la realidad de su entorno. Podría despertarse ese interés si en las escuelas se pusiera en práctica más a menudo propuestas como la del Aprendizaje por Servicio (APS), poco conocida, pero ya instaurada en algunos centros educativos como el IES Miguel Catalán de Coslada. El APS es una metodología educativa que se centra en proyectos que vinculan el currículo escolar con la realidad social del entorno de los estudiantes. Creo que todos los estudiantes deberían tener al menos una oportunidad en su paso por la educación obligatoria de vivir una experiencia como las que brinda esta metodología. De este modo los jóvenes despertarían de su letargo, como ya lo han hecho otros.

Si nos preguntaran por un o una joven que esté intentando cambiar el mundo, a muchos de nosotros solo se nos ocurriría el nombre de Greta Thunberg. Mientras la mitad de la población adulta se pregunta qué hace esa niña perdiendo el tiempo, sin ir a clases y alentando a otros a seguir su ejemplo, la otra mitad la apoyan y la defienden. Seguro que como padre o madre en más de una ocasión te has preguntado si permitirías que tu hijo fuera como Greta. ¿Qué quieres que hagan tus hijos con su adolescencia? ¿Quieres que sean chicos y chicas standard? ¿Toleras cualquier comportamiento aceptado socialmente? Yo creo que todos los adultos como referentes en la educación de los niños y jóvenes deberíamos tener unas expectativas muy altas puestas en ellos. Expectativas más allá de lo académico, y de lo que ha sido habitual esperar de ellos hasta ahora. Hay niños, niñas y jóvenes que hacen cosas extraordinarias y que tienen un gran potencial. ¿Les vamos a cortar las alas?

Tal vez Greta sea la líder joven más mediática, pero desde luego no es la única. Carlla Vicni, una estudiante brasileña de 16 años, se dio cuenta de lo importante que es fomentar el pensamiento científico y el interés por la ciencia entre los estudiantes, comenzando por los más jóvenes. Así, creó junto a sus amigos el proyecto Cosmos, cuyo objetivo es que todos los jóvenes aprendan habilidades y valores a lo largo de la vida para ser ciudadanos conscientes y activos. Hoy, cuatro años más tarde, lidera un equipo de 30 estudiantes universitarios de diversas carreras universitarias y su iniciativa alcanza ya a 1.500 estudiantes en 25 escuelas locales.

Akash Singh fundó Energinee Innovations cuando tenía 18 años. Este joven indio identificó dos problemas en su entorno y encontró la manera de darles una solución conjunta. Por una parte, vio que los templos generaban muchos residuos contaminantes, y por otra identificó como un problema la escasez de oportunidades que las cárceles ofrecían a los reclusos para ganarse la vida. Se le ocurrió que los desechos que generaban los templos podrían reciclarse y para ello involucró a los presos. Hoy, su equipo está formado por 22 miembros, recogen los residuos de más de 150 templos en la provincia de Delhi y ha dado trabajo a 32 reclusos hasta el momento.

Isabelle Christina, otra chica brasileña, fundó Meninas Negras cuando tenía 14 años. Isabelle se dio cuenta de que muchas jóvenes afrodescendientes no tenían ni siquiera acceso a la educación. Su propuesta consiste en utilizar la tecnología para apoyar el desarrollo académico, profesional y cultural de las mujeres jóvenes afrodescendientes. Actualmente, su proyecto cuenta con la orientación profesional de 10 educadores que ofrecen sus conocimientos en psicología. Las participantes de su iniciativa además de estudiar portugués, matemáticas, redacción e inglés realizan proyectos de tecnología colaborativa, y han participado en hackathons a nivel nacional e internacional. En los próximos 3 años, Isabelle espera que más de 300 jóvenes mujeres sean beneficiarias de su proyecto.

Carlla, Akash e Isabelle son jóvenes líderes del cambio a los que la Fundación Ashoka ha identificado ya para participar en su programa de jóvenes innovadores sociales. Ahora buscan más jóvenes cómo ellos en España. Es nuestra responsabilidad, como padres, madres o docentes, adultos que queremos dejar un mundo mejor a las generaciones venideras, empoderar a nuestros jóvenes, animarlos a que conviertan en proyectos de emprendimiento social esas injusticias o esos fallos que identifican en nuestro sistema y lideren el cambio que quieren para nuestra sociedad.

En pleno confinamiento, me conmovió un tuit de un profesor en el que decía que una de sus alumnas de la ESO le había escrito para contarle que tenía dos calculadoras Casio y que tal vez habría algún compañero que no tenía ninguna. La muchacha le decía a su profesor que, si conocía de algún caso, ella le podía dar una de sus calculadoras. El docente estaba, desde luego, muy orgulloso de su alumna. Tal vez esta chica sea una joven líder del cambio, solo necesitaría un empujoncito para poner en marcha un proyecto por el que ningún estudiante de secundaria se quedara sin calculadora. Los jóvenes son el presente y el futuro, y nosotros, los adultos, somos sus cómplices. Si de verdad queremos lo mejor para ellos, tal vez sea el momento de dejarlos soñar, volar alto, y permitirles comprometerse con proyectos sociales que cuiden de nuestro entorno para hacer de este un mejor mundo para los demás.

*Eva Bailén es ingeniera en Telecomunicaciones y autora del blog todoeldiaconectados.com sobre nuevas tecnologías para niños. Inició la campaña de Change.org "por unos deberes escolares justos". Ahora es diputada en la Asamblea de Madrid y portavoz de Educación de Ciudadanos.

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