Literatura

Cómo superar la muerte de un padre publicando libros violentos

La editorial Tránsito nació a partir de una buena idea, algo de dinero y mucho dolor. Es un proyecto tan especial como Sol Salama, la mujer que se encuentra tras él

A Sol Salama, que fundó Tránsito a los 31 años, le interesan la soledad, el vértigo y el abandono.
A Sol Salama, que fundó Tránsito a los 31 años, le interesan la soledad, el vértigo y el abandono.Foto: Daniel de Jorge

"Esto es lo más bonito que he hecho nunca, aunque surja de las cenizas, de la tragedia más grande que he vivido: la muerte de mi padre. Decidí rendirle este homenaje con la modesta herencia que me dejó”. Esto es la editorial Tránsito y esta que habla es Sol Salama. Si montar una editorial a estas alturas es una locura, hacerlo cono ha hecho ella, sola y con poca experiencia, supone casi un suicidio. “La fundo con 31 años y me meto en un mundo bastante masculino. Como tantos. No llego amparada por nada. Hay gente que parece creer que me puede tomar el pelo por ser joven y mujer”.

“No me asusta incomodar. Dicen que publico libros duros. Pero es que el mundo es violencia”

El logo de la editorial es el rostro de su padre, obra de Donna, hermana de Sol. Un diseño que recupera esa sencillez elegante de cuando las portadas eran lo de menos. “Queríamos algo limpio que nos diferenciara. Y como nuestros libros hablan de emociones, usamos el collage: permite la abstracción”.

A Salama le interesa la soledad, el vértigo, el abandono. “No me asusta incomodar. Dicen que publico libros duros. Pero es que el mundo es violencia”. Lo demás es hacer unos números (“hay que vender por muy humanista que se sea”), callar algunas bocas (“me han tachado de oportunista por salir en el momento del Me Too cuando he sido feminista y activista toda mi vida”) y dar voz a las mujeres (“no me cierro a nada en la vida, pero por ahora voy a seguir publicando solo mujeres”).

Este año, Tránsito lanzará siete títulos nuevos. El primero, Las estrellas, de Paula Vázquez, hermoso relato sobre el duelo a una madre, sale este mes. El tránsito continúa, Salama resiste. En su brazo izquierdo tiene tatuada la palabra resiliencia. “Le pedí a mi padre que me escribiera con su letra esta palabra que me enseñó él. Quería llevar algo que me recordara que debo vivir”.

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