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Kerry Kennedy: “Los Kennedy inspiran a sacar la mejor versión de uno mismo”

La séptima de los 11 hijos del asesinado Robert Kennedy presenta en España su Fundación por los derechos humanos. Se confiesa ansiosa y negada para los ritmos latinos

Kerry Kennedy, presidenta de RFK Human Rights

Mrs. Kennedy está hambrienta. Son las 11.30 a.m., acaba de presentar en Madrid la agenda española de la Fundación RFK y, mientras los patronos españoles atacan los cruasanes del bufé, ella pide una crema caliente. Kerry es la séptima de los 11 hijos de Robert y Ethel Kennedy. No hace falta que lo jure. Lo delata el rostro anguloso, la pelambrera pajiza, la contundente dentadura de la familia y la reverencia informal con que la trata su séquito. De frente, mira a los ojos y se muestra gélidamente agradable, pero no se sale un milímetro de su papel de aristócrata de causas nobles. No parece la alegría de los EE UU, pero tampoco quiere parecerlo. A lo que viene ha venido.

Su Fundación formará a niños españoles en Derechos Humanos. ¿Les hace falta?

Sí. Estamos en medio de una era peligrosa. Se está alimentando el odio y dando lugar al extremismo y el radicalismo. Son muchas fuerzas conspirando juntas para socavar los derechos humanos y por eso es importante ahora entrenar y formar a la próxima generación para defenderlos. En España, en Europa y en el mundo.

¿Hay que enseñarlo en las escuelas y no en la familia?

Hay que hacer las dos cosas en un enfoque holístico. Son valores fundamentales en la familia, pero también en el colegio. Lo ponemos en el bloque del aprendizaje socioemocional. Enseñamos a los niños a verse como defensores de los demás, trabajar con otros y pasar a la acción en su entorno.

¿Cuándo supo que era una Kennedy? Usted me entiende.

No sé, porque en mi familia la vida privada y profesional se unían. Mi padre iba igual a la oficina que a jugar al fútbol, a casa venían todo tipo de activistas. Ambos mundos estaban juntos.

¿Por qué cree que su apellido despierta fascinación en el mundo?

Hija de su padre

Kerry Kennedy (Wahsington D.C, 60 años) tenía 9 cuando asesinaron a su padre, Robert, hermano del también asesinado presidente John Kennedy. Abogada y activista, está divorciada de Andrew Cuomo, gobernador demócrata de Nueva York, y es madre de tres hijas. Ahora presenta en España la Fundación Robert Fitzgerald Kennedy por los Derechos Humanos, que formará a escolares de primaria y secundaria en su defensa.

Creo que es cierta visión de la humanidad. No es que el presidente John, o mi padre, tuvieran un programa o una visión política en particular, sino una visión mundial de querer sacar lo mejor de ellos mismos y de los demás. Creo que todos queremos ser la mejor versión de nosotros mismos, y ellos nos inspiran.

¿Hay un 'gen Kennedy' que lleva a la política o el activismo?

No soy científica, pero soy la séptima de 11 hermanos, y, créame, eso me dotó desde muy temprano de ese afán por luchar por los derechos humanos.

Podría haber hecho otra cosa.

De hecho, soy la única de los 11 que se ha dedicado a esto. Pero a los 19 años recibí una beca para trabajar en Amnistía Internacional. Me pasé el verano documentando abusos de los inmigrantes de El Salvador. Me leí la Declaración de Derechos Humanos y me di cuenta de que los episodios más disruptivos de mi vida tenían que ver con violaciones de ellos.

¿Qué episodios?

El asesinato de Luther King, del presidente Kennedy, de mi padre. Pero no solo. A los 11 años una amiga me contó que su padre pegaba a su madre y no supe cómo ayudarla. Dos de mis amigas de la Universidad fueron violadas. Un chico gay que no había salido del armario murió de sida. He tenido una infancia idílica, pero es imposible vivir y no encontrarse malas experiencias cerca. La diferencia entre un héroe y una víctima es el activismo. Les damos a los niños herramientas para no ser víctimas y ser lo que quieran ser en la vida.

Usted es católica. ¿Es el activismo su misión en la Tierra?

Mi abuela Rose decía que la fe es un regalo que no tiene todo el mundo, y por eso creo. El activismo le da sentido a mi vida y me siento agradecida cada día por este trabajo y por las personas que trato en ese ámbito. Soy afortunada de poder llamarles amigos y trabajar con ellos.

Se la ve muy apasionada.

Lo soy, me apasionan mi trabajo y mis hijas.

¿Algo menos confesable? ¿Qué le divierte que le mata?

Pasar tiempo con la familia y mis amigos. Y muchos son compañeros de trabajo. También me gusta pasar tiempo al aire libre, en el mar, en el río, una acampada, pasear por el bosque, bailar.

¿Pop? ¿Latino? ¿Rosalía?

Rock and roll. Ha habido hombres y mujeres valientes que han intentado enseñarme a bailar salsa, pero se me da fatal. Sigo intentándolo. No sé quién es Rosalía, pero prometo enterarme.

¿Un lujo inalcanzable?

El tiempo.

¿No es dueña del suyo?

Lo soy, pero nunca es suficiente, siempre tengo que hacer.

¿Conoce la ansiedad?

Tengo ansiedad constantemente. Por el cambio climático...

... ¿Y ansiedad personal?

Es que lo que me produce ansiedad es la violencia, el calentamiento global. Y, sí, ser madre, no saber lo que está pasando con mis hijas en cada momento.

¿Qué le pide a Santa Claus?

Siempre le pido un poni y la paz en el mundo.

Pues, a los 60, tendrá una cuadra de ponis

De niña, siempre tenía uno.

¿Ya no le trae ninguno Santa?

No. Debe de estar demasiado ocupado con la paz en el mundo.

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