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Risto Mejide, impertinente hasta para hablar de su libro: “¿Qué tipo de pregunta es esa?”

El presentador, en una entrevista en un evento en el que habló de inteligencia emocional, hace gala del controvertido talante que ha hecho de él un personaje famoso

Risto Mejide
El presentador Risto Mejide, en el restaurante Tatel, de Madrid, este miércoles.

Entrevistar a Risto Mejide es como ir a una tutoría con un profesor de la universidad un tanto peculiar. Al presentador le gustan poco los periodistas —especialmente aquellos que le preguntan por cosas que le incomodan— y no duda en demostrarlo, valorando sin tapujos qué opina de la conversación y del profesional que tiene enfrente. Este miércoles realizó varias entrevistas con algunos medios de comunicación. Cada una de menos de 15 minutos, una detrás de otra. Los periodistas entraban y salían de una pequeña sala tapada por una cortina oscura del restaurante Tatel, en el paseo de la Castellana de Madrid, donde se respiraba cierta tensión. Mejide se encontraba a un lado de la sala y los organizadores del evento en el que participó después —las Charlas Maestras de la marca de cerveza Mahouen las que habló sobre inteligencia emocional con la actriz y humorista Ana Morgade—, separados de él por una gran mesa. El presentador decidía (que no invitaba) dónde debía sentarse el periodista. Eso sí, al camarero que le servía agua le daba las gracias.

De esta manera, comenzó una entrevista, que había ofrecido la empresa, en la que estaba prohibido preguntar de política. Sin embargo, EL PAÍS no accedió a estas condiciones y finalmente la organización decidió que no se vetara ningún tema. “¿Qué voy a opinar?” o “¿Qué tipo de pregunta es esa?” fueron algunos de los comentarios que dejó un encuentro que se podría resumir en: “No voy a hablar de eso”. Uno de los temas que quiso abordar este periódico con Mejide fue el escenario político, ya que el presentador habla cada día de la actualidad en su programa Todo es mentira, que se emite en Cuatro. Allí incluso anunció en septiembre que se presentaba a las elecciones generales con una formación que bautizó como Peor no lo haremos. Una idea que desechó a los pocos días. Sobre si volvería a retomar este proyecto en caso de que se repitieran los comicios, Mejide, muy serio, contestó: "No te voy a dar un titular al respecto porque no voy a hablar de política". Tras varios intentos concluyó: “Cualquiera que quiera saber lo que opino de la política que vea el programa”.

Mejide regresó el lunes a la televisión tras un permiso por paternidad. Su mujer, la influencer Laura Escanes y él tuvieron el pasado mes de octubre a su hija Roma. Mejide también tiene a Julio, de nueve años, fruto de una relación anterior. De ellos se limita a decir que están bien y que no le gusta hablar de algo “tan personal”. Otro tema que no aborda.

Risto Mejide, en el restaurante Tatel, de Madrid.
Risto Mejide, en el restaurante Tatel, de Madrid.

Todo el interés que suscita estos días la información política, por la campaña electoral y la cita con las urnas del domingo, han obligado al presentador a regresar al trabajo, habiendo cumplido solo 45 días de permiso por paternidad. Actualmente este periodo es de ocho semanas en España. “La gente que trabajamos en televisión estamos de bajas continuas. Cada vez que se nos acaba el programa, estamos de baja. Así que no te preocupes, que en algún momento recuperaré ese tiempo". Sin embargo, y como él repite en varias ocasiones, los tres programas en los que actualmente participa (Todo es mentira, Chester y Got Talent) tienen buenas cuotas de audiencia, lo que complica que se tome un descanso a corto plazo. Algo que choca con sus declaraciones en Todo es mentira el pasado 19 de septiembre, el último episodio que condujo antes de dar a luz su mujer: "Me la cojo porque puedo, porque debo y porque quiero. (...) La gente que tenemos cierta notoriedad tenemos la obligación moral de hacerlo y estoy encantado". 

Como de política y de la vida personal no se puede hablar, se suceden una serie de preguntas sobre sus programas y su trayectoria a las que responde de forma muy breve y a veces riéndose con sarcasmo: "Eres la primera que me lo pregunta". Ha pretendido ser político, es presentador y juez en televisión, además de haber estudiado Administración y Dirección de Empresas. Y todo lo resume en que es un comunicador. "Comunicar es hacer llegar un mensaje. Hacer llegar, no emitir. Que es muy diferente", explica como si estuviera en una clase de la carrera de Periodismo.

El comunicador es conocido por su carácter y sus icónicas gafas, las cuales no se quita nunca. Cuando llega el momento de las fotos para la entrevista tampoco se muestra colaborador y se niega a aceptar las peticiones del fotógrafo. "No", repite y una otra vez. Una de dichas peticiones era, simplemente, que su mano tocara las gafas.

Durante la entrevista muestra su interés por hablar de su colaboración con Mahou y de su próximo libro. Su tono cambia cuando se acepta charlar de la obra y se muestra, tan solo por un momento, algo más alegre y relajado que durante el resto de la conversación. Comenta que es su primera novela después de 10 años, que la publicará en 2020 y que llega a raíz del nacimiento de su hija. Surge la duda sobre por qué en las páginas de un libro quiere plasmar temas personales y no hace lo mismo en las entrevistas. Su rostro vuelve a ser serio y responde: "Porque hay periodistas como tú que todavía no habéis entendido la diferencia entre vida íntima y vida interior. Yo no comparto mi vida íntima, pero sí soy capaz de decirte lo que pienso sobre el amor, la familia, el dinero, el sexo, el trabajo, el triunfo y el fracaso. No entender eso es lo que nos ha llevado donde estamos, a este tipo de preguntas".

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