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Los famosos asaltan las librerías

Carme Chaparro, Màxim Huerta, Emilio Aragón o Mónica Carrillo triunfan en las ferias y aseguran el éxito de sus libros gracias a su impacto mediático

De izquierda a derecha: Màxim Huerta, Mónica Carrillo y Emilio Aragón.
De izquierda a derecha: Màxim Huerta, Mónica Carrillo y Emilio Aragón.instagram / europa press / cordon press

Plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro son las tres cosas que se dice que toda persona debe hacer en su vida —y no precisamente por este orden—. Los rostros conocidos, lo que en el argot editorial se conoce como autores mediáticos, se lo han tomado al pie de la letra y al menos el libro es una de las tareas a la que muchos de ellos se dedican con fruición desde hace años. Con la llegada de la primavera las obras firmadas por personajes habituales de la televisión, y en menor medida de la radio, surgen con el mismo ímpetu con el que brotan las hojas de los árboles. Un hecho que tiene mucho que ver con dos populares eventos literarios que aprovechan editores y todos los autores: Sant Jordi y la Feria del Libro de Madrid. Este año no es una excepción, máxime en un momento en el que el sector editorial ha logrado estabilizarse tras caer sus ventas hasta un 40% durante los años más duros de la crisis.

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La lista de famosos que se han lanzado a la escritura es prolija: Boris Izaguirre, María Teresa Campos, Carmen Alcayde, David Cantero, Xavier Sardà, Jorge Javier Vázquez, Marta Torné, Nuria Roca, Raquel Sánchez Silva, Marta Fernández, Lara Siscar, Mario Vaquerizo, Pelayo Díaz, Nina, Gemma Mengual, Almudena Cid, Risto Mejide, Sandra Barneda… En este popurrí hay de todo, ficción, cuentos, libros prácticos, relatos, recuerdos, incluso algún ensayo. Este año el censo se sigue nutriendo con escritores que repiten y otros que se estrenan, algunos de ellos con notable alto a nivel comercial. Es el caso de Carme Chaparro que con su primera novela, No soy un monstruo, ganadora del Premio Primavera dotado con 100.000 euros, ha sido una de las estrellas de la edición de Sant Jordi.

Otros autores mediáticos que firman novedades este año son Màxim Huerta (La parte escondida del iceberg), Mónica Carrillo (El tiempo. Todo. Locura), Carlos del Amor (Confabulación), Emilio Aragón (El indiferente azul del cielo), Pilar Rahola (Rosa de ceniza), Samantha Villar (Madre hay más que una), Silvia Abril (Como a mí me gusta), Cristina Soria (Adiós, tristeza), Marta Robles (A menos de cinco centímetros) o Christian Gálvez (Leonardo da Vinci. Cara a cara).

Quedan otros en el tintero, pero esta muestra da idea de un fenómeno que no por repetitivo deja de levantar suspicacias entre quienes se dedican exclusivamente a la literatura. Los afectados por los recelos opinan que ser juzgado de antemano es la espada de Damocles que pende sobre ellos por el hecho de ser conocidos por otras facetas profesionales como presentadores, deportistas, periodistas, guionistas, actores, o una mezcla de todo un poco. Y fuentes editoriales señalan que aunque su popularidad haya llegado a través de la imagen, muchos son periodistas, algunos buenos lectores y a todos les empuja el interés de dar un salto de calidad además de añadir un sello extra en su currículo que quedará para siempre aunque en algunos casos la aventura acabe en fiasco.

Carme Chaparro, presentadora de Noticias Cuatro, explica que a ella le habían tentado muchas editoriales y siempre se había negado a hacer un libro de encargo porque le tiene mucho respeto a la literatura. "Pensé que el momento llegaría cuando tuviera algo que contar. Por eso cuando presenté No soy un monstruo al Premio Primavera lo hice bajo el pseudónimo de Paulina Murillo. Quería que quien se peleara por el premio fuera la novela y no mi cara. Abogo por romper estos estereotipos –que también tienen que ver con el género– y que incitan a rechazar algo solo por venir de alguién mediático sin tener en cuenta su calidad. Yo soy periodista, llego a las 7 a trabajar y no lo hago solo para maquillarme y peinarme y luego leer el autocue".

Otro ejemplo es Christian Gálvez, autor de Leonardo da Vinci. Cara a cara. Un ensayo resultado de ocho años de estudios sobre cuál fue la verdadera faz del florentino y que le ha valido la invitación a un congreso en mayo con los mayores eruditos del mundo sobre el paradigma de sabio renacentista,

Lo que es evidente es que el tema no resulta cómodo ya que los profesionales del sector no se muestran muy dispuestos a tratarlo abiertamente. A lo mejor porque, como reconoce alguno de ellos en privado, que un novato gane premios importantes no deja de levantar ampollas y porque entre algunas perlas que merecen el reconocimiento se cuelan obras que deben más a su facilidad para llegar a un público amplio que al nivel literario.

Un editor reconoce que en este juego hay partido para ambas partes. Un famoso es una pieza cotizada y no es infrecuente que sea tentado por varios sellos que siempre tienen la caña de pescar preparada para la captura. La difusión y promoción que traen de serie los habituales de la pequeña pantalla auguran rentabilidad aunque en la mayoría de los casos se trate de libros clasificados como de venta por impulso, es decir, con un recorrido puntual en el tiempo.

Pero tampoco hay que llevarse a engaño. La casi nadie cobran adelantos millonarios y el rédito de su esfuerzo se mide más en reconocimiento y en prestigio que en euros. Además les han salido nuevos y feroces competidores: youtubers, estrellas de Instagram o Twitter con miles o incluso millones de seguidores dispuestos a hacer colas interminables y comprar cualquier cosa que sus ídolos les propongan. Así que literatos y aspirantes a serlo: atentos a la interacción en redes.

Las palabras del hastío

El pasado domingo 23 de abril el escritor Andreu Martín publicaba una carta en El Periódico titulada Se acabó Sant Jordi para mí. En ella afirmaba: "Las leyes del mercado me han puesto en mi sitio". No exenta de ironía reflexiona sobre que casi 50 años de profesión no habían dado para ganar determinados premios ni ser publicable para determinadas editoriales o promocionable en radio o televisión. Y daba razones por las que no acudiría este año a las Ramblas: "Continuaré escribiendo, porque no puedo evitarlo y porque me debo a los lectores que me animan y me miman (…) pero que no me esperen donde no me corresponde. No en los asientos reservados para best-sellers, no en "diadas-realities" exclusivas de quien vende más, no en los premios que solo premian a premiables, no en páginas culturales demasiado exquisitas para mí.(….) No sé cómo será vuestro mundo cultural ideal, pero éste no tiene nada que ver con el mío".

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