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El hijo de Michael Douglas cuenta que siendo niño su padre le hizo repartir marihuana en sus fiestas

Cameron Douglas fue adicto a la cocaína y la heroína, vendió metanfetaminas y llevó una vida de autodestrucción que en 2009 le llevó ocho años a la cárcel

hijos de Michael Douglas
Michael Douglas y su hijo Cameron en un estreno en Los Ángeles en junio de 2018. Cordon Press

La vida para los hijos de las estrellas de Hollywood no parece sencilla a tenor de la cantidad de casos en los que los que fueron niños, en ese mundo que se intuye dorado, terminan confesado las secuelas que la vida de sus padres ha ido dejando en la suyas.

El último en confesar sus secretos ha sido Cameron Douglas, hijo de Michael y nieto de Kirk Douglas. En un libro que se publica este martes, Long Way Home, cuenta que haber nacido en una de las familias que se considera como la realeza de Hollywood no ha hecho que su vida haya sido un cuento de hadas. Durante años, Cameron fue adicto a la cocaína y la heroína, se convirtió en vendedor de metanfetaminas y su vida parecía abocada a la autodestrucción, hasta el punto de que en 2009 fue condenado a ocho años de prisión.

Ahora, rehabilitado de sus adicciones y proclamando a los cuatro vientos que la culpa de su deriva fue exclusivamente suya, también descubre detalles sobre la vida de un niño en las fiestas de su famoso padre: "Cuando era un niño muy pequeño, recuerdo que mi padre me hacía repartir porros entre los invitados a sus fiestas". Tampoco le debió resultar sencillo asumir en su juventud la enorme fama de sus familiares: "Es extraño crecer viendo a tu padre y a tu abuelo como gigantes proyectados en pantallas y vallas publicitarias", escribe Cameron Douglas en su libro. "¿Cómo compites con Kirk Douglas? ¿Cómo vives a la sombra de Michael Douglas?".

Las memorias giran en torno a este tema, a la dinámica de una familia no convencional en la que crece un niño y después un joven con un padre acostumbrado a fiestas sin fin. "Mi padre me decía: 'oye, lleva esto a tu tío', y yo lo hacía sin darme cuenta hasta años después de lo que realmente había hecho. A medida que crecía iba de un lado a otro, subía a los balcones [afirma en referencia a la mansión familiar] y veía más de los que se suponía debía ver: A adultos haciendo las cosas que hacen los adultos que viven vidas excesivas", dice Cameron Douglas en sus memorias. Después esperaba a que amaneciera, a que los amigos de su padre se retiraran a descansar a sus habitaciones y él revolvía entre sus cosas para ir recogiendo las sobras de las sustancias que habían dejado.

Cameron Douglas, con su padre y su abuelo, Michael y Kiri, y Catherine Zeta-Jones en Hollywood en 2018.
Cameron Douglas, con su padre y su abuelo, Michael y Kiri, y Catherine Zeta-Jones en Hollywood en 2018. Cordon Press

Cameron, que ha recuperado una cercana relación con su padre, reconoce ahora que entonces su unión iba a saltos: "Explosiva cuando estábamos juntos y largos períodos en los que estábamos separados". Una tensión en la que la carrera y las fiestas de su padre, tenían mucho que ver. Cuando la profesión de Michael Douglas comenzó a exigir que pasara períodos más largos fuera de casa, encontró una solución para remediarlo: durante un almuerzo con Diandra, la madre de Cameron, se fijó en uno de los camareros que les atendían y tras una breve conversación, le contrató para que viviera en su casa e hiciera de canguro de su hijo para que tuviera una influencia masculina permanente en su vida. El camarero, de origen salvadoreño, se convirtió en la sombra de Cameron que afirma que le rompieron el corazón cuando a los 10 años, esta persona que se había convertido en su figura paterna, fue despedido porque encontraron botellas de vodka debajo de su cama y se negó a dejarlo de forma definitiva.

Después llegó la separación de sus padres, el tratamiento por adicción al sexo de su progenitor a quien su madre pilló en la cama con otra mujer y la imparable progresión del hijo en sus adicciones. De adolescente comenzó a fumar marihuana y a beber en exceso. Cuando tenía 20 años llevaba pistola y traficaba con metanfetaminas para conseguir dinero. A los 25 años afirma que se inyectaba cocaína hasta tres veces cada hora. "Odiaba lo que quedaba de mi vida a causa de las drogas, pero no podía parar", afirma ahora que tiene 40 años y ha recuperado el control después de pagar el precio de estar en la cárcel.

Su padre, Michael Douglas, de 75 años también se ha manifestado sobre esta dura etapa: "Hubo momentos en los que casi perdimos la esperanza... La vida se convirtió en una serie de crisis. Pensé que lo iba a perder".

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