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El divorcio de la princesa Haya devuelve a la actualidad la situación de las princesas Latifa y Shamsa

Varias organizaciones reactivan las acciones dirigidas a obligar al emir de Dubái a facilitar información sobre el paradero y las condiciones de vida de sus dos hijas, quienes intentaron huir

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La princesa Haya Bint Al Husein, con el emir de Dubái en Epsom (Inglaterra) en 2017. Getty

El proceso de divorcio de la princesa Haya de Jordania y el emir de Dubái ha reactivado también las acciones para conocer la situación de las princesas Latifa y Shamsa, hijas de Mohamed ben Rachid Al Maktoum, y protagonistas de dos intentos de huida que acabaron con su repatriación forzosa a Dubái. En realidad los dos casos, sucedidos con ocho años de diferencia, han sido desde el primer momento el trasfondo de la separación entre Haya de Jordania y su esposo. En el año 2000 fue la princesa Shamsa Maktum, que entonces tenía 19 años, quien se fugó de la finca que su padre tiene en Longcross, al oeste de Londres. El jeque ordenó una búsqueda exhaustiva de la joven, que finalmente fue localizada en Cambridge gracias a las escuchas telefónicas que se realizaron a un familiar con quien se comunicaba. Shamsa fue obligada a entrar en un coche, la llevaron en helicóptero a Francia y desde allí, en avión privado a Dubái, donde sigue desde entonces.

En febrero de 2018, fue Latifa, la otra hija del emir, que tenía 32 años, quien intentó escapar y protagonizó una huida delirante que acabó cuando fue interceptada por hombres armados cuando el barco en el que se encontraba se acercaba a la costa de Goa, en la India. Un caso que adquirió más relevancia mediática porque Latifa dejó grabado un vídeo para difundirlo si fracasaba su intento de fuga. Desde ese momento poco se sabe de ella salvo unas imágenes difundidas por las autoridades emiratíes el pasado diciembre, en las que se ve a la princesa almorzando con Mary Robinson, expresidenta de Irlanda y ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Un encuentro que tuvo lugar precisamente gracias a la intervención de Haya de Jordania, amiga de Robinson.

El jeque Mohamed Bin Rashid al Maktum con su mujer la princesa Haya Bint Al Husein y sus hijos, en Ascot.
El jeque Mohamed Bin Rashid al Maktum con su mujer la princesa Haya Bint Al Husein y sus hijos, en Ascot. GETTY IMAGES

Ahora el litigio de divorcio que mantiene la princesa ha vuelto a activar a quienes intentaron ayudar a Latifa en su intento de huida. Durante el mismo, la hija del emir contactó con la firma de abogados Detenido en Dubái. La directora de esta organización, Radha Stirling, ha manifestado recientemente a la revista Vanitatis que "se antoja difícil que el emir pueda esperar un fallo favorable de la corte británica mientras tiene una investigación pendiente en la ONU por las denuncias de encarcelamiento y abuso de su propia hija". Una demanda que quiere aclarar dónde se encuentran las princesas Latifa y Shamsa y cuáles son sus condiciones de vida. 

Según la letrada el procedimiento se ha ignorado hasta ahora, pero el proceso legal en el que está involucrado el propio emir para recuperar a sus hijos, Jalila de 11 años y Zayed, de 7, que viven con su madre en Londres, ha provocado que el jeque decidiera por fin abrir las dependencias de su palacio a funcionarios de la ONU. Stirling habla de una cena celebrada hace un par de semanas y en la que probablemente se trató la posibilidad de que personal de Naciones Unidas puedan encontrarse con la princesa Latifa en persona, aunque el encuentro estaría supervisado por personas de confianza del emir de Dubái.

Stirling también anunció que su organización ha recurrido a dos juristas británicos para que "preparen acciones legales en tribunales internacionales contra la India y Emiratos Árabes Unidos por el ataque al yate en el que huía Latifa cuando fue interceptada y por el secuestro de la tripulación". En el conflicto también se ha visto envuelta la empresa de equipamiento marítimo de origen estadounidense que ayudó a Emiratos a localizar el barco.

El jeque Mohamed con la princesa Haya y una de sus hijas en Dubái en marzo de 2014.
El jeque Mohamed con la princesa Haya y una de sus hijas en Dubái en marzo de 2014.

Los dos casos de Latifa y Shamsa, que presuntamente siguen confinadas en algún lugar de Dubái, según presume Stirling, fue el detonante final que hizo que Haya de Jordania preparara cuidadosamente su propio plan para refugiarse con sus hijos en Gran Bretaña y comenzar allí su proceso de divorcio sin temor a represalias. Un hecho que se ha complicado debido a la fuerte repercusión pública que ha tenido el caso.

La princesa Haya, una de las esposas del jeque y la que más le acompañaba en sus actos en Europa, es hija del fallecido rey Hussein de Jordania y la reina Alia, y hermana por parte de padre del actual monarca jordano, Abdalá II. La manera en la que se ha producido su separación del emir de Dubái ha puesto en entredicho la imagen de Mohamed Bin Rashid al Maktum, que desde que accedió al cargo ha tratado de parecer un dirigente árabe moderado y moderno. Un intento cuestionado ante la evidencia de la falta de libertades individuales y políticas, que se recrudecen en el caso de las mujeres. Amnistía Internacional ya se pronunció también sobre este asunto y afirmó que están trabajando en el caso Latifa: "Si miramos atrás y nos fijamos en por qué huía podemos ver que se debe a que sufría restricciones en su vida debido a que es una mujer. Restricciones incrustadas en la ley, que establecen qué es lo que las mujeres pueden hacer o no pueden hacer", explicó a principios de agosto a este periódico Devin Kenney, investigador de Amnistía Internacional en los países del Consejo de Cooperación del Golfo.  

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