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La misteriosa desaparición de la esposa más joven del emir de Dubái

Medios británicos aseguran que la princesa Haya ha huido de Emiratos y se ha refugiado en Londres

La princesa Haya Bint Al Husein, con el emir de Dubái en Epsom (Inglaterra) en 2017.

El misterio rodea el paradero de la princesa Haya, la más joven de las esposas del emir de Dubái, el jeque Mohamed Bin Rashid al Maktum. Varios medios ingleses aseguran que la jequesa se ha refugiado en Londres, tras huir de Emiratos Árabes Unidos (EAU, a cuya federación pertenece Dubái) con sus dos hijos, y que quiere divorciarse. La oficina de medios del emirato no ha emitido ninguna confirmación ni desmentido al respecto. De ser cierto, el caso dañaría la imagen del emir, que ya se vio en el punto de mira el año pasado tras el oscuro incidente de la huida y regreso forzado de Latifa, una de sus hijas.

A Haya, una consumada amazona, se la echó de menos la semana pasada en Ascot. A diferencia de años anteriores, la princesa no acompañaba al jeque Mohamed a pesar de que en la carrera participaban caballos de ambos. El emir apareció sonriente en varias fotos con la reina Isabel de Inglaterra, quien le hizo entrega de varios trofeos obtenidos por su cuadra. La última vez que se la vio en público fue el pasado 20 de mayo.

A raíz de esa ausencia, varias webs —cuya credibilidad EL PAÍS no puede ratificar— difundieron que Haya había huido a Alemania con sus dos hijos, Jalila, de 11 años, y Zayed, de 7, con ayuda de un diplomático alemán. Fuentes diplomáticas europeas consultadas por este diario no pudieron confirmar este extremo. Sin embargo, el periódico británico The Daily Mail afirma este fin de semana que la princesa se ha refugiado en Londres y cita dos fuentes cercanas a la familia que aseguran que ha dejado Emiratos y quiere divorciarse. The Sun dice que se ha llevado consigo una cantidad cercana a los 35 millones de euros.

Haya Bint Husein, de 45 años, es hija del fallecido rey Husein de Jordania y medio hermana del actual monarca, Abdalá. Conoció al jeque Mohamed en un evento ecuestre en Jérez de la Frontera (España) durante los World Equestrian Games de 2002. Se casaron dos años más tarde en lo que se presentó como una boda por amor, la primera de ella y la sexta del jeque —hasta donde se sabe—, que ahora tiene 69 años. Al parecer les unió su pasión por los caballos. De hecho, cuando su cuadra se vio envuelta en un escándalo hace unos años, Mohamed le encargó la investigación a Haya. Los medios emiratíes, que se refieren a ella como "la esposa joven" del emir, les han calificado de “pareja perfecta”.

No está claro qué ha pasado entre ellos, si es que ha pasado algo. Pero puestos a escudriñar, los medios árabes han encontrado un reciente poema colgado en la cuenta de Instagram del jeque Mohamed que habla de “traición” y que interpretan como dirigido a su esposa. “Engañaste a lo mejor que tenías / Te di confianza y espacio… mentir fue tu mayor error”, lee una traducción libre de sus versos. Aunque el emir es aficionado a la poesía (ha escrito varios libros de poemas), no es posible asegurar que este en concreto haya sido compuesto por él.

El caso de Haya ha recordado la rocambolesca huida en marzo del año pasado de la princesa Latifa Bint Mohamed, una de las hijas del emir de Dubái. La mujer, que entonces tenía 33 años, denunció en un vídeo que se escapaba de su casa y de su país porque no tenía libertad para moverse y que ella y alguna otra de sus hermanas habían sido objeto de malos tratos. Pero la grabación se difundió porque el barco en el que había huido, con ayuda de una amiga finlandesa y un exagente de los servicios secretos francesas, fue interceptado cuando estaba en aguas internacionales cerca de India y devuelta a su domicilio.

Al cumplirse un año de aquel asunto, la agencia oficial de noticias emiratí, WAM, difundió unas fotos de Latifa con Mary Robinson, antigua alta comisionada de la ONU para derechos humanos y expresidenta de Irlanda, que trataban de acallar los rumores de que la princesa estaba confinada por la fuerza en Dubái. La controvertida cita, que granjeó numerosas críticas a Robinson, había sido organizada por la princesa Haya, con quien la dignataria tenía amistad.

La llegada de Haya a la corte de Dubái supuso una pequeña revolución. Educada en Oxford y acostumbrada a un estilo de vida más moderno que el de las mujeres de las familias reales de la Península Arábiga, quedó claro que no iba a aceptar la reclusión. Nunca se cubrió el rostro y desde el principio apareció con el jeque en actos sociales, sobre todo en el extranjero. También optó por tener una ocupación humanitaria visible; fundó Tikyet Um Ali, la primera ONG de ayuda alimentaria de Oriente Próximo, y presidía la Ciudad Humanitaria Internacional de Dubái, el mayor centro del mundo para la distribución de ayuda humanitaria.

Haya vivió una temporada en Alemania cuando era soltera, de ahí que para algunos observadores tenga sentido que hubiera intentado encontrar refugio allí. Las mismas webs que informaron de su supuesta huida a ese país, añadieron que las autoridades alemanas habían rechazado una solicitud del jeque Mohamed para que la devolvieran a Emiratos Árabes, algo que podría agriar la relación entre ambos países.

Sin embargo, el pasado día 11, el gobernante de facto de Emiratos, el jeque Mohamed Bin Zayed (MBZ), visitó Berlín en respuesta a una invitación de la canciller Angela Merkel sin que trascendiera malestar alguno. De igual modo, en los últimos días se ha visto en la prensa local a MBZ con el rey Abdalá de Jordania durante unas recientes maniobras militares en Abu Dhabi (el emirato que encabeza EAU y del que MBZ es heredero).

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