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El divorcio del emir de Dubái destapará los secretos más turbios de su corte

Un sobrino de Mohamed Bin Rashid asegura que el caso expondrá el maltrato al que han sido sometidas las hijas del gobernante y la princesa Haya

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La princesa Haya Bint Al Husein, con el emir de Dubái y la reina Isabel. GETTY

Marcus Essabri, sobrino del emir de Dubái Mohamed Bin Rashid al Maktum, de 69 años, asegura que la batalla del divorcio entre el gobernante y la princesa Haya sacará a la luz supuestos episodios de maltrato a dos de las hijas de Al Maktum que intentaron huir del país.  A finales de este mes, el emir y su esposa se enfrentarán en una audiencia que dirimirá la custodia de sus dos hijos en el Tribunal Superior de Londres.

En declaraciones a programa televisivo de Australia 60 Minutes, Essabri afirmó que el divorcio mostrará cómo su tío ha maltratado a la princesa Haya y a sus primas, la princesa Latifa y la princesa Shamsa: "La única persona que sabe la verdad sobre lo que les pasó a mis primas Latifa y Shamsa es la princesa Haya. Espero que use el caso judicial para decirle al mundo cómo han sido tratadas. Tiene la oportunidad de hacer algo bueno por estas pobres mujeres", declaró Essabri.

La princesa Shamsa escapó de la mansión de su padre en Surrey en 2000, cuando tenía 19 años. Logró esconderse durante seis semanas, hasta que la atraparon mientras caminaba por una calle de Cambridge y la llevaron en un avión privado a Dubái, donde no ha sido vista desde hace tiempo. Su hermana Latifa, de 33 años, pasó tres semanas huyendo antes de ser capturada en un yate frente a las costas de India y devuelta a Dubái. Antes grabó un vídeo en el que denunciaba su situación. “Hola. Mi nombre es Latifa Mohamed al Maktum. Nací en diciembre de 1985. Mi madre es Huriah Ahmed Alimarah, de Argelia. Mi padre es el primer ministro de EAU [Emiratos Árabes Unidos] y gobernante de Dubái”, dice en inglés ante la cámara una joven de mirada triste, pelo moreno recogido en una coleta y vestida con una sencilla camiseta azul. A partir de ahí, la mujer se extiende en explicar su historia y por qué quiere irse del país, pero sobre todo trata de dar datos para que pueda establecerse su identidad porque, asegura, teme por su vida".

Haya, que ha guardado silencio desde que la noticia de su fuga de Dubái se hiciera pública, se ha refugiado entre los muros de una mansión de 85 millones de libras esterlinas (unos 95 millones de euros) que la princesa adquirió al magnate indio Lakshmi Mittal en 2017. La vivienda se halla en las proximidades del palacio de Kensington, en uno de los vecindarios más exclusivos de Londres.

La semana pasada el Daily Mail reveló la identidad de quien, según asegura el rotativo inglés, está en el centro de estas decisiones: Russell Flowers, un antiguo soldado de infantería británico de 36 años y guardaespaldas de la princesa.

El pasado año, Flowers, soldado en el Regimiento Real de la Princesa de Gales, fue fotografiado junto a la princesa Haya en la visita anual de la familia real de Dubái a Ascot con el hijo de ella y el emir, de siete años. Desde ese momento, el guardaespaldas se ha mostrado más discreto, sobre todo tras los rumores de que el emir empezara a sospechar de la "estrecha relación" entre ambos. Según añade ahora la publicación británica, esa relación era un secreto a voces entre el equipo de seguridad de la familia real dubaití, del que Flowers ha formado parte durante cinco años. Cuando los medios le preguntaron sobre la cercana amistad que le une a la princesa desde hace tres años y sobre la posibilidad de que su nombre saliera a relucir durante el proceso de divorcio, Flowers se limitó a decir que no tenía nada que comentar al respecto.

Flowers trabaja velando por la seguridad de la princesa y sus dos hijos en Dalham Hall Stud, la mansión que el emir de Dubái posee en la ciudad inglesa de Newmarket. Allí, Haya de Jordania, según afirma el diario británico, llegó a comprarle una casa y a agasajarle con caros regalos como un Range Rover con una matrícula personalizada, un rifle valorado en cerca de 55.000 euros o trajes de Saville Row. Además, la princesa solía pedirle que la acompañara en sus viajes y, aunque por seguridad a veces debía estar vigilada por dos guardaespaldas, a menudo insistía en que la dejaran sola con él.

Desde que, por primera vez en años, no acudiera el mes pasado a su cita anual en Ascot, donde su marido y ella son habituales desde 2004, el paradero de la princesa jordana desató las pesquisas de los tabloides británicos. Hasta que la semana pasada The Guardian informó de que se encuentra en Londres, donde, según explicaba este periódico, se ha refugiado con sus dos hijos –Jalila, de 11 años, y Zayed, de siete– y con una cantidad que cifra en unos 35 millones de euros. Educada en colegios privados del Reino Unido y en la Universidad de Oxford, donde se graduó en Políticas, Filosofía y Económicas, es una amazona conocida en los circuitos ecuestres, formó parte del Comité Olímpico Internacional y ha sido embajadora de buena voluntad para el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas.

Al Maktum, de 69 años, y la princesa Haya, de 45, se conocieron precisamente en los Juegos Ecuestres Mundiales celebrados en Jerez en 2002. Se casaron dos años después.

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